Llevas guardando mal la miel toda la vida: esta es la forma correcta

¿Sabes cuál es el alimento más duradero que existe? Se trata de la miel, cuyo alto contenido en azúcar evita la proliferación de microorganismos. Ahora bien, esto no significa que se pueda guardar de cualquier manera. Si realmente quieres que la miel conserve sus propiedades naturales, así como su sabor y textura, debes conocer algunos consejos básicos para su adecuado almacenamiento.

Así debes guardar la miel

El vidrio es el mejor material para conservar este alimento en condiciones óptimas durante mucho tiempo por dos razones: es muy resistente ante los cambios de temperatura y, además, evita que la miel se vea afectada por otros olores. Por el contrario, el plástico, con el paso de los años, puede desprender alguno de sus componentes, y afectar a la calidad de la miel.

Hay quienes creen que lo mejor es guardarla en la nevera, pero nada más lejos de la realidad. Tampoco es una buena idea almacenarla cerca de una fuente de calor, como por ejemplo un armario que esté situado cerca del horno o la vitrocerámica. Si la temperatura supera los 27 grados, es muy probable que la piel se fermente.

Lo mejor es guardarla en un lugar a temperatura ambiente donde no reciba la luz directa del sol. Por supuesto, el bote debe estar bien cerrado porque si la miel extra en contacto con el oxígeno de la atmósfera, su sabor puede oxidarse y deteriorarse.

¿Se puede congelar?

Una de las preguntas más repetidas acerca de la miel es si se puede congelar, y la respuesta es sí. Es más, es una muy buena opción para conservar este alimento y mantener sus propiedades intactas.

Pero realmente la miel no se congela ya que contiene una cantidad de agua mínima. Por lo tanto, al meterla en el congelador, simplemente estás acelerando el proceso de cristalización.

Para descongelarla, hazlo al baño maría. Claro que también puedes consumir la miel cristalizada, ya que no se ha producido ningún cambio en sus propiedades naturales.

Datos curiosos

Al contrario de la creencia popular, no todas las abejas producen miel. Alrededor del mundo existen 20.000 especies de abejas, nada más y nada menos. De todas ellas, la que más produce es la abeja melífera.

Al ser un antibiótico natural, se lleva utilizando desde hace mile de años como antibiótico natural. También se usa para tratar heridas ya que acelera el proceso de cicatrización.

Y, por último, cabe señalar que el origen de la miel se remonta a hace 65 millones de años en el Cenozoico.


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