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Mientras un gobierno 'se cuadre' a Estados Unidos, puede haber mucha 'narcopolítica' y 'mafiocracia': Buscaglia

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El analista político y académico Edgardo Buscaglia aseguró que la política exterior impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, busca reorganizar el orden internacional mediante un esquema de “esferas de influencia” entre potencias mundiales, con efectos directos en América Latina y particularmente en países como México, Cuba, Venezuela, Colombia, Brasil, Argentina y Chile.

Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, sostuvo que Washington pretende consolidar el control político, militar y económico sobre el hemisferio occidental, principalmente para asegurar el acceso a recursos estratégicos en medio de la disputa con China.

Explicó que este modelo implica “dividir al planeta en esferas de influencia entre Rusia, China, Estados Unidos y algunas potencias intermedias”, con zonas de control político y económico para cada potencia.

Trump ha expresado públicamente su intención de aplicar la Doctrina Donroe (su propia versión de la Doctrina Monroe) en el continente americano. En ese contexto, vinculó las decisiones y posturas del mandatario estadounidense con la intención de reforzar el dominio de Washington en la región.

Puso como ejemplos las declaraciones sobre Groenlandia, Canadá y el fortalecimiento de relaciones con gobiernos alineados políticamente con Washington, entre ellos los de Argentina y Chile. Aseguró que, en el caso argentino, el gobierno de Javier Milei ha abierto el acceso estadounidense a minerales estratégicos y a instalaciones militares en el sur del país.

“Hay una afinidad ideológica y hasta de entreguismo a Estados Unidos, donde Milei le ha abierto todas las minas de Argentina, le ha abierto las puertas para que establezcan bases militares en el sur de Argentina”, afirmó.

Buscaglia sostuvo que la principal disputa geopolítica de Estados Unidos es actualmente con China y que el acceso a tierras raras y minerales estratégicos resulta central en esa competencia. Explicó que China controla más del 90% del suministro de minerales indispensables para la fabricación de armamento, dispositivos electrónicos, centros de datos y tecnologías avanzadas.

“Lo que está haciendo en este momento Trump es, a los gobiernos que no se cuadran, que no negocian con él el acceso por ejemplo a las minas con las cuales se lo puede abastecer a Estados Unidos de esos minerales estratégicos […] comienzan estos procedimientos judiciales”, dijo.

En ese sentido, afirmó que Washington distingue entre gobiernos alineados y no alineados. Según Buscaglia, cuando un gobierno acepta integrarse a la estrategia estadounidense, las acusaciones por narcotráfico o corrupción dejan de ser prioritarias.

“Mientras tú te cuadras como Estado, como sociedad, como gobierno ante Trump, él permite que un narcopolítico como el expresidente Hernández sea liberado”, sostuvo en referencia al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos por narcotráfico y con vínculos con el Cártel de Sinaloa.

El académico aseguró que Honduras, El Salvador, Argentina y Chile forman parte de gobiernos alineados con Washington, mientras que México y Cuba enfrentan mayores presiones debido a que no se han integrado plenamente a esa estrategia.

En la imagen, Juan Orlando Hernández. Foto: Archivo EFE

EE.UU. espera que México “se vaya cuadrando”

Buscaglia afirmó que existe una infiltración profunda del crimen organizado en el Estado mexicano y señaló que las acciones judiciales emprendidas desde Estados Unidos contra funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, incluido el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, tienen un componente político y estratégico.

“México tiene un cáncer adentro que no ha sido abordado por las autoridades judiciales mexicanas. Todo lo contrario, las autoridades judiciales mexicanas del sistema judicial son parte de la delincuencia organizada en México”, declaró.

Añadió que, aunque considera legítimo investigar a funcionarios presuntamente vinculados con organizaciones criminales, dichas acciones deberían realizarse desde las instituciones mexicanas y no desde Washington. “Yo prefiero que se haga desde México, no desde Estados Unidos, que México sea el que lleve adelante sus maxiprocesos contra la mafiocracia mexicana”, dijo.

