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Semana clave para el futuro del fútbol profesional femenino

Marta Huerta de Aza continuará en el 2023 entre las 18 mejores árbitras del Europa

Esta semana es clave en el futuro más inmediato de la Liga Profesional Femenina (Liga F). Porque debería ser en estos próximos días cuando el CSD notifique cómo se resuelve el conflicto del recibo arbitral de la RFEF que vienen arrastrando los clubes desde principio de temporada. Un recibo de 14.600 euros denunciados por la Liga F ante el Consejo Superior de Deportes porque no responde a lo pactado el pasado 15 del año pasado entre la RFEF y el CSD. Ese día (además del nuevo sueldo de 1.066 euros por partido para la colegiada, 1.006 para la asistente y 250 para la cuarta árbitra) se fijó en 4050 euros los costes arbitrales por partido en esta nueva liga profesional femenina. En este acuerdo se fijó además que el CSD aportaría 350.000 euros para la mutualidad de las árbitras y la RFEF otros 350.000 euros a los clubes para ayudar a los clubes al pago de estas cantidades. Entre ellas las correspondientes a dietas, desplazamientos etc..

Como venimos contando en Mundo Deportivo, estos recibos implican que cada club tendría que pagar esta temporada cerca de 225.000 euros correspondientes a 15 de los 30 de la competición que juegan en casa. Cantidad que está muy lejos de los 60.750 euros que se pactó pagar en esta materia por estos quince encuentros.

Y es clave la respuesta por parte del nuevo director general del CSD, Fernando Palomino; porque está circunstancia está influyendo directamente en la negociación del futuro convenio colectivo que está ahora mismo negociándose.

Este miércoles está prevista una nueva reunión entre la patronal y los distintos sindicatos. La intención de la Liga F, conforme comunicó en el encuentro de diciembre, es presentar una propuesta de salario mínimo y que hasta ahora no ha podido hacer como consecuencia del recibo arbitral.

Propuesta que, eso sí y como adelantamos en este periódico, estaría siempre muy lejos de los 50.000 euros de salario mínimo propuesto por FUTPRO y que es irrealizable porque sería la muerte para los cinco clubes que son independientes.

Lo que sí ya podría empezar a estar sobre la mesa es un crecimiento gradual de este salario mínimo. Crecimiento superior al fijado por IPC y que se haría de manera paralela al crecimiento de la propia competición dentro del pronóstico de mejora en todas las facetas de una liga que acaba de empezar. Pero esto podría estar muy más claro y avanzado si para el miércoles el CSD ya hubiera presentado a la patronal femenina la solución que se comprometió a dar.




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