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“No nos sentimos respaldados”

El fútbol guipuzcoano almorzó ayer con una noticia inesperada: el Antiguoko, club convenido de la Real durante los últimos 19 años, ha decidido cambiar de aires y a partir de ahora, y hasta 2030, trabajará codo con codo con el Athletic como ya hiciera entre 1995 y 2001. “Cuando se toma una decisión de este calado no es a la ligera”. Son las palabras de Edorta
Salegi en conversación con MD horas después de saltar el bombazo. El presidente del Antiguoko explica que se venía madurando “por muy diferentes circunstancias” un cambio de rumbo en la entidad del barrio donostiarra.

El punto de inflexión que lo cambió todo fue el ‘match-ball’, como lo denomina él, que salvaron en los juzgados a cuenta del derecho de territorialidad. “Es una norma que hacía desaparecer nuestra filosofía de trabajo, la captación de jugadores de futbol base a nivel territorial. Iba contra nuestra línea de flotación”, argumenta.

Salegi aduce la falta de apoyo de la Real a la postura del Antiguoko en este asunto tan peliagudo como una razón de peso para emprender un nuevo camino junto al Athletic. “No sé si lo apoyó pero desde luego que no hizo nada para evitarlo. Entendemos que tenía que defendernos. Ante eso, ¿qué respaldo tenemos en Gipuzkoa?”, se pregunta. Al menos, se felicita porque “pensábamos que no era legal y nos han dado la razón”.

La solución del Antiguoko ha sido que “para estar jodidos, preferimos estar jodidos de otra manera”, sentencia su presidente. “Ahora vamos a tener un respaldo de un club como el Athletic que está en la misma línea de trabajo que nosotros.”, detalla. Niega categóricamente que haya motivos económicos detrás. “No hablamos de dinero. En Bizkaia hay otro tipo de trabajo con el fútbol base a diferencia de en Gipuzkoa, con unas normas casi únicas en Europa. Las respetamos y lo seguiremos haciendo con el Athletic pero no estamos de acuerdo”, sostiene.

Antiguoko y Athletic han firmado un pacto de 10 años, algo inusual en este contexto. “Significa que tenemos un modelo que con la Real se ha quedado obsoleto. Necesitamos consolidar y darle más calidad a nuestro trabajo, un rodaje para ver los resultados”, explica Salegi, que considera que “hay que dar proyectos a largo plazo, luego se verá si acertamos o no”.

Por encima de todo, al margen de las reacciones que suscitó su huida hacia Bizkaia, el Antiguoko defiende sus raíces. “Hay mucho forofismo y poca libertad porque entiendo que podré hacer lo que más interese a mi club”, se defiende. Y va más allá: “Algunos se piensan que ahora somos un club vizcaíno. Nuestros jugadores son de la Real, seguirán yendo a Anoeta y serán ellos los que decidirán qué hacer con su futuro. Esto no implica que ahora todos vayan a ir al Athletic por decreto ley”.

La Real está tranquila

El presidente del Antiguoko da a entender que las relaciones con la Real no atravesaban su mejor momento y que ya a finales de abril le comunicaron a Aperribay que iban a mirar otras opciones. Salegi insiste en que “no nos sentimos respaldados. La Real podría decir que son los que más dinero nos dan” pero “no es eso”. Se trata de que “somos un club deportivo, queremos impulsarlo y no nos deja. Respaldo es sentir que le hemos dado más de 60 jugadores en los últimos 20 años”.

El club txuri urdin, por lo tanto, ya intuía desde hace semanas este desenlace. De hecho, en Zubieta no están ni sorprendidos ni preocupados porque entienden que el acuerdo entre el Antiguoko y el Athletic no altera sus procesos de captación y formación de jóvenes futbolistas. Si cabe, los técnicos pondrán más ahinco en ellos, obligándose a trabajar más y organizarse mejor con los clubs convenidos del territorio y los colegios. Las relaciones institucionales entre la Real y el Athletic tampoco se van a enturbiar a pesar de que desde Bilbao no se ha producido una llamada para informar sobre este acuerdo.


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