Ocho cascos azules mueren en un siniestro de helicóptero en República Democrática de Congo

Ocho cascos azules mueren en un siniestro de helicóptero en República Democrática de Congo


Ocho cascos azules han muerto en República Democrática del Congo (RDC) en un sospechosos siniestro en helicóptero, según ha confirmado la ONU. Todos los soldados eran miembros de la misión de paz que Naciones Unidas tiene desplegada en el país africano. Los fallecidos iban a bordo de un helicóptero de la organización que se estrelló mientras sobrevolaba una zona conflictiva, en el este del país. Aunque el organismo no ha dado muchos datos -explican que aún está investigando las causas del siniestro-, el Ejército de RDC ha apuntado hacia los rebeldes del Mouvement du 23-Mars (Movimiento 23 de marzo, conocidos como M23), grupo contra el que luchan en esta zona y a los que acusa de haber derribado la aeronave.

Las víctimas son seis soldados paquistaníes, que formaban la tripulación, y otros dos militares que iban a bordo, uno ruso y otro serbio. La ONU tiene desplegada una misión en RDC (llamada MONUSCO) con más de 14.000 efectivos. Según el portavoz de la organización, Stéphane Dujarric, los cuerpos han sido recuperados tras lanzar una misión de búsqueda y rescate. Tras su hallazgo, fueron trasladados a Goma, capital de la provincia nororiental de Kivu del Norte, donde tuvo lugar el suceso. El helicóptero cayó cuando se encontraba sobrevolando la zona de Tshanzu (Rutshuru).

Esta zona ha sido escenario reciente de combates entre las Fuerzas Armadas y los rebeldes. En los últimos dos días, cinco localidades han pasado a control rebelde después de que el M23 iniciase una ofensiva como respuesta a las operaciones que el Ejército de RDC realizó en Rutshuru. La ONU había confirmado que esos enfrentamientos generaron la huida de “centenares de civiles” hacia la vecina Uganda.

El M23 fue fundado como grupo rebelde a principios de 2012. Su base la formaban, mayoritariamente, soldados que habían desertado de Ejército congoleño como protesta contra el Gobierno de Joseph Kabila, que lleva en el poder desde 2001, cuando asumió inesperadamente el puesto que dejó vacante su padre tras ser asesinado por uno de sus guardaespaldas.

El este de la RDC lleva más de dos décadas sumido en el conflicto, entre los asaltos de las milicias rebeldes y los ataques del Ejército. A finales de 2012, los combatientes rebeldes tomaron durante dos semanas la capital Goma (700.000 habitantes). Entonces, la ONU acusó a Ruanda de dar apoyo económico-militar al M23. La presión diplomática llevó al M23 a retirarse de Goma e iniciar conversaciones de paz con el Gobierno congoleño, que acabaron con una deposición de las armas en 2013 tras un acuerdo con el Gobierno. Hasta 2017, cuando algunos combatientes del M23 criticaron la lenta aplicación de lo firmados en esas conversaciones y organizaron varios ataques cerca de la frontera de Uganda. Desde entonces, siguen en activo.

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