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Todo Becerril cabría en la Grada Zabaleta


La Real jugará mañana en Becerril
de
Campos que, a los efectos, sería algo similar a que el sorteo de la Copa del Rey le hubiese llevado a jugar a Aizarnazabal, Berrobi, BidaniaGoiatz, EzkioItsaso, Itsasondo, Aduna o Altzo por citar sólo algunos de los municipios guipuzcoanos que cuentan una población similar o incluso menor que los 792 habitantes censados en la pequeña localidad palentina a 1 de enero de 2018. Todos ellos tendrían cabida en la Grada Aitor Zabaleta. El pueblo más pequeño en el bombo copero contra uno de los equipos más grandes de la competición, dos realidades antagónicas que, evidentemente, la Real está obligada a plasmar a su favor sobre el terreno de juego.



Lo primero, y fundamental, porque el ‘once’ del Becerril lo integran currelas de la FASA-Renault, mecánicos, agricultores o dueños de un quiosco. Un perfil amateur que les impide dedicarse en cuerpo y alma al fútbol, como lo hacen los profesionales txuri urdin. Y lo segundo, por la abismal grieta salarial que existe entre un club y el otro que, necesariamente, debe concretarse en el resultado. Mientras que el Becerril aprobó, tras su ascenso de la pasada temporada a Tercera, un presupuesto para esta campaña de 118.00 euros, la Real acaba de dar luz verde a uno de más de 104 millones de euros para la 19/20. El Becerril, de hecho, ingresará por esta eliminatoria de Copa entre el 50% y el 70% de ese presupuesto ya que a los 30.000 euros que logró por pasar la ronda previa (23.000 que le dio la Federación más 7.000 por taquilla), debe añadir entre 40.000 y 50.000 euros más que prevén recaudar en concepto de entradas ante los txuri urdin. Como dijo ayer el presidente del club en MD, un dinero para estar un tiempo tranquilos. Eso sí, con el presupuesto de todo el año el Becerril no podría pagar a un solo jugador de la Real ya que el salario mínimo de un futbolista de Primera asciende a 155.000 euros.

La eliminatoria de Copa perderá un poco de glamour al no poder jugarse en el propio Becerril de Campos, cuyo campo, el Mariano
Haro, da cabida a 2.000 espectadores, lejos de los más de 8.000 de La Balastera, donde se jugará el encuentro. Una capital, Palencia, situada a 14 kilómetros de Becerril en cuyo Ayuntamiento gobierna el PP, con su alcalde Francisco Pérez Castrillo al frente, secundado por cinco concejales de su partido y uno del PP. Una corporación ante la que la de Donostia, comandada por Eneko
Goia, parece faraónica al contar con 26 ediles.

Son sólo algunas de las realidades extremas que describen a dos clubs que hoy se cruzarán por primera vez en su historia. Los 405 socios que tiene la entidad becerrileña suponen algo más del 1% de los 34.119 abonados de la Real que, sólo en lo que va de temporada, ha registrado más altas en su masa social que el total del de abonados del CD Becerril. Entre otras cosa, porque tienen una ilusión enorme de hacer algo grande en la Copa. Para ello, el primero paso hay que darlo mañana en Becerril de Campos.


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