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Sanidad y las comunidades plantean inyectar la tercera dosis a personas con cáncer y ancianos de residencias

La tercera dosis de la vacuna contra la covid apunta a nuevos colectivos. El Ministerio de Sanidad y las comunidades plantearán este jueves en la Comisión de Salud Pública inyectar una dosis adicional del medicamento contra el coronavirus a personas en hemodiálisis, enfermos en tratamiento por cáncer, individuos mayores de 40 con síndrome de Down y ancianos en residencias. Todos ellos se suman al primer grupo al que se le indicó un pinchazo adicional, que son las personas gravemente inmunodeprimidas, un colectivo que las autoridades sanitarias consideran que no está lo suficientemente protegido con la pauta vacunal tradicional y requiere una inyección más para completar su ciclo. A falta de que se apruebe en la comisión que reúne a Sanidad con todos los directores generales autonómicos de salud pública, las comunidades han dado este miércoles en el Consejo Interterritorial el aval a ampliar la tercera dosis a estos colectivos.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha explicado este miércoles tras el Consejo Interterritorial que la Ponencia de Vacunas ha hecho una propuesta que incluye administrar la dosis adicional al grupo 7 de la Estrategia de Vacunación y, a partir del 4 de octubre, a los ancianos que viven en residencias. La Comisión tendrá que aprobarla, en cualquier caso, el jueves, pero Darias ha indicado que, a priori, no ha habido oposición por parte de ninguna autonomía: “Hoy la ponencia ha hecho otra propuesta y tiene que ser valorada y acordada o no, pero es verdad que no he visto ninguna intervención en contra. Al contrario, todas las comunidades han participado de la propuesta de la ponencia”, ha dicho la ministra.

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Darias ha confirmado que las comunidades y Sanidad estudiarán también, en el caso de los ancianos que viven en residencias, la posibilidad de administrar la dosis adicional ahora o acompasarla con la inyección de la vacuna de la gripe, que suele inocularse durante el otoño.

Por lo pronto, la inyección adicional contra la covid ya está llegando al colectivo de personas inmunodeprimidas —en total, son unos 100.000, entre trasplantados, enfermos con linfoma, lupus y esclerosis múltiple, entre otras enfermedades—. Cataluña, por ejemplo, ha anunciado este miércoles que ya ha administrado 2.829 pinchazos entre el 9 y el 14 de septiembre. En este grupo de personas, su sistema inmune está debilitado y la respuesta que hace el ejército defensivo de su organismo es insuficiente con lo que se considera una pauta completa para el resto de la población. La nueva inyección no se trata, pues, de una dosis de refuerzo porque haya habido una pérdida de la respuesta inmune, sino de un pinchazo adicional para completar un ciclo vacunal que, con la indicación normal, no logra la respuesta inmune adecuada. Según la Federación de Asociaciones Médico Científicas de España (Facme), los pacientes inmunodeprimidos tienen un riesgo entre dos y cinco veces mayor que la población general de ser hospitalizados, necesitar cuidados en unidades de críticos y de fallecer en caso de sufrir la covid.

Centro geriátrico Les Fonts de Terrassa, este martes.CRISTÓBAL CASTRO

Con la inclusión de los nuevos grupos previstos, las comunidades intentan proteger a la población más vulnerable y con más riesgo de enfermar gravemente o morir a causa de la covid. De hecho, aunque Facme es cautelosa a la hora de indicar los grupos susceptibles de una tercera dosis, ya en un documento del 30 de agosto admitía que las personas en hemodiálisis —alrededor de 28.000 pacientes en España, según sus cálculos— tenían una respuesta inmune superior a la de los pacientes trasplantados, pero inferior a la de la población general y, aunque asumía que la evidencia era limitada, apuntaba que podía recomendarse una tercera dosis a este colectivo. Con las personas en tratamiento de cáncer con quimioterapia, el documento era más prudente y, aunque admitía que había una evidencia de una respuesta disminuida a la vacuna, añadía que no existe “actualmente evidencia del beneficio de una dosis adicional en estos pacientes”.

Dosis controvertida

Entre los expertos, no obstante, hay mucho debate sobre la pertinencia de administrar una tercera dosis. Para empezar, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) y el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC, en inglés) presentaron la semana pasada un informe técnico que concluía que “no existe una necesidad urgente de administrar dosis de refuerzo de vacunas a individuos completamente vacunados en la población general”. La prioridad, señalaban, era completar la pauta vacunal de las personas que todavía no se han inmunizado totalmente.

La EMA y el ECDC, eso sí, admitían que, si bien la dosis de refuerzo para personas con un sistema inmune normal era poco urgente, ya se podía considerar la posibilidad de administrar dosis adicionales a personas inmunodeprimidas y también, “como medida de precaución, a las personas mayores y frágiles, en particular a las que viven en entornos cerrados, como los residentes de centros de atención a largo plazo”. Precisamente, el aval de la EMA y el ECDC es uno de los argumentos que ha esgrimido Darias para justificar la decisión de la Ponencia de Vacunas, aunque ha emplazado a la reunión del jueves para conocer todo el argumentario que sostiene la nueva indicación que propone el órgano asesor del Gobierno.

Alberto Infante, profesor emérito de Salud Internacional de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III, avisa que todavía no se sabe cuánto dura la inmunidad celular y apuesta por dar dosis a países del tercer mundo con bajas tasas de vacunación antes de administrar una tercera inyección en países ricos: “Tampoco tenemos certeza de qué efecto tiene la tercera dosis en personas de estas características”, apostilla. Precisamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha esgrimido en sus posicionamientos que la administración de dosis adicionales “debe basarse firmemente en la evidencia y estar dirigida a los grupos de población más necesitados” y ha alertado de que la administración de dosis de refuerzo en el contexto actual de escasez de suministro en el mundo alienta las desigualdades en el acceso a los fármacos entre países.


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