El cuerpo de una persona muerta como consecuencia de los ataques de las tropas rusas en la ciudad portuaria de Mariupol.

Los combates alcanzan el centro de Mariupol y Ucrania pierde el control del mar de Azov

La expectación con la que se saludó los avances en la negociación que anunciaron Kiev y Moscú el miércoles han quedado en un espejismo frente a la realidad de la guerra sobre el terreno. Ucrania ha perdido en las últimas horas el control del mar de Azov ante el estrechamiento del férreo cerco al que las tropas del Kremlin están sometiendo a la ciudad de Mariupol, estratégica para que Rusia conecte bajo su poder la península de Crimea, anexionada ilegalmente en 2014, con la región del Donbás, en el este. Al mismo tiempo, el Ministerio de Defensa ruso ha reconocido haber usado por primera vez misiles hipersónicos indetectables por los sistemas de defensa que ha tenido como objetivo un almacén de armas subterráneo en el oeste del país, según anunció la agencia oficial Ria Novosti.

Ese bombardeo, a un centenar de kilómetros de la frontera con Rumania, afianza la amenaza del Kremlin en la que hasta hace unos días se consideraba la zona más segura de la antigua república soviética. Mientras, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, sigue apelando a la necesidad de avanzar en las negociaciones para que su país recupere la integridad territorial, algo de lo que se aleja cada día más su homólogo ruso, Vladímir Putin.

El principal objetivo ruso después de 24 días de invasión sigue siendo rodear la capital, Kiev, así como alcanzar en el este las regiones de Donetsk y Lugansk, donde milicias prorrusas combaten a fuerzas ucranias desde 2014, y extender sus operaciones en la zona oriental del país, según el portavoz del Ministerio de Defensa ucranio, Oleksandr Motuzniak. Hasta este sábado, Rusia habría llevado a cabo un total de 1.403 ataques aéreos, según datos revelados por Motuzniak.

Moscú controla desde última hora del viernes el puerto de Mariupol, sitiada y asfixiada desde hace más de dos semanas. “Los invasores han tenido un éxito parcial en el distrito operativo de Donetsk, privando temporalmente a Ucrania del acceso al mar de Azov”, ha señalado el Ministerio de Defensa ucranio este sábado en un comunicado. “No queda nada del centro de la ciudad. No hay un pequeño pedazo de tierra que no tenga señales de guerra”, dijo horas antes el alcalde de Mariupol, Vadym Boychenko, a la BBC, que comunicó que las tropas rusas ya habían llegado al centro, donde más del 80% de los edificios de viviendas están dañados o destruidos y donde la población está sin agua ni electricidad.

Los combates calle a calle en el centro de Mariupol están impidiendo el rescate de las “cientos de personas” atrapadas en el refugio aéreo instalado en el sótano del teatro de la ciudad, que fue brutalmente bombardeado por las tropas rusas el pasado miércoles. Boychenko ha asegurado este sábado en declaraciones a la BBC que los equipos de rescate solo podrán seguir retirando escombros y ayudando a los supervivientes a salir si se produce una pausa en la lucha. “Hay tanques, bombardeos de artillería, y todo tipo de armas están siendo disparadas en la zona”, ha dicho tras advertir que las fuerzas ucranias están haciendo todo lo posible por mantener su posición, pero que “las fuerzas del enemigo” son, “por desgracia”, más numerosas que las suyas.

Boychenko no ha dado una estimación de cuántas personas han logrado rescatar en las últimas 24 horas de las ruinas del teatro ―usado como refugio por cientos de habitantes de Mariupol desde que se intensificó la ofensiva militar rusa hace más de dos semanas―. El viernes, las autoridades informaron de que 130 personas habían logrado salir y que más de 1.000 seguían atrapadas en ese sótano, que resistió el ataque. Moscú niega que sus fuerzas apunten contra objetivos civiles. También rechaza que hayan llevado a cabo el ataque aéreo contra el teatro de Mariupol y culpa a las fuerzas ucranias de hacerlo estallar como una “provocación sangrienta”.

El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha alertado este sábado de que Rusia “ha sido forzada a cambiar su operativo y busca ahora una estrategia de desgaste. Esto seguramente supondrá el uso indiscriminado de la fuerza que incrementará el número de víctimas civiles, la destrucción de infraestructuras ucranias y la intensificación de la crisis humanitaria”, señalan en su informe de inteligencia sobre la situación en la guerra en Ucrania. “El Kremlin ha fallado de momento en sus objetivos originales. Ha sido sorprendido por la escala y ferocidad de la resistencia ucrania”, dice.

