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Los países del Mediterráneo exigen a la UE una réplica contundente frente a los subsidios de Biden a su industria


Los líderes de los nueve países euromediterráneos, este viernes durante su comparecencia conjunta en Alicante.LUDOVIC MARIN (AFP)

Los líderes de los nueves países mediterráneos de la UE (España, Francia, Italia, Portugal, Grecia, Croacia, Eslovenia, Malta y Chipre), reunidos este viernes en Alicante, han exigido al Ejecutivo comunitario una respuesta común a la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) de la Administración Biden, que los europeos consideran proteccionista y perjudicial para su industria. En el comunicado final de la cumbre de los países del arco mediterráneo —que reúnen casi la mitad de la población y del PIB de la UE—, se pide “un enfoque europeo” ante retos como el proyecto estadounidense, que prevé movilizar 430.000 millones de dólares en diez años, sobre todo en incentivos y ayudas fiscales a las energías limpias.

Los países del sur piden a Bruselas que se exploren más posibilidades de “responder y evitar los efectos negativos de las medidas proteccionistas de terceros países”, así como de “garantizar que las normas de la OMC [Organización Mundial del Comercio]” sean “respetadas por todos”. Además, apuestan por “una política industrial ambiciosa”, orientada a “reforzar la autonomía estratégica y la competitividad” de la UE, manteniendo los principios de una “economía abierta”, pero asegurando la igualdad de trato, con una mejora del marco de ayudas públicas a las empresas europeas.

Especialmente contundente ha sido el presidente francés, Emmanuel Macron, que el pasado día 1 trasladó personalmente el malestar europeo a Biden en la Casa Blanca. En la comparecencia sin preguntas que los nueve mandatarios han realizado ante la prensa, el mandatario galo ha asegurado que todos han estado de acuerdo en la necesidad de dar “una respuesta firme” a la legislación estadounidense. E incluso le ha puesto fecha: el primer trimestre del año que viene. Macron ha sugerido la posibilidad de aplicar “exenciones” fiscales y “medidas técnicas” con el objetivo de que la industria europea “se pueda mantener y los proyectos en curso [como el coche eléctrico] consolidar”. “Queremos invertir más y ser más competitivos frente a los estadounidenses”, ha remachado.

Los mandatarios de la Europa meridional también han llamado a una “rápida” puesta en marcha de un tope “temporal y efectivo” sobre el precio del gas en el mercado mayorista, una suerte de “garantía que prevenga frente a “precios excesivos” y preserve la “competitividad industrial y la seguridad de suministro”. Esta mención explícita en la declaración conjunta se ha visto reforzada por la apelación a una “ágil” implementación del mecanismo de compras conjuntas. También por el turno de intervenciones, con varias menciones contundentes al tope al gas y a la necesidad de “preservar el terreno de juego”. Un mensaje implícito a los movimientos unilaterales de países como Alemania, que han disparado metralla de gran calibre con su plan de ayuda a los hogares y las empresas: 200.000 millones de euros, casi el 15% del PIB español, una potencia de fuego que ningún otro Estado miembro puede siquiera soñar con igualar.

El presidente español ha sido uno de los más críticos con las dos propuestas comunitarias de tope sobre el precio del gas puestas encima de la mesa por el Ejecutivo comunitario: de 275 euros durante dos semanas seguidas —un nivel que no se alcanzó ni en el momento más duro de la crisis de precios, en agosto— y de 220 euros, la alternativa aireada tras el no rotundo de varios Estados miembros, entre ellos España. “La propuesta sigue necesitando ajustes. Queremos un tope al gas dinámico y verdaderamente efectivo”, ha enfatizado el anfitrión, Pedro Sánchez.

“Hemos llegado a una auténtica convergencia de opiniones sobre la seguridad de suministro y reducción de los precios del gas, con compras colectivas y contratos a medio y largo plazo con precios más bajos”, ha secundado Macron. “En la próxima reunión de ministros de Energía [el martes que viene] esperamos tener una cesta de medidas técnicas que nos permitan reducir la volatilidad”.

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Otra idea ha sobrevolado tanto el documento de conclusiones como las intervenciones de los líderes mediterráneos bajo una copiosa lluvia de finales de otoño: a diferencia del tope al gas, la propuesta de reforma de las reglas fiscales de la Comisión Europea es “un buen punto de partida” —en palabras de Sánchez—, “pero este debate debe acelerarse para llegar a un acuerdo en el Consejo Europeo de marzo” de 2023. “Hay que conjugar la seriedad presupuestaria con una inversión fuerte”, ha enfatizado Macron.

Tanto el esloveno Robert Golob —socioliberal— como el portugués António Costa —socialista— han ido un paso más allá: “Todos estamos de acuerdo en eximir las inversiones en digitalización y en energías renovables. Si no totalmente, al menos sí parcialmente”, ha exhortado el primero. El segundo ha emplazado a “modernizar la gobernanza económica europea” con un “mecanismo estabilizador de la inversión, de carácter permanente”, ha remarcado en referencia a los fondos europeos de recuperación. Un punto en el que también abunda el texto final de la cumbre, que apela a “tener en cuenta las lecciones de la respuesta de la crisis de la covid-19″ en la nueva gobernanza económica europea, “en particular con la creación de los instrumentos SURE y Next Generation”.

Sin apenas menciones a Ucrania

Aunque las consecuencias económicas de la guerra de Ucrania han acaparado los debates de la cumbre, casi nadie se ha referido a la evolución del conflicto, que se alarga sin perspectivas de un alto el fuego. El único que lo ha hecho ha sido el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, quien ha sustituido a la primera ministra, Giorgia Meloni, que ha alegado una gripe para justificar su ausencia. Miembro del partido de Silvio Berlusconi, el mejor amigo de Putin en la UE, Tajani ha querido despejar cualquier duda sobre la posición del nuevo gobierno derechista de Roma alineándose con la posición de la OTAN. “Queremos la paz [en Ucrania], pero no hay paz sin justicia”, ha dicho. Macron, que ha mantenido un breve encuentro con Sánchez en Alicante, ha anunciado tras la cumbre que el 19 de enero visitará España y se reunirá de nuevo con el presidente español.

La ausencia de Meloni, socia de Vox y cabeza visible de la ultraderecha europea, ha hecho que la imagen de la cumbre fuera la de nueve hombres trajeados y encorbatados. La nota de frivolidad la ha puesto el primer ministro croata, Andrej Plenković, que frente a las largas y serias intervenciones de sus colegas ha despachado su turno en menos de 40 segundos, tras reconocer que no había estado demasiado pendiente del desarrollo de la cumbre. Cuando empezó a hablar, apenas habían transcurrido unos minutos desde que Marquinhos marrase el último penalti de la tanda, dando el pase a semifinales al combinado balcánico.

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Neto

Soy Neto, creador de LaNetaNeta.com Me apasiona leer y aprender, disfruto escribir y compartir publicaciones interesantes con el publico.

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