Relacionó la presión estadounidense sobre México con el interés de acceder a recursos energéticos y minerales estratégicos. Sostuvo que el gobierno de Claudia Sheinbaum y previamente el de Andrés Manuel López Obrador han terminado negociando con Washington.

“En el caso de México se espera que se vaya cuadrando, como ha venido haciendo López Obrador y la presidenta Sheinbaum”, afirmó.

Indicó que la crisis institucional y de seguridad tiene raíces previas al actual gobierno y sostuvo que el problema de la “mafiocracia” se ha profundizado desde hace años.

Criticó la reforma judicial aprobada en México y aseguró que favorece la expansión del crimen organizado. “La reforma judicial mexicana es un regalo a la mafiocracia, es un regalo al Cártel de Sinaloa, al Cártel de Jalisco y a todo cartel que se avecina en los próximos años”,  apuntó.

El académico aseguró que el gobierno mexicano debió haber seguido una estrategia similar a la de Canadá frente a Trump. Recordó que en 2025 recomendó a la presidenta Claudia Sheinbaum construir alianzas con Europa y Asia para contener la presión estadounidense. “Eso no lo hizo la presidenta Sheinbaum lamentablemente y ahí está, en una posición de debilitamiento, en una posición cada vez más difícil”, afirmó.

Sin embargo, dijo esperar un debilitamiento político de Trump tras las elecciones intermedias en Estados Unidos, previstas para noviembre, y consideró que ello podría dar margen a México para enfrentar internamente la infiltración criminal en el Estado. “Quizás tenga un impacto en debilitarlo y darle un poco más de oxígeno a México para que pueda limpiarse a sí misma a través de maxiprocesos judiciales mexicanos”, afirmó.

Colocar un gobierno “títere” en Cuba

Sobre Cuba, el académico aseguró que las acusaciones contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996 forman parte de una estrategia orientada a provocar un cambio de régimen. “La idea es acusar a Castro […] irse contra Raúl Castro, derribar al régimen castrista y colocar a un títere como hicieron en Venezuela”, sostuvo.

Buscaglia afirmó que Estados Unidos pretende avanzar no sólo contra Raúl Castro, sino también contra la cúpula política y militar cubana mediante acusaciones por delincuencia organizada y terrorismo.

Explicó que Gaesa, el conglomerado empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas cubanas, es considerado por Washington como una organización criminal. Señaló que este grupo concentra actividades relacionadas con comercio exterior, turismo e inversiones financieras y que ha sido clave para sostener la economía cubana.

Imagen: IA/AN (MDS)

Por lo tanto, consideró que existe la posibilidad de una intervención militar estadounidense en Cuba. “No hay duda”, respondió al ser cuestionado sobre si una acción militar está “en el mapa”. Añadió que en la isla existe “un vacío de Estado completo”.

Además, afirmó que en Cuba ya existirían contactos para preparar un eventual relevo político del castrismo bajo influencia estadounidense. “Ya hubo un contacto directo con el nieto de Raúl Castro”, aseguró, y añadió que actualmente “están estudiando dos figuras adicionales para reemplazarlo y colocar a una figura similar, hombre o mujer, como Delcy Rodríguez en Venezuela”.

Sostuvo que el escenario para la isla es resultado tanto de la presión de Washington como del deterioro interno provocado por décadas de gobierno castrista. “Ese va a ser el destino de Cuba, lamentablemente para los cubanos, para la dignidad, para el futuro de Cuba”, dijo, aunque también señaló que “la destrucción del tejido social que ha causado el régimen castrista en las últimas décadas” ha dificultado la aparición de nuevos liderazgos.

Edgardo Buscaglia expresó su preocupación por el rumbo político regional y advirtió que la combinación entre crimen organizado, debilitamiento institucional y presión geopolítica podría profundizar la crisis democrática en América Latina.

“Va a conducir hacia un debilitamiento de la democracia cada vez peor y un Estado de derecho cada vez más paupérrimo”, enfatizó.



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