Marine Le Pen promueve una alianza de seguridad con Rusia en cuanto acabe la guerra en Ucrania


Europa afronta una sacudida insólita si Marine Le Pen gana las elecciones presidenciales francesas el próximo 24 de abril ante el actual presidente, Emmanuel Macron. El programa de Le Pen no propone la ruptura explícita con la Unión Europea o con la OTAN, pero, si se aplica, supondrá un viraje radical en la posición de Francia, país central en el proyecto común y potencia dotada del arma nuclear. Y, con su propuesta para cerrar una futura alianza con Rusia, amenaza con dinamitar la unidad occidental en el momento de mayor tensión en décadas y en plenos bombardeos y ataques de Rusia en Ucrania.

En un discurso el martes en Estrasburgo, capital europea, Macron avisó: “El proyecto de la extrema derecha es un proyecto que esconde la salida de Europa”. Y alertó contra “el retorno del nacionalismo y el retorno de la guerra.”

La candidata de la extrema derecha, admiradora declarada de Vladímir Putin durante años, anunció el miércoles, en un discurso y una conferencia de prensa en París, que impulsará una alianza de seguridad con Rusia una vez termine la guerra en Ucrania. Cargó contra Alemania, socio fundador con Francia de la Unión Europea, y dio por enterrada la cooperación militar entre ambos países: el motor franco-alemán no entra en ninguno de sus cálculos diplomáticos; sus alianzas son otras.

Le Pen no prometió la salida de su país de la UE, como en las presidenciales de hace cinco años, pero su programa anuncia la intención de transformarla por dentro, y sustituirla por una Alianza de Naciones la que el derecho nacional prevalecería por encima del europeo. Para lograrlo cuenta con aliados como Hungría y Polonia.

Con el objetivo de reafirmar “la no sumisión a un protectorado americano en suelo europeo”, Le Pen anunció la salida de Francia del mando militar integrado de la OTAN, en el que reingresó en 2008 después de que el general De Gaulle la hubiese sacado en 1966. “Francia no es una potencia media, sino una gran potencia que todavía cuenta”, dijo Le Pen una comparecencia interrumpida por un grupo que protestaba por sus vínculos con Putin y que fue desalojado con contundencia por los guardias de seguridad. “Los tres pilares de nuestra diplomacia son la independencia, la equidistancia y la constancia”.

En el programa electoral, Le Pen promete que “se buscará una alianza con Rusia sobre temas de fondo” Y cita, entre otros temas, la seguridad europea y la lucha contra el terrorismo. Ante la prensa, la candidata dijo que esta alianza debería hacerse cuando haya terminado la guerra y se haya formado un tratado de paz. E incluyó en ella a la OTAN.

Le Pen ha mantenido durante años vínculos estrechos con Putin. Lo visitó en el Kremlin durante la campaña de 2017 y le declaró su admiración. En una entrevista televisiva, dijo: “Las grandes líneas políticas que defiendo son las grandes líneas políticas defendidas por el señor [Donald] Trump y por el señor Putin”. Su partido, el Reagrupamiento Nacional, está endeudado con un banco ruso que lo financió en la década pasada.

Y, sin embargo, la líder ultraderechista ha salido indemne de la invasión rusa de Ucrania durante un campaña electoral más centrada en los efectos económicos de la guerra para los franceses, que en la propia guerra. En la primera vuelta electoral, el 10 de abril, fue la segunda candidata más votada, por detrás de Macron, y se clasificó en la segunda vuelta. En 2017; Macron ganó con un 66% de votos. Ella sacó un 34%.

En la campaña y en la rueda de prensa, Le Pen se esfuerza por relativizar su cercanía a Moscú. Dice que, si su partido se endeudó con un banco ruso, fue porque ningún banco francés quería prestarle dinero. Cuando se le pregunta por su propuesta de alianza de seguridad con Rusia, se ampara en una tradición de diplomacia francesa equidistante entre las potencias y replica que también Macron, al recibir en 2019 a Putin en la Costa Azul en 2019, el actual presidente también aspiraba, como ella, a “arrimar” a Rusia a Europa.

En las presidenciales de 2017, celebradas menos de un año después del referéndum del Brexit en Reino Unido, Le Pen prometía el Frexit y la salida del euro. No fueron promesas populares. Ahora ha rectificado. Pero parece ser más una cuestión de método que de objetivos.

“Lo repito: [el Frexit] no es nuestro proyecto”, dijo. “Queremos reformar la UE desde el interior. Pero cuanto más nos liberamos de la camiseta de fuerza de Bruselas, aunque sigamos en la UE, más miraremos hacia el vasto mundo. Me parece que los ingleses lo entendieron bien”. El objetivo: liberarse de las leyes europeas y construir “una Europa respetuosa de las naciones soberanas”.

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