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Si San Mamés levantara la cabeza…


Segunda comparecencia en menos de una semana del Athletic sobre el vacío San Mamés e idéntica sensación de extrañeza y soledad en el estadio rojiblanco. Ni siquiera la alegría por la sufrida victoria ante el Betis sirvió para iluminar un ambiente que poco o nada tiene que ver con el fútbol. Si La
Catedral levantara la cabeza…



El pasado domingo hablábamos de dos o tres decenas de aficionados esperando la llegada del equipo al parking subterráneo del nuevo estadio rojiblanco. Esta vez media docena y punto. La carretera y los propios aledaños al campo, Pozas incluido, estaban prácticamente desiertos. Los periodistas acreditados para la ocasión y tres o cuatro curiosos sueltos.

El protocolo de acceso a San
Mamés funcionó de idéntica manera. Control de temperatura a la entrada, revisión del material, limpieza de manos con el líquido correspondiente, recogida de acreditación y del sobre con los guantes, la mascarilla y un pequeño sobre de gel, acceso al ascensor y camino hasta la localidad pertinente. Allí, donde suele retumbar San Mamés, el sonido del silencio volvió a adueñarse de la situación.

Desde la megafonía emitieron mensajes de ánimo llegados desde lugares tan dispares como Londres, Argentina, Cáceres y muchos puntos de Bizkaia y Euskadi

Silencio roto por la megafonía del estadio sonando a todo tren con música y canciones variadas, interrupción para emitir todos los mensajes de ánimo llegados desde lugares tan dispares como Londres, Argentina, Cáceres y muchos puntos de Bizkaia y Euskadi con los leones ya calentando sobre el verde, vídeo con la txalaparta y el irrintzi y salida al campo de los protagonistas del choque.

Primero el Athletic, después los árbitros y finalmente el Betis. Sin saludos entre ellos. Tan solo el acto protocolario para elegir saque o campo. Los suplentes de uno y otro bando buscando, mientras tanto, su sitio en las gradas. Por allí se pudo ver incluso a los no convocados Beñat, Guruzeta y Ezkieta. Aduriz, siempre presente, salió por el túnel de vestuarios con la ayuda de muletas.

No es lo mismo

El gol de Iñigo
Martínez, su primer tanto como rojiblanco, fue recibido con alborozo por sus compañeros. También resonaron algunos gritos desde la zona de la tribuna ocupada por los reservas e incluso del banquillo bilbaínao. Lo mismo sucedió, con otro tono, en distintas acciones de ataque posteriores del Betis. Los verdiblancos protestaron varias acciones.

El fútbol, como por segunda vez en la misma semana quedó demostrado, es un espectáculo de masas. De aficionados, seguidores e hinchas que disfrutan o sufren con su equipo

La normalidad de la anormalidad futbolística no mola. El fútbol, como por segunda vez en la misma semana quedó demostrado, es un espectáculo de masas. De aficionados, seguidores e hinchas que disfrutan o sufren con su equipo. De celebraciones multitudinarias. De reacciones varias.

La sesión del Athletic en San
Mamés concluyó con un entrenamiento, a puerta cerrada lógicamente, para aquellos leones que no habían tenido minutos o, en su caso, habían jugado menos de los necesarios. Los tres puntos, eso sí, se quedaron esta vez en casa.


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