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Las claves del gran ascenso de Sainz en la Fórmula 1

El podio logrado por Carlos Sainz en el GP de Brasil de F1 no es más que la guinda a un año excepcional para el madrileño. Con la tercera posición del español en Interlagos, el primer podio de su carrera, los pocos que quedaban por abrir los ojos de una vez ante su talento, ya lo han hecho. Es algo de lo que los expertos del ‘Gran Circo’ llevan alertando desde hace mucho tiempo debido no solo a los buenos resultados del madrileño en su primer año como líder de McLaren, también por la madurez que ha demostrado, su enorme constancia y su trabajo incansable.



El español lleva toda la campaña siendo considerado por la F1 como uno de los grandes. En su lista de rendimiento de todo el año, Carlos ha sido un fijo entre los tres mejores, solo superado por Hamilton y Verstappen. Y en Inglaterra ha caído de pie entre los fans, que también le ven como uno de los ‘Top’. Solo le falta un coche que le permita luchar por podios de forma constante. En ello están, tanto él como McLaren.

1. Un ‘obseso’ del trabajo: siempre pensando en cómo mejorar

Si algo define a Carlos es su obsesión por progresar. No deja de pensar en las milésimas que puede ganar aquí, y en las que pierde allá. Y fuera de los circuitos, no deja de trabajar. Se instaló en Inglaterra para acudir a la fábrica de Woking. Incluso su familia le pidió que viajara a Madrid desde Brasil para celebrar su podio. Lo declinó. Tenía que seguir ‘currando’ con su equipo.

2. Un piloto maduro, ya preparado para luchar por todo

Cuando estaba en Toro Rosso ya apuntaba a MD que merecía un asiento de fábrica, y lo consiguió con McLaren. No le tembló el pulso para aceptar liderar un equipo histórico en horas bajas, un proyecto ambicioso pero arriesgado. Esa decisión está dando sus frutos. Ha demostrado ser un piloto maduro y estar preparado para pelear por todo si le dan el coche adecuado. Algo que poco a poco están consiguiendo en McLaren. Queda mucho trabajo por hacer en la escudería británica, pero ahora, a diferencia de hace unos años, el camino es el adecuado tras una enorme reestructuración del equipo y una acertada revolución interna capitaneada por Zak Brown.

3. Siempre confió en su potencial en los momentos más difíciles

Tras los tres primeros GGPP de la temporada no había sumado ni un solo punto al haber sufrido episodios de mala suerte. Ahí, dejó muy claro que confiaba en su coche, en su equipo y en todo el trabajo que había hecho. “Los resultados llegarán”, decía. No se hundió por la presión de McLaren como sí lo hizo Gasly en Red Bull. Nunca dejó de creer. Y los resultados llegaron.

En sus inicios en la F1, bajo el paraguas de Red Bull tuvo que ver como el equipo apostaba únicamente por Verstappen. Solo por el holandés en lugar de hacerlo también por el español. Esa obsesión por Max les cegó ante el talento de Carlos que lejos de precipitarse o descentrarse, siguió empujando. Cumplió en Renault, y luego en McLaren
ha explotado definitivamente. Hoy día, en Red Bull se deben estar estirando de los pelos al ver el rendimiento del español.

4. Su regularidad y que siempre cumple, sus grandes virtudes

“Carlos, ahora tienes que gestionar neumáticos”. “Carlos, ahora es momento de apretar”. Son algunas de las indicaciones que se han escuchado por la radio del español este año. Y el resultado, siempre el mismo: ha cumplido a la perfección. Si hay algo que todo equipo busca es un piloto que no falle y cumpla el plan sin imprevistos. Ese es Sainz. Pese a estar en momentos de mucha presión, no se le recuerda ni un solo gran error esta campaña. Y es que como bien le ha enseñado su padre, en cada carrera sale con el objetivo de por lo menos envíar un mensaje. Y mensaje a mensaje, ha escrito ya un capítulo en la historia del automovilismo español con su primer podio. Y quiere seguir haciéndolo.

5. Tiene cada vez más hambre de victorias, igual que su equipo

Igual que con el trabajo, hay algo más en lo que Carlos y McLaren coinciden: ambos desean el éxito. En Woking ha encontrado una familia y está totalmente identificado con sus ganas de ganar. Quiere batallar delante regularmente. Su ambición y el siempre mantener los pies en el suelo le hacen empujar con fuerza junto al cuadro inglés por una meta común a medio plazo.

Precisamente, primordial para que siempre sea realista y sepa enfocarse en sus objetivos ha sido su familia, como su padre, su mejor ejemplo, así como sus hermanas o su pareja. Le aportan tranquilidad y estabilidad. Y hay que hacer mención especial a su primo mayor, Carlos Oñoro, su gran sombra en los circuitos como mánager y figura indispensable para que Carlos solo se tenga que preocupar de lo más importante: pilotar.


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