Las contradicciones probadas de Raquel Sánchez Silva en el caso Mario Biondo

La docuserie de Netflix sobre la muerte de Mario Biondo ha devuelto a Raquel Sánchez Silva el protagonismo que durante todo este tiempo ella ha esquivado. Un rol principal que parece lógico e ineludible a tenor de que en la producción ejecutiva del formato audiovisual está una persona de su máxima confianza: Guillermo Gómez, ergo su ex mánager hasta que comenzó a ver la luz el proyecto.

La presentadora no forma parte de la producción. No aparece en primera persona en la pantalla, pero sí que lo hace el que fuera su mano derecha. Es él mismo quien asegura que se trató de limpiar su imagen a ojos de la opinión pública. Por ejemplo, hubo una ocasión en la que Raquel se vio obligada a dar explicaciones ante los medios. Pero no a todos. «Nosotros decidimos hablar con cinco medios respetables, con ninguno más. Contamos lo que teníamos contar, lo que sabíamos de aquella noche». Fueron él y su ex representada los que discernieron a dedo qué medio era «respetable», cuál no y los que filtraron qué querían transmitir. Un comportamiento que quizá no ayude en la misión de dar transparencia absoluta al verdadero pensamiento y sentimiento de Raquel Sánchez Silva durante todos estos años de silencio.

Raquel Sánchez Silva y Mario Biondo/Gtres

Raquel Sánchez Silva y Mario Biondo el día de su boda en 2012 /Gtres

Ahora el nombre de la presentadora está de nuevo encima de la mesa y tanto en las redes sociales como a pie de calle se generan debates sobre su posición en el Caso Biondo. Lo contado en el anterior párrafo es solo un ejemplo de algunos hechos con los que ella misma se generado más presión en torno a su figura. Nadie le acusa de nada, pero sí hay que decir que por momentos su comportamiento ha caído en contradicciones que no han pasado desapercibidas.

Desde que murió Mario Biondo se ha sentido señalada. ¿Razones? Léanse su marcado hermetismo tras la muerte de su marido, las versiones contrarias ante el juez, la investigación privada que iniciaron los padres y que relata que fue ella y no Mario quien aprendió técnicas de autoasfixia erótica en Inglaterra o demás actitudes que por momentos se le han vuelto en contra a ojos de un sector de una opinión pública de la que ella ha estado – y está-siempre muy pendiente.

El papel de Raquel Sánchez Silva en el Caso Biondo

Valga el siguiente resumen para que el lector entienda un caso de tal magnitud y recorrido: Mario Biondo apareció muerto, el 30 de mayo de 2013, en su céntrico piso de Madrid, ubicado en la Calle Magdalena, 4. El cámara estaba cerca de cumplir 31 años y su muerte hundió a su viuda, la presentadora Raquel Sánchez Silva, y su familia en un profundo dolor compartido que traspasaba las cámaras que les retrataron durante el velatorio y el entierro del italiano. Sin embargo, la unión entre ellos duró poco ya que el caso fue cerrado con celeridad en España como un suicidio. Mientras la periodista aceptaba la versión de las autoridades, los padres del fallecido se negaban a hacerlo y se afanaban en luchar hasta conocer la verdad. Y en esas siguen.

Raquel Sánchez Silva durante el entierro de Mario Biondo / Gtres

Raquel Sánchez Silva durante el entierro de Mario Biondo / Gtres

Sus contradicciones

En las diversas declaraciones que la presentadora ha hecho ante investigadores –tanto españoles como italianos- las contradicciones se suceden. A lo largo de estos años Raquel Sánchez Silva ha dicho, entre otras cosas:

    • Que Mario era feliz y quería vivir pero también que Mario le había hablado de suicidarse
    • Que tras no dar con su marido a lo largo del día viajó hasta Madrid desde Plasencia con el manos libres activado para poder ir hablando con su asistenta del hogar -que había encontrado el cuerpo de Mario-, a quien le pidió que fuera hasta su casa para ver si todo estaba bien y que fue su primo quien le llevó hasta Madrid ya que los nervios le impedían conducir
      Que llegó a Madrid sobre las 20:00 horas de la tarde a pesar de que dos personas le sitúan en la capital sobre las 17: 00.
    • Que no conocía a Nacho Leonardi, el supuesto narcotraficante con el que Mario Biondo intentó contactar horas antes de morir, a pesar de que se han registrado numerosas comunicaciones entre su teléfono personal y el de esta persona tanto previas como posteriores a la muerte de Mario
    • Que solo ella había tocado los ordenadores de su marido pero que también los había tocado su primo, ingeniero informático
  • Que Mario Biondo no consumía cocaína frente a otra declaración en la que aseguró que era consumidor habitual.




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