Se enciende la batalla para suceder a Boris Johnson en el Reino Unido


LONDRES – El Partido Conservador británico asiste atónito a la cruda competencia entre los candidatos a suceder a Boris Johnson como primer ministro, que ha llegado hasta el punto de obligar a suspender un nuevo debate televisado entre ellos para interrumpir el espectáculo.

El tercer debate televisado entre los contendientes que continúan en liza, que este martes pasaron a ser cuatro y el miércoles se quedarán en tres) estaba previsto el miércoles por la noche, en Sky News.

Pero los dos nombres más conocidos que aspiran a liderar el partido y el gobierno, el exministro de Economía Rishi Sunak y la ministra de Exteriores, Liz Truss, pidieron expresamente que el debate no se celebre, para que las puñaladas entre compañeros de partido, llamados a entenderse cuando uno de ellos alcance la jefatura de gobierno, abra heridas irreparables y a la vista de todos.

Las acusaciones de índole personal en los debates celebrados el viernes y el domingo hacían difícil por momentos recordar que los cinco participantes son colegas de partido.

En el último, Sunak le preguntó a Truss con una sonrisa maliciosa si se arrepentía más de haber militado en los liberal-demócratas o de haber defendido la permanencia británica en la Unión Europea. Ésta le replicó recordando la educación en centros privados elitistas del exministro de Economía, contraponiéndola a sus orígenes más humildes.

UN CANDIDATO MENOS EN EL PARTIDO “TORY”

Por ello, en las últimas horas se han alzado las voces que piden una tregua entre los candidatos, que desde esta noche son cuatro, tras la eliminación del presidente de la comisión parlamentaria de Asuntos Exteriores, el moderado Tom Tugendhat, en la tercera ronda de votaciones entre los diputados “tories”.

De los contendientes que siguen en liza, tres parecen a priori contar con mayores opciones para jugarse las dos plazas que habrá para competir en las elecciones primarias que se realizarán entre la militancia conservadora y cuyo resultado se conocerá el próximo 5 de septiembre.

El exministro de Economía Rishi Sunak, que ha liderado las tres votaciones entre los diputados “tories” realizadas hasta ahora, volvió a subir en el nivel de apoyos recibidos, con 115.

Sin embargo, detrás de él la pelea se aprieta entre tres mujeres: la secretaria de Estado de Comercio, Penny Mordaunt, sigue siendo segunda con 82 votos — aunque perdió uno respecto al viernes –, mientras que las dos representantes del ala derecha de los conservadores, la ministra de Exteriores, Liz Truss, y la diputada Kemi Badenoch, crecieron en apoyos, con 71 y 58.

Esta última parece destinada a caer en la próxima ronda de votaciones, prevista para mañana al mediodía, aunque está lo suficientemente cerca para que no se pueda descartar la sorpresa.

Pese a su eliminación, su presencia en la carrera le ha servido a Tugendhat para marcar perfil propio y hacerse un nombre no sólo entre las bases “tories” sino entre el público en general.

Sus intervenciones en el primer debate televisado de los candidatos, el pasado viernes, fueron las más aplaudidas por el público, que reconoció su contundencia para denunciar a Johnson como un líder “deshonesto” y para reclamar un cambio radical en su formación.

Sin embargo, eso no le valió para granjearse suficientes apoyos en la despiadada bancada “tory”, poco proclive a miramientos a la hora de elegir o derrocar a un líder.

GRESCA EN EL PARLAMENTO

Antes de esta nueva votación “tory”, la Cámara Baja había presenciado uno de los ataques más brutales que el líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, ha lanzado contra el todavía primer ministro, Boris Johnson, en toda la legislatura.

Con ocasión de una moción de confianza sobre Johnson convocada por el propio Gobierno, a sabiendas de que la ganaría, Starmer sacó toda su artillería contra un Johnson que no demostró ningún remordimiento ni arrepentimiento de sus acciones en la jefatura de gobierno.

“No es verano para que Downing Street esté habitado por un ‘okupa’ vengativo”, le espetó, tras proclamar que “el delirio nunca acaba”.

El primer ministro Boris Johnson anunció su renuncia el jueves en medio de una revuelta masiva de los principales miembros de su gobierno, marcando el final de tres años tumultuosos en el poder.

“Este primer ministro no ha sido expulsado por cuestiones políticas, sino deshonrado. Sus propios colegas los han considerado inapto para el cargo (…) No puede haber nadie peor colocado para reparar la economía que ni él mismo destrozó, no hay nadie peor colocado para reparar la confianza que quien la rompió”, agregó.

Previamente, Johnson, quien se ha mofado en no pocas ocasiones de la tibieza de los ataques que recibía por Starmer, había usado su turno de palabra para reivindicar los logros de su gobierno, principalmente su actuación en la pandemia y su papel en la guerra de Ucrania.

“Salvamos miles de vidas en la peor pandemia del siglo. Este gobierno nunca se rindió ola tras ola y (…) desplegamos un programa de vacunación más rápido que nadie”, dijo el primer ministro en funciones.

Aprovechó para lanzar un nuevo ataque a la UE, a la que acusó de “intentar expropiar cinco millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca para retrasarnos”.


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