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Más de 350 participantes corrieron para los refugiados en la UNAM

Más de 350 participantes corrieron para los refugiados en la UNAM

Una carera atlética de cinco kilómetros fue organizada este sábado, formando parte del evento “Juntos por la tolerancia – Corriendo por los refugiados”, en el Estadio Roberto Tapatío Méndez de Ciudad Universitaria (UNAM).

Tuvo lugar por segundo año consecutivo, organizada en conjunto con la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

A las 9 de la mañana, los últimos corredores llegaron, bajo un sol radiante, y un cielo totalmente azul. Dentro de ellos, personas de ambos sexos, de todas edades y de varios orígenes. Se escuchaban los gritos y aplausos de los organizadores para todos los atletas del día en esta carretera que no es competitiva, sino simbólica

Estudiantes de la UNAM, madres con sus hijos, grupos de refugiados, abuelos… Todos estuvieron  alegres por participar en esta carrera, llevando la camiseta del ACNUR.

Esta carrera llegó en ocasión del quincuagésimo cumpleaños de la Escuela Nacional de Trabajo Social. El periodo elegido es simbólico también, la carrera tuvo lugar dos días después del 19 de octubre, día nacional contra la discriminación.

Gerardo Talavera, responsable de la asociación ‘Programa Casa Refugiados’ (PCR), comentó que el evento fue gratuito gracias a “una suma de colaboraciones”.

Nuestro principal donante es el ACNUR, que ofreció las playeras, y el Servicio Jesuita para los Refugiados cooperó con el agua. La empresa Bioflor puso miel para el gaste de azúcar.

La ENTS hizo todo el proceso administrativo de la cancha, para pedir las instalaciones… Las personas que estudian en la universidad nos apoyaron haciendo la ruta. Nosotros pusimos las medallas y ofrecimos el lunch.

Norma Morales Ortega, jefa de la División de Estudios Profesionales de la ENTS, comentó que quedó sorprendida por la velocidad con las que se agotaron las inscripciones

Nos sorprendió porque en dos días después de la publicación, tuvimos que cerrarla, porque el cupo llegó al límite. Teníamos inicialmente un cupo de 300, pero tuvimos que abrirlo hacia 350. Nos sorprendió muchísimo que la sociedad en general se esté sumando a estas cosas.

La ENTS, entre otros, se dirige hacia personas de la sociedad civil, pero también directamente a los refugiados, para ayudarles a conseguir un empleo, llenar solicitudes, y conocer las monedas y las denominaciones. De hecho, su objetivo era también que las personas refugiadas participaran en la carrera.

La idea era que la convocatoria llegue hasta los albergues. Tenemos colecta de tenis y de ropa para que las personas que no tengan accesorios de deporte puedan participar.

El evento forma parte de la difusión de conocimientos más amplios sobre la migración dentro de la universidad. Esta temática forma parte de planes de estudios de las carreras en ciencias sociales. Seminarios permanentes sobre el tema tienen lugar, uno fue organizado hace 2 años sobre la situación en Afganistán

Este tema es “el” tema: tiene implicaciones económicas, sociales, políticas, culturales. Nuestro país es tránsito, receptor, y es expulsor.

Esta carrera fue organizada con la idea de promover la convivencia entre todos, y sensibilizar a la temática de las personas en situación de movilidad forzada. Alma Delia Cruz, responsable de gestión universitaria y voluntaria del ‘Programa Casa Refugiados’, explica:  

El deporte promueve valores como la solidaridad, la igualdad… El momento en el que nos percibimos iguales que el otro, dejamos de lado toda esa serie de prejuicios que existen y que conflictuan esta convivencia que debería de darse de manera armónica.

Una visión confirmada por Franck, empleado de Casa Refugiados desde hace 5 años, y presente en la carrera para ayudar a la organización. Es camerunés, y llegó hace 7 años como refugiado en México.  

El deporte une, y permite conocer a más personas. Las que llegan a Casa Refugiados llegan a un país desconocido. El deporte ayuda a socializar. Este evento permite a las personas que no son refugiados saber que ellos no son una amenaza, y también merecen el mismo derecho que cualquier otra persona.

Efectivamente, el deporte unió en este sábado. Refugiados del continente americano, que tienen hospedaje en Ciudad de México, estaban presentes. 

Uno de ellos es colombiano. Tras un trayecto de un mes y quince días, donde tuvo que trabajar, hacerse quitar dinero por la policía, y atravesar las fronteras dentro de camiones y balsas, llegó en julio a México. 

Yo estoy esperando una cita para avanzar hasta Estados Unidos. Al terminar mi cita, espero poder ir allá, al nombre de Dios. Me gustaría estudiar un deporte, como el futbol, y trabajar en la construcción.

El deporte forma parte de su vida cotidiana. Por la mañana, ofrece su ayuda para la casa que le acoge. Por la tarde, se quita la energía practicando deporte. 

Siempre ando practicando, nunca estoy tranquilo. Me gusta hacer varios deportes : futbol, beisbol, y basquet. Me gustan todos los deportes, pero practico los que entiendo.

Este joven fue acompañado de otros refugiados: venezolanos, salvadoreños, haitianos, y hondureños. Un grupo de tres venezolanos no dudo subir en el podio para sacar fotos, y celebrar este momento compartido. 

Tuvimos la oportunidad de venir aquí en la CDMX, estamos agradecidos con esta carrera. Uno de nuestros privilegios es competir, y ayudar a los otros refugiados que se encuentran en todo el territorio mexicano.

Uno de ellos ironizó sobre el viaje peligroso y agotador que tuvo.

Hicimos un trayecto de 20 días desde Venezuela. Cruzar el río, dormir en la calle… Eso sí es un maratón. Pero no se lo recomiendo a nadie

Al irse a casa, ellos se fueron con la esperanza fija de poder desplazarse aún más al norte, para encontrar una vida con oportunidades en Estados Unidos.

Mientras tanto la carrera conocerá una nueva edición en 2024, para seguir la sensibilización, y la lucha contra el rechazo y la xenofobia.


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