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Los signos del rostro que revelan el envejecimiento y cómo retrasarlo

Con los años, la apariencia de hombres y mujeres cambia debido a factores de envejecimiento celular. Es algo inevitable ya que el paso de los años no se puede frenar, pero sabiendo bien cuáles son los signos del rostro que revelan cómo vamos a envejeciendo, podremos prevenir y de alguna manera, intentar frenar el envejecimiento.

Los signos del rostro que revelan el paso de los años y cómo retrasar el envejecimiento

A partir de edades como los 30-40 años, la piel comienza a manifestar de forma cada vez más evidente, que los años pasan. Puede que hasta los 25 años apenas notemos mucho cambio entre el rostro que teníamos de adolescentes del que tenemos ya siendo adultos, pero al entrar en la treintena comienzan a notarse pequeños cambios a veces casi imperceptibles que poco a poco se convierten en signos evidentes.

Cómo cambian los ojos

Muchos de esos signos se encuentran en los ojos. Si bien a partir de los 30-35 años ya notamos por ejemplo las famosas «patas de gallo», cuando llegamos a los 40 y sobre todo en los 50, son algo del todo inevitable.

Es a partir de los 30 años cuando la producción de colágeno disminuye y la piel se hunde o pierde elasticidad. De ahí que notemos esas pequeñas arruguitas y también que aparezcan ojeras cada vez, más marcadas.

Además también con la edad, los músculos faciales se debilitan y se hunden, llevándose las cejas con ellos. En consecuencia, el rostro adquiere una apariencia de mal humor. Las comisuras caídas de los labios y los ojos le dan al rostro un aspecto ligeramente cansado. Esto es más evidente para aquellos que no sonríen a menudo.

Los detalles sobre la cara

El rostro en general muestra todas las vivencias, las dificultades encontradas y los picos conquistados, a pesar de algunos indicios de indudable pérdida de juventud. El cutis deja su aspecto sano y radiante y se vuelve más apagado con la edad. La principal razón es la disminución de colágeno y elastina . Además, la falta de sueño, la fatiga, una dieta poco saludable y los malos hábitos contribuyen a este proceso.

Debajo de una frente joven hay una ligera capa de grasa que se pierde con la edad. Por tanto, la frente cuando está llena, se adhiere con la edad a la pared ósea, aplanándose y abandonando esa sensación de redondez proporcionada.

Los labios que antes estaban llenos de volumen, se vuelven visualmente más pequeños y delgados, debido a la pérdida de volumen e hidratación.

Los lóbulos de las orejas también pierden su fina capa de grasa y elasticidad. Como resultado, se alargan y el amor por los pendientes grandes y pesados ​​empeora la situación.

Cómo prevenir en lugar de curar

Lo mejor que puede hacer entonces es intentar prevenir los signos faciales delatores del paso de los años. Para ello será bueno hacer una dieta saludable que pueda aportar a la piel los nutrientes adecuados. Obtén antioxidantes a través de los cítricos (vitamina C) y los tomates (licopeno). Utiliza aceite de oliva virgen extra (ácido oleico y vitamina E), té verde (contra el envejecimiento) y pescado azul (grasas omega 3 y omega 6).

Por otro lado, es preferible evitar aquello que envejece las células del rostro y crea arrugas, como la exposición prolongada al sol, fumar y quizás nos sirva, realizar gimnasia facial. Usar los productos adecuados para la cosmética facial es otro factor a considerar.

Con estas precauciones, la descomposición celular puede ralentizarse y la aparición de los signos faciales reveladores a lo largo de los años se retrasará considerablemente.




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