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Los Warriors 'rajan' del calendario pero ganan a unos Cavaliers sin Ricky

Los Warriors 'rajan' del calendario pero ganan a unos Cavaliers sin Ricky

Los Warriors ‘rajaron’ del calendario. Pero fueron al ‘tajo’ en Cleveland. Resignados a reservar al inmortal tridente Curry – Thompson – Green y a Andrew Wiggins en este ‘back-to-back’, pero aplicados para llevarse un sabroso triunfo (114-120) porque, cuando la necesidad azuza, hay que ganarse el pan como sea. Lo hicieron ante unos Cavaliers sin Ricky Rubio, cumpliendo descanso ‘protocolario’ dentro del plan de su puesta a punto una vez ha vuelto de su grave lesión. 

Fue un Warriors – Cavs descafeinado por ambas partes porque tampoco tenían los de Ohio a Donovan Mitchell, todavía lesionado. Cumpliéndose el ecuador de la temporada, el calendario aprieta y las lesiones -o el temor a ellas-, ahogan.

“Abogo por una liga de 72 partidos en vez de 82”


Steve KerrEntrenador de los Golden State Warriors

“Sé que es un tema del que se habla mucho, pero sí, ‘Steph’, Klay y Draymond van a descansar. Está demostrado que con los ‘back-to-back’ las lesiones son más probables”, empezaba diciendo el entrenador de Golden State, Steve Kerr, en la previa.

“Tenemos que descubrir cuál es la mejor manera de cuidarles (refiriéndose al tridente) para que alarguen sus carreras. Tenemos que ser conscientes de ello todos los que estamos involucrados, la liga, los jugadores, los entrenadores… me sabe muy mal por los aficionados que pagan sus tickets, son una parte brutal del negocio. Es por eso que abogo por una liga de 72 partidos y no 82. Con 72 partidos tendríamos más descanso”, dijo Kerr, más nervioso de lo normal ante la incómoda situación de su equipo -se llevó una técnica por protestar-, más razón que un santo pensarían sus colegas o algunos de ellos.

Como fuere, Kerr fue claro en sala de prensa pero también en el vestuario. “Claves para defender a los Cavaliers: presión sobre la bola, conciencia sobre Allen y Mobley y rebote”, se podía leer en la pared a modo de instrucciones. Se aplicaron los Warriors sobre todo en el rebote, con 45 capturas frente a 35. Entre las claves para atacar, la primera de ellas, abrir al perímetro porque Cleveland es un equipo que colapsan ante las penetraciones.

Aunque molesta la apasionada hinchada de los Cavaliers con la ausencia del tridente ‘warrior’ –sonora silbada cuando se anunció por megafonía que faltaba el trío de ases-, los de la Bahía brindaron un sucesivo espectáculo de triples. Tantos y tan seguidos como para que también se sucedieran los murmullos de admiración en el Rocket Mortage FieldHouse.

Con un quinteto inicial con Poole, DiVincenzo, Looney, Jerome y Kuminga, los de Kerr amenazaron con superar el récord de 29 triples en un solo partido de los Milwaukee Bucks en 2020, 14 al descanso pero para acabar con un igualmente sensacional 23/43 (53,5%). 5 de ellos, correspondieron a Poole tras 12 intentos, con el escolta liderando con 32 tantos, seguido de los 22 de Ty Jerome con un 3/4 desde el perímetro y los 17 de DiVincenzo. Looney se apuntó dobles figuras en rebotes con 17.

Bastante parejo el partido al descanso -59-64-, el 71-89 mediado el cuarto parecía definitivo pero los Cavaliers, ajustando su defensa en zona para poner fin la sangría, se echaron encima de los Warriors con el pundonor impregnando su baloncesto. Constante, Darius Garland manejó la ofensiva con 31 puntos (10/25 en tiros) y 9 asistencias, escoltado por LeVert (22) y un Evan Mobley que aceleró al final (17).

Los Warriors, como ante los Celtics, se volvían a ver entre la espada y la pared, sobre todo, tras el 109-114 que colocó LeVert con tres minutos por jugar. Stephen Curry, tan relajado y sonriente antes del encuentro comiéndose una pizza, saltaba de desesperación mientras lo hacía de euforia Donovan Mitchell mientras Ricky, más de dar consejos en los tiempos muertos, se mantenía estoico.

Un triple de Jerome a continuación -para que luego digan de la segunda unidad de los Warriors, pensaría-, volvió a poner todo en su sitio para los de la Bahía. Siguen y seguirán sufriendo en el Oeste como no abracen por fin la nula consistencia de la que han adolecido -sextos con 23-23-, pero, como ha dicho Thompson, “en los play-offs podemos ganar a cualquiera”. Y ese ‘viejo’ proverbio de la NBA, según el cual empieza una nueva vida en la fase por el título, se agarran como a la vida los Warriors.




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