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Otra partida extra para Lemar

Desde hace diez meses en el mercado, Thomas Lemar sigue en el Atlético de Madrid, agarrado a una oportunidad que aún no ha aprovechado y ante una segunda partida extra en el equipo, porque se sostuvo en el pasado enero y de nuevo lo ha hecho este verano, a la espera de demostrar unas cualidades indudables que le dirigieron al equipo rojiblanco, pero que hoy por ahora sólo rememoran su pasado en el Mónaco.

Lleva en venta desde el pasado mes de enero, cuando el club buscó un nuevo destino para él para traer a Edinson Cavani, pero ni se fue entonces ni ha salido ahora, porque ninguna oferta le ha convencido lo suficiente para abandonar el Atlético, al que llegó como figura en el verano de 2018 y del que hoy por hoy es suplente habitual.

Ha sido un futbolista prescindible sin lugar a la duda para Diego Simeone dentro de las opciones que dispone en la plantilla, por mucha insistencia que haya puesto en reencontrar todas las cualidades que dirigieron al extremo internacional francés desde el Mónaco al Atlético. Todo su desborde, sus regates, su precisión, sus pases y sus goles que aún no han aparecido apenas de rojiblanco.

Aún los rebuscará Simeone, que siempre ha destacado las condiciones que tiene el futbolista francés. De hecho, el día después, el martes 6 de octubre, del cierre del mercado, que fue el 5 a las 24.00 horas, el técnico mantuvo una llamativa charla individual con él, apartados a un lado del terreno de juego, una vez terminada la sesión preparatoria. Duró cerca de media hora. No es habitual ver al entrenador en una conversación tan larga en el césped con alguno de sus futbolistas, como sucedió con Lemar.

“Es un jugador importante que no pudo desarrollar todo el fútbol que posee. Pero tiene unas características que no tienen muchos futbolistas dentro del plantel (…) Sus características a mí siempre me han entusiasmado”, decía el técnico argentino el pasado mes de enero, cuando su salida era un hecho al menos posible.

“Paciencia y esperar a un jugador que es fundamental para nosotros. Confiamos que cuando el campeonato, la Copa del Rey o la Champions se pongan importantes encontremos al Lemar que necesitamos y que tiene él adentro”, exponía un año antes, en enero de 2019, justo cuando habían pasado ya sus primeros meses en el Atlético.

“Todo lo que hace en mitad de cancha me gustaría que lo pueda ejecutar en las cercanías del área. Y en eso trabajamos. Él lo entiende, lo está buscando y cada vez que aparece en esos sectores, que es donde es más difícil jugar y donde se necesitan futbolistas como Lemar, el equipo progresará muchísimo”, decía meses antes.

“Lemar es un jugador fantástico”, también había destacado en agosto de 2018, recién llegado al club, en un proceso que en el campo siguió el mismo camino que en las declaraciones de Simeone, con un viaje que comenzó con una titularidad indiscutible, sostenida durante una temporada y media más allá de las prestaciones que mostró el futbolista, y con una caída invariable del once después.

De momento, no ha estado a la altura de las expectativas el extremo, fichado al Mónaco por 70 millones de euros por el 70 por ciento de sus derechos deportivos; una cantidad económica que jamás se ha correspondido al rendimiento del futbolista en el Atlético, más allá del prometedor inicio con el que se intuía muchísimo más.

En su primer curso, en 2018-19, jugó 43 partidos, 31 de titular, con tres goles y cuatro asistencias. De los 51 encuentros que disputó su equipo, él sólo se quedó uno sin jugar por decisión técnica, en la derrota 2-0 con el Athletic en marzo, además de otros siete por lesiones musculares o un golpe en el tendón de Aquiles.

Su aportación, que comenzó con el título de la Supercopa de Europa en Tallin contra el Real Madrid, con él como titular, estuvo muy lejos de lo esperado. “Este año (por el curso 2018-19) le ha costado. Pero no tengo ninguna duda de que el año que viene tendrá una temporada fantástica”, avanzó Simeone después, aunque la realidad fue distinta, dentro de una irregularidad constante.

En la pretemporada de la siguiente campaña, 2019-20, aún tenía el rol de titular. Los primeros cinco partidos de la pasada temporada los jugó de titular, luego sufrió unas molestias musculares y su participación de inicio fue rebajándose poco a poco -incluso era el elegido para salir en enero- hasta su sorprendente irrupción contra el Liverpool en el Wanda Metropolitano, el pasado mes de marzo.

Después, su caída ya fue indudable: de los quince duelos disputados desde la vuelta de la competición en junio pasado, él sólo jugó de inicio nada más uno, el 20 de junio en el 1-0 contra el Valladolid, cuando disputó 60 minutos, y sólo participó en otros cinco, de los que sólo uno corresponde a esta campaña, cuando jugó un cuarto de hora en el 6-1 contra el Granada, el 27 de septiembre.

Habría sido su último duelo con el Atlético de haber encontrado el club o él un destino apropiado. No ha sido así. Él mantiene su esperanza de volver a ser lo que fue. Sólo tiene 24 años -en noviembre cumplirá 25- y mucho fútbol en sus botas, aunque en el conjunto rojiblanco eso haya sido más una intuición que una realidad, aunque regatee para atrás mucho más de lo que lo hace para adelante, donde está la verdadera complejidad, y aunque sus apariciones en el área que tanto preveía Simeone sean esporádicas.

Y aunque su aportación no ha sido ni de lejos todo lo que se esperaba. En sus 72 partidos, tres goles y cuatro asistencias. No marcó ningún tanto ni ha dado ninguno de forma directa desde abril de 2019. En toda la campaña 2019-20 no anotó ningún gol ni dio ninguna asistencia. Aún tiene contrato por tres años más, hasta el 30 de junio de 2023. Y, al menos, otra partida extra. La definitiva.


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