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Pico y pala del Atlético para ganar a un Celta sin gol


El Granada se impuso con justicia a un Sevilla espeso, poniendo fin de esta forma a 18 partidos ligueros sin perder del equipo de Lopetegui. El fútbol no perdona. El Sevilla, muy tocado por la justa expulsión de Jordán al filo del descanso, nunca pudo con un rival que compite de manera estupenda y que ha adquirido una importante profundidad de plantilla este verano. Así, Diego Martínez movió sus piezas de manera genial para acabar sometiendo a un Sevilla que se metió atrás en busca del empate y que, como suele ocurrir, acabó perdiendo. Mientras Lopetegui se vio obligado a colocar a En-Nesyri de extremo para taponar la hemorragia que tenía en su banda derecha, Martínez sacó a dos excelentes futbolistas que le dieron la vuelta al partido: Herrera y Machís. Y todavía a Luis Suárez por un Soldado que había desquiciado a toda la zaga sevillista.

Castigado por los partidos de selecciones (también el Granada), en inferioridad numérica y sin respuestas en ataque, el Sevilla fue cavando lentamente su tumba en Los Cármenes. El estupendo Granada le fue aplastando poco a poco, hasta que Foulquier puso un balón al área (En-Nesyri giró la cabeza) y Herrera le ganó el salto a Diego Carlos. El gol fue definitivo porque el Sevilla no tenía armas para defenderse. Navas, su única opción, estaba cascado, así como Ocampos, De Jong y En-Nesyri, delanteros sin gol que no rematan casi nunca a la portería rival. Con Koundé positivo por coronavirus, el Sevilla iniciará su andadura en la Champions con una derrota a sus espaldas. El Granada, por su parte, afrontará su histórico estreno europeo ante el PSV con la moral por las nubes.

Granada y Sevilla jugaron un primer tiempo muy tenso, con dos equipos tan bien dirigidos en anular las virtudes del rival que como suele ocurrir en estos casos las defensas anularon a los ataques. Diego Martínez y Lopetegui jugaron a que no pasara nada, esperando que una acción de calidad en el caso del Sevilla o una de estrategia en el Granada propiciara que alguno de los equipos se adelantara en el marcador. Apenas hubo opciones en ataque, con poca chispa en ambos conjuntos salvo cuando el balón pasaba por los pies de Navas. El capitán del Sevilla jugó con molestias y todavía así le dio un perfecto pase a Jordán a los 14 minutos que el centrocampista remató fuera. Lopetegui apostó por Carlos Fernández y el canterano sufrió mucho en solitario ante la defensa del que fue su equipo.

Fue la mejor ocasión de un Sevilla algo espeso, con Ocampos en el banquillo descansando, mientras que el Granada la tuvo después de una jugada de estrategia en la que Sergi Gómez salvó el remate de Germán. La partida de ajedrez entre los dos entrenadores la dinamitó Jordán con una absurda expulsión en un minuto al filo del descanso. El sevillista entró duro a Soldado y luego golpeó a Montero. Una roja tan justa como absurda que puso fin a un primer tiempo con dos lesionados, Escudero y Duarte, mucha precaución y poco fútbol.

La expulsión de Jordán marcó claramente el destino del encuentro. Lopetegui intentó defender al menos un punto, pero el Granada sabía que no podía dejar escapar una pieza casi cazada. Bono salvó ante Puertas, pero el equipo de Martínez había encontrado una autopista por la derecha. Foulquier, un martillo pilón, la puso de cine en el área, donde emergió Herrera en una acción típica del centrocampista venezolano. El gol acabó con el partido y con la racha de 18 encuentros sin perder del Sevilla. Además, sembrará dudas en un equipo que ahora debe concentrarse en el inicio de la Champions, el martes ante el Chelsea. Por el contrario, alimenta las esperanzas de este estupendo Granada que utiliza sus armas a la perfección. Al Sevilla, por ejemplo, le ganó con justicia y casi con comodidad.


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