Lluvia engelante: Descubre qué es

Vamos a descubrir qué es la lluvia engelante, término que se escucha mucho cuando llueve agua especialmente fría, pero que no llega a convertirse en nieve.

También conocida como lluvia gélida, es una forma de precipitación que, una vez cae desde las nubes, comienza su viaje hasta la superficie en forma de nieve, cuando todavía está a gran altura, pero según va bajando, empieza a derretirse atravesando capas de aire donde se eleva la temperatura de congelación por encima de los 0ºC.

Cuando este tipo de nieve llega a la capa inferior donde la temperatura es incluso más baja que en la anterior, comienza un proceso de sobre fusionado. Es decir, acaba por llegar a la superficie un agua muy fría que congela cualquier objeto con el que impacte, pudiendo provocar acumulaciones de hielo de varios centímetros que se conoce como hielo glaseado.

Cómo funciona la lluvia engelante

Por lo general, una tormenta de hielo es asociada a un frente cálido que se aproxima en el momento en que el aire frío está a una temperatura igual o por debajo del punto de congelación.

Cuando la tormenta es atrapada en los niveles bajos de la atmósfera en forma de corriente de calor moderado, se produce el detonante que provoca las precipitaciones congeladas, es decir, esta lluvia gélida o engelante que aquí nos ocupa.

Siguiendo el proceso y mecanismo de esta clase de lluvia, el aire cálido, al chocar, es forzado a elevarse, alterando su temperatura de manera drástica. Si esta advección tiene suficiente fuerza como para calentar una capa delgada sobre el punto de congelación, la nieve resultante que aparezca por esta capa terminará por fundirse transformándose en gotas de lluvia que, en este caso, se congelarán en el contacto con el suelo siempre que esté a una temperatura de 0ºC o inferior a esta.

¿Qué provoca este tipo de lluvia? Por lo general, al caer y formar capas de hielo, es muy común que, en aparatos eléctricos o en el alumbrado público finalice como un apagón eléctrico. No olvidemos que cubre los cables de hielo, haciendo que se vuelvan muy pesados, rompiendo polos, apoyos, aislantes, etc.

También puede provocar que se quiebren las ramas de los árboles, pues acaban por pesar demasiado. A veces, incluso caen sobre el tendido eléctrico o sobre carreteras, plazas y calles, haciendo que ir por el exterior o conduciendo pueda ser peligroso.

Los vehículos, por su parte, pueden resbalar, ya que esta lluvia crea ‘piscinas’ de hielo que hacen que el suelo sea muy peligroso.


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