El cuerpo de una persona muerta como consecuencia de los ataques de las tropas rusas en la ciudad portuaria de Mariupol.
El cuerpo de una persona muerta como consecuencia de los ataques de las tropas rusas en la ciudad portuaria de Mariupol.ALEXANDER ERMOCHENKO (REUTERS)

Mariupol se ha convertido en símbolo del ensañamiento de las tropas rusas con los civiles en Ucrania. Según datos municipales, al menos 350.000 residentes (antes de la guerra, la urbe contaba con unos 450.000 habitantes) continúan escondidos en almacenes y sótanos “ante el continuo bombardeo de las fuerzas de ocupación rusas”, que lanzan, como media, “de 50 a 100 bombas aéreas por día”, mientras la Cruz Roja se ha visto obligada a abandonar la urbe. Por primera vez esta semana se pudo evacuar a unos 30.000 civiles. Su población ha tenido que improvisar fogatas en la calle para cocinar y ha enterrado a los muertos en fosas comunes ante la gran cantidad de fallecidos. La ciudad lleva días siendo uno de los principales objetivos de los ataques de los soldados rusos, que en varias ocasiones han impedido que se cumpla la promesa de facilitar corredores humanitarios para permitir la salida de la población. La urbe ya fue escenario la semana pasada de un ataque sobre un hospital materno-infantil.

Ofensiva en el oeste

Desde hace días, Rusia ha expandido sus ataques también a la parte oeste del país. Este sábado el Ministerio de Defensa ruso ha asegurado que ha empleado misiles hipersónicos rusos Kinzhal para destruir un almacén subterráneo ucranio “que contenía misiles y municiones de aviación”, en Deliatin, en el oeste de Ucrania. Las instalaciones, a 108 kilómetros de la frontera con Rumania, miembro de la OTAN, han quedado “destruidas”, según el portavoz de Defensa, Igor Konashénkov.

Esta tecnología, que Rusia posee desde 2018, tiene capacidad de evitar las defensas antiaéreas y es lanzado desde un caza. El nivel hipersónico alcanza una velocidad de al menos cinco veces la del sonido, más de 6.000 kilómetros por hora. Hay de dos tipos, los planeadores y los de crucero. Ambos se pueden maniobrar para modificar su trayectoria en vuelo, y son virtualmente imparables a vuelo bajo.

Este viernes, el objetivo de los ataques ruso fue la que hasta ahora había sido una de las zonas más seguras de Ucrania y el principal paso de quienes huyen de la guerra. El Ejército ruso lanzó varios misiles sobre el aeropuerto de la ciudad de Lviv, a 70 kilómetros de Polonia —país miembro de la OTAN y de la UE—, aunque sin causar víctimas mortales, en el que fue el primer bombardeo en la principal urbe del oeste del país desde que comenzó la guerra y el primer objetivo no militar. La región de Lviv sí había sido objeto de los misiles rusos en los últimos días. El pasado domingo, al menos 35 personas murieron en el ataque a una base militar en Yavoriv, a unos 40 kilómetros de Lviv, y el viernes de la semana pasada otras seis personas perdieron la vida en el bombardeo de una base aérea de Lutsk, a 87 kilómetros de Polonia.

Lviv es el principal lugar de paso por el que unos tres millones de personas han escapado de la guerra como refugiados hacia otros países. “Este ataque confirma que [los rusos] no están en guerra con el Ejército ucranio, están en guerra con el pueblo, las mujeres, los niños, los refugiados. No hay nada sagrado para ellos”, denunció el responsable de la administración regional militar de Lviv, Maksym Kozytsky, que lo consideró “un golpe” a un “refugio humanitario”.

Mientras, en Mikolaiv, al sur, proseguían este sábado las tareas de rescate un día después del bombardeo de una escuela militar que dejó decenas de cadáveres entre las instalaciones destruidas. Esta es otra de las ciudades sobre las que Putin desarrolla en los últimos días una campaña de terror porque la considera un punto estratégico para extender su control a orillas del mar Negro y en torno a la ciudad de Odesa.

Los equipos de rescate seguían ayer sacando muertos y heridos entre los cascotes de la escuela sobre la que impactaron seis misiles al amanecer del viernes, como comprobó la agencia France Presse. “No menos de 200 soldados dormían en el cuartel”, contó Maxim, un soldado de 22 años, que llegó desde otro puesto cercano, y que observaba la escena atónito. “Se han extraído al menos 50 cuerpos, pero no sabemos cuántos quedan bajo los escombros”, añadió el joven militar.

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