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Muniain rompió el silencio


Odio el concepto de la “nueva normalidad”. Lo que hay, hay, y punto; diría un castizo. Vive el momento, apuntaría un gurú del mindfulness, de la atención plena. No te descentres, gritaría el domingo
Garitano
tras el gol de
Muniain
, el que rompía el silencio de tres meses sin fútbol.



Pero el aviso no llegó, y en apenas unos segundos,
Yeray
cometió todos los despistes posibles para perder el balón, regalarlo a un contrario, habilitar la posición de
Costa
y, para colmo, dejarle rematar a placer.

Todo el trabajo, por el desagüe. Adelantarse a los colchoneros, un objetivo en sí mismo: desperdiciado. Batir a
Oblak
y que no puedas ni disfrutarlo. Ya es mala leche.
Aduriz

en
la
grada, mordía los vendajes de su cadera para no gritar cuatro cosas. “No me jodas”, resonó en bares y terrazas.

El empate, al final, fue justo, todo hay que decirlo. El Athletic supo sobreponerse a la salida de los madrileños, más metidos en el choque y con un
Carrasco

bullidor. Poco a poco, a base de presión, de ganar las disputas y de abrir a bandas, con un
Yuri

lanzado, el Athletic se hizo con el mando.

Volver a empezar

El gol de Muniain era muy
importante. Ponerse por delante de los colchoneros es vital para poder puntuar desde que el
Cholo
les dirige. Pero Yeray, imperial en una peinada unos minutos antes, erró de mala manera. A volver a empezar.

Luego, el banquillo de
Simeone
superó en eficacia a los cambios de Garitano, que apenas parecía confiar en lo que tenía repartido por la grada.
Sancet
y
Vesga
poco aportaron, el resto de los jugadores del Athletic utilizados en la recta final del choque ni tuvo tiempo. Este empate obliga a los rojiblancos a ganar mañana en
Eibar.


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