Ucrania apuntala su contraofensiva en Járkov y obliga a retroceder a las fuerzas rusas

Ucrania apuntala su contraofensiva en Járkov y obliga a retroceder a las fuerzas rusas

Las tropas ucranias mantienen el contraataque al norte de Járkov, la segunda ciudad más grande del país, donde han hecho retroceder a las fuerzas rusas y han recuperado el control de varios pueblos y aldeas que el Ejército de Vladímir Putin ocupó al principio de la invasión y utilizó como lanzadera para atacar la urbe. Sin embargo, la batalla se calienta más al sur, en Donbás, donde el Kremlin está reubicando las tropas retiradas; esa región del este de Ucrania centra el foco en la segunda fase de la invasión rusa.

En Járkov, al este del país, el Ejército de Ucrania ha empujado a las tropas del Kremlin unos 30 kilómetros hacia la frontera rusa. Pero las autoridades ucranias advierten de que tras la suma de reveses ―como el fracaso de su ofensiva en Kiev y la pérdida de terreno ocupado en el cinturón de la capital―, Moscú está endureciendo la ofensiva en Donbás y redirigiendo allí sus fuerzas. En los últimos días, los ataques, apoyados desde el aire por aviones y drones, han sido implacables en algunas partes de las provincias de Donetsk y Lugansk.

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Las ciudades de Lisichansk y Severodonetsk, ambas en Lugansk, están casi cercadas. Cuando las tropas rusas logren avances en esa provincia, los analistas militares creen que el Kremlin reforzará posiciones en Izium, una localidad a unas dos horas al sudeste de Járkov, que capturó en abril, y que se ha convertido en un centro logístico y de operaciones sustancial en la región oriental. Aunque por ahora Rusia ha fracasado en sus intenciones en la invasión ucrania, ha conseguido ampliar las áreas controladas de Donbás: ha capturado la mayor parte de Jersón, un 70% de la provincia de Zaporiyia y mantiene algunas partes de la región de Járkov.

Con todo, la guerra, que va camino de cumplir tres meses, se ha convertido en un conflicto de desgaste. Mientras, Ucrania multiplica las llamadas para reclamar más armas occidentales para enfrentarse a Rusia y sus aliados —como la UE y Estados Unidos— aprueban nuevos paquetes de ayuda económica. Los soldados que permanecen en la planta siderúrgica Azovstal de Mariupol, bajo asedio de las tropas rusas en una ciudad ya tomada por Moscú a falta de la acería, están en una situación cada vez más crítica, según han contado sus familias y el Gobierno ucranio.

El Ejecutivo de Volodímir Zelenski negocia ahora con Rusia la evacuación de los soldados atrapados en esa planta, con la mediación de Turquía y la ayuda de la Cruz Roja y de Naciones Unidas, que han mediado para llevar a buen puerto los corredores humanitarios que sacaron a los civiles de Azovstal hacia la ciudad de Zaporiyia, controlada por Ucrania.

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La vice primera ministra ucrania Irina Vereshchuk ha informado este viernes de que se está negociando para tratar de sacar a 38 militares gravemente heridos. Podrían ser intercambiados por prisioneros de guerra rusos. Por su parte, el Kremlin ha eludido hablar de intercambio y ha reiterado que los soldados pueden irse si entregan las armas. Por el momento, Rusia no ha respetado los acuerdos de alto el fuego para la zona.

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