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Las nuevas imágenes del telescopio ‘James Webb’ muestran planetas gigantes, estrellas agonizantes y galaxias chocando a altísima velocidad

Las nuevas imágenes del telescopio ‘James Webb’ muestran planetas gigantes, estrellas agonizantes y galaxias chocando a altísima velocidad

Los responsables del telescopio espacial James Webb han publicado hoy todas las primeras imágenes tomadas por este observatorio astronómico, el mayor que se ha lanzado al espacio. Las nuevas instantáneas y datos científicos retratan exoplanetas gigantes, grupos compactos de galaxias y la nebulosa más brillante conocida. Estas imágenes siguen al anuncio que hizo ayer el presidente de EE UU, Joe Biden, con la primera instantánea a todo color tomada por este instrumento.

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Las imágenes marcan el comienzo de las operaciones científicas de este observatorio, desarrollado por EE UU en colaboración con Europa y Canadá.

En esta primera tanda de imágenes el Webb ha retratado estos cuatro objetos:

Nebulosa del Anillo del Sur. Esta descomunal nube de gas en expansión rodea a una estrella moribunda que está a 2.000 años luz de la Tierra. Solo es visible desde el hemisferio austral. El Webb ha retratado la bolsa de gas y polvo producida por la estrella agonizante y muestra además el otro astro presente en este objeto. Los puntos de luz que rodean la nebulosa no son estrellas, sino galaxias. Este tipo de observaciones ayudarán a comprender mejor la evolución de las estrellas. Es la imagen superior de esta noticia, y la que aparece debajo, comparada con la que tomó en su momento el Hubble.

WASP-96b. Un planeta gigante algo más grande que Júpiter que está a 1.150 años luz. Si en la Tierra un año dura 365 días, lo que tarda nuestro planeta en completar una órbita en torno al Sol, este mundo está tan cerca de su astro que cada año dura apenas tres días y medio. La principal característica de este enorme mundo gaseoso es que, al contrario que Júpiter o Saturno, no parece tener nubes. El Webb ha desvelado que en la atmósfera de este cálido planeta gaseoso hay agua y nubes, al contrario de lo que se pensaba. Esta nueva capacidad de detectar moléculas esenciales para la vida en planetas muy lejanos será clave en la búsqueda de rastros orgánicos en decenas de exoplanetas.

Esta es la atmósfera de WASP-96b, un planeta gigante algo más grande que Júpiter que está a 1.150 años luz.NASA y ESA

Quinteto de Stephan. El primer grupo compacto de galaxias, descubierto en 1877 por el astrónomo francés Édouard Jean-Marie Stephan. Está a unos 300 millones de años luz. Cuatro de sus galaxias están unidas por sus fuerzas de gravedad en una coreografía violenta que en ocasiones les hace chocar a millones de kilómetros por hora, lo que reaviva el nacimiento de nuevos astros. El Webb ha retratado el quinteto en una imagen que une los datos de los detectores de infrarrojo medio y cercano. La instantánea de estos cinco cuerpos y el resto que se reparte a su alrededor es un compendio de las diferentes etapas de la evolución de las galaxias. Esta es la imagen de mayor tamaño tomada por el Webb hasta el momento. Tiene 150 millones de píxeles y combina 1.000 imágenes del mismo objeto. Debajo se puede compara la imagen de Webb con la del Hubble.

La nebulosa de Carina. Situada a 7.600 años luz de la Tierra, es la nebulosa más brillante conocida y en su interior están naciendo y muriendo estrellas. La nueva imagen tomada por el Webb desvela cientos de nuevas estrellas y estructuras desconocidas. En primer plano puede verse la enorme nube de color ocre hecha de polvo y gas, la materia prima de los nuevos astros. Las estrellas jóvenes emiten una potente radiación que puede influir en el gas y frenar la aparición de nuevos astros. “Es un equilibrio delicado”, ha explicado Amber Straughn, astrónoma de la NASA. Los múltiples puntos de luz de esta imagen son estrellas. Muchas de ellas tienen probablemente planetas a su alrededor. Debajo se puede compara la imagen de Webb con la del Hubble.

La imagen anunciada ayer por Biden es la más lejana y precisa que se ha obtenido del universo profundo en el espectro infrarrojo, según la NASA. En ella se aprecia SMACS 0723, una región del cielo visible desde el hemisferio sur donde destaca un gran cúmulo de galaxias a 4.600 millones de años luz de la Tierra. El empuje gravitatorio de este cúmulo deforma el espacio y el tiempo y funciona como una lente que magnifica la luz de galaxias mucho más lejanas y tenues que están detrás. La imagen del Webb demuestra que el instrumento puede captar este fenómeno y perseguir uno de sus principales objetivos: ver más allá en el universo que ningún otro telescopio, hasta captar la luz de las primeras estrellas nacidas después del Big Bang, el estallido con el que nació el universo hace 13.700 millones de años.

SMACS 0723, una región del cielo visible desde el hemisferio sur.NASA

La selección de estos primeros cinco objetivos ha llevado más de cinco años de estudio entre las tres agencias espaciales responsables del proyecto. Este conjunto de imágenes “pretende resaltar la enorme capacidad de los instrumentos del Webb y dar una idea de lo que está por venir”, ha dicho Klaus Pontoppidan, uno de los líderes científicos de la misión. “Seguro que estas imágenes arrancan un ¡guau!, a astrónomos y público general”, ha añadido en una nota de prensa.

El telescopio James Webb se lanzó el pasado diciembre y llegó a su destino en febrero. El proceso de despliegue de su espejo y su descomunal parasol es el más complejo llevado a cabo nunca por la NASA y sus socios europeos y canadienses, que han participado en el desarrollo de varios de los cuatro instrumentos del observatorio. La participación española en este mastodóntico experimento está coordinada por Santiago Arribas y Luis Colina, del Centro de Astrobiología, en Madrid. “Estas primeras imágenes no van a defraudar a nadie y desde el punto de vista científico van a demostrar el potencial que tiene el James Webb en los diferentes campos de la astrofísica para los que ha sido diseñado”, resalta Arribas.

El observatorio se encuentra orbitando el Sol en el segundo punto de Lagrange, a 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta. Su espejo chapado en oro de seis metros y medio de diámetro es el mayor que se haya desplegado nunca en el espacio y será capaz de observar los objetos más lejanos y antiguos del universo, incluidas las primeras galaxias y las primeras estrellas nacidas apenas 100 millones de años después del Big Bang. El observatorio está especializado en captar la luz infrarroja —invisible para los ojos humanos— que emiten este tipo de objetos. Además, es el primero capaz de ver a través de las nubes de polvo y desvelar el aspecto de las estrellas que se encuentran tras ellas. Gracias al Webb y otros telescopios ya existentes, como el Hubble y el Chandra, la humanidad podrá observar el cosmos en un rango lumínico y con un nivel de detalle sin precedentes.

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