¿Quién fue el marqués de Sade?

El marqués de Sade, cuyo nombre era Donatien Alphonse François de Sade, nació en 1740 y fue un filósofo y escritor francés objeto de persecución por el Antiguo Régimen y la Asamblea Revolucionaria. Lo cierto es que sus ideas eran demasiado avanzadas y solo el paso del tiempo y cambios en la moralidad y filosofía han permitido que su gran obra salga a la luz pública. Incluso todavía no es sencillo de enjuiciar.

Conociendo más sobre el marqués de Sade

Pasó gran parte de su vida en centros penitenciarios y psiquiátricos, por lo que fue una víctima que pagó penas por delitos que no cometió, salvo que pensemos ser escritor lo era. La nula falta de libertad de expresión de la época lo condeno más que esa supuesta apología que hacía del crimen o el horror.

Fue bastante variado en sus publicaciones, pues se adentró en todos los géneros de la literatura de su época y muchas de sus famosas obras, como «La filosofía en el boudoir» o sus novelas, tenían como protagonista a un humor donde la corrosión y el deseo de desestabilización del lector eran frecuentes.

Desarrolló una nueva manera de hacer partícipe al lector de todo tipo de sensaciones, algunas incómodas, que confrontaban con la literatura más plana de la época en la que le tocó vivir.

¿Era un escritor aburrido como se dice actualmente?

Se acostumbra a decir que es un escritor aburrido. Si vamos a sus novelas, no lo parece. Quizá se acerque a esa definición en libros tan complejos como «Las 120 jornadas de Sodoma», pero hay que tener en cuenta el esfuerzo en mostrar una violencia que suele omitirse por lo general.

Aunque era un racionalista, la puerta de lo irracional también se veía en su obra. Una filosofía verdadera que se puede ver muy clara en el poema «la verdad», donde a la naturaleza se le atribuye gran fuerza, una violencia brutal y en el que su consejo fue dejarse llevar, sin resistirse a ella.

Un autor adelantado a su tiempo en lo espiritual

Podemos discutir su idea de naturaleza, pero en su obra vemos como se adelantó al volcán que fue el Romanticismo en cuestiones espirituales y ya no digamos a el Surrealismo y al Simbolismo. El marques de Sade consiguió llegar más allá que los demás en explorar la crueldad.

Han pasado ya varios siglos, pero sigue sorprendiendo, aunque ya es un autor aceptado en la sociedad. Lo más seguro es que nunca sea comprendido por la misma, pero quizá por eso sea tan especial, al igual que ha terminado sucediendo con Nietzsche.


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