Mauricio Moreno: “Chile no aguanta otro fracaso constitucional”

Mauricio Moreno: “Chile no aguanta otro fracaso constitucional”


El académico y analista político Mauricio Morales, en sus oficinas de la Universidad de Talca, Santiago de Chile, el 7 de septiembre de 2022.Cristian Soto Quiroz

Hace casi dos semanas, el domingo 4 de septiembre, Chile celebró el plebiscito de salida para reformar la Constitución. Los resultados fueron categóricos: un 61,8% rechazó la propuesta redactada por la convención constitucional, contra un 38,1% que aprobó. Fue una derrota para el presidente de izquierdas Gabriel Boric, que puso a disposición su capital político para apoyar el texto. Desde entonces, la política chilena no se ha detenido y los partidos negocian en el Congreso cómo darle continuidad a un nuevo intento constituyente. Es lo que analiza el politólogo Mauricio Morales, académico de la Universidad de Talca, en medio de las cruciales conversaciones, con La Moneda en problemas y la derecha sacando pecho tras años de derrotas políticas.

Pregunta. ¿Cómo se han movido las fuerzas políticas para continuar con el proceso constituyente?

Respuesta. El Gobierno quiere acelerar el avance del proceso para sacudirse lo más pronto posible de la enorme derrota que sufrió en el plebiscito. Hay consenso en la coalición del presidente respecto de convocar a elecciones para escoger una nueva convención constitucional. Ahora es la derecha, sin embargo, la que tiene el poder de veto, particularmente en el Senado, con la mitad de los representantes. Dado que cualquier reforma constitucional debe ser aprobada por 4/7 de los legisladores, los votos de la derecha son indispensables. La derecha no se dejará presionar por el Gobierno y el proceso marchará en los plazos y condiciones que ese sector político decida.

P. ¿Pero la derecha apoyará una nueva convención?

R. Muy probablemente apoyen la elección de una nueva convención, pero debemos recordar que hay dos derechas. Una derecha tradicional compuesta por RN, UDI y Evópoli, y una derecha radical, el Partido Republicano, de inspiración pinochetista y muy renuente a un cambio de Constitución. Ellos son partidarios de reformar la actual Constitución y para eso exigen un nuevo plebiscito en que la ciudadanía decida si avanzamos hacia un nuevo texto o modificamos el que ya tenemos.

P. ¿Existe la posibilidad de que fracasen las conversaciones por un nuevo itinerario constitucional?

R. Chile no aguanta otro fracaso constitucional. Por eso mismo, es clave que la mesa de negociación que organizaron los partidos siga funcionando. Sería dramático que esa mesa llegara a un acuerdo y que luego éste fuese rechazado por el Congreso. Desafortunadamente, parte importante de la derecha está haciendo una lectura algo revanchista. Estuvieron, por decirlo de alguna manera, de rodillas frente al Gobierno y la izquierda en el anterior proceso constitucional. Y ahora, con un claro poder de veto, quieren diseñar las reglas y el mecanismo para avanzar en el nuevo itinerario. De hecho, pusieron como condición que el Gobierno fuese excluido de las negociaciones y lo lograron.

P. ¿Despertó la derecha?

R. La derecha chilena despertó luego de ser derrotada en casi todas las elecciones de este último ciclo electoral.

P. ¿Cuáles son las alternativas para redactar una nueva Constitución?

R. Primero, una nueva convención constitucional electa por los ciudadanos y apoyada por un consejo o comité de expertos. Por cierto, se debe discutir el tamaño de esa convención, pero existe cierto acuerdo en que debe ser inferior a los 155 integrantes que tuvo la anterior. Segundo, un comité de expertos nominado por el Congreso en proporción a las fuerzas políticas que lo componen. Tercero, una convención constitucional en que los expertos participen y compitan al igual que el resto de los candidatos. La idea es que el consejo de expertos establezca las bases inamovibles de la nueva Constitución.

Mauricio Morales durante la entrevista en la Universidad de Talca.Cristian Soto Quiroz

P. ¿Esta idea le gusta al oficialismo de Boric?

R. Esta idea genera resistencia en la izquierda, pero el gran problema para ese sector político es que fue derrotado hace dos semanas. Su capacidad de negociación es mínima.

P. Y a su parecer, ¿cuál sería el mejor mecanismo?

R. Una nueva convención electa mediante un sistema electoral de lista cerrada y bloqueada, en que los partidos coloquen en lugares de vanguardia a sus expertos. Debe ser una convención pequeña, probablemente de 70 miembros electos a nivel regional y en proporción al tamaño poblacional de cada región. Es decir, combinar un sistema electoral que insta a los partidos a competir con sus marcas o etiquetas, y que lo hagan en un ambiente de desafección.

P. ¿Es posible que el 11 de septiembre de 2023, cuando se cumplan 50 años del golpe de Estado, ya se tenga una nueva Constitución?

R. Es imposible llegar al 11 de septiembre de 2023 con una nueva Constitución. Si los partidos llegan a un acuerdo para escoger una convención, se elegirá en abril de 2023. Con suerte la convención entraría en funcionamiento a mediados o fines de junio. Como mínimo, esa convención requiere de seis a ocho meses, por lo que su trabajo recién estaría terminando en diciembre o enero de 2023 o, quizá, en marzo o abril si el plazo es de ocho meses.

P. ¿Cómo se explica que la participación electoral haya sido tan alta?

R. El voto obligatorio produjo el milagro chileno. Veníamos de tasas de participación cercanas al 50%, explotando en este plebiscito a más del 80%. Pero esa explicación institucional convive con una explicación política: la relevancia de la elección. Dada la fractura de la convivencia cívica entre los chilenos, se percibió este plebiscito como una elección de vida o muerte. La gente entendió que en esta elección no estaban en juego los próximos cuatro años, sino que los próximos 30 o 40 años. Por lo tanto, el plebiscito obligó a la gente a pensar en el largo plazo. La convención escribió un texto orientado a un grupo específico de la población, ignorando al votante mediano. Ese error fue fatal.

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