Ucrania teme un ataque ruso a gran escala en el aniversario de su independencia

Ucrania teme un ataque ruso a gran escala en el aniversario de su independencia

Seis meses de guerra y 31 años de la independencia de Ucrania son una efeméride que Rusia no dejará pasar. Así lo creen el Gobierno ucranio y el cuerpo diplomático de los Estados Unidos. El doble aniversario se cumple este miércoles y las autoridades locales ya llevan desde la semana pasada tomando medidas extraordinarias ante un posible ataque ruso a gran escala, sobre todo contra la capital, Kiev, de la que han salido más personas de lo habitual en los últimos días.

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La Embajada de Estados Unidos emitió el martes un comunicado en el que instaba a sus ciudadanos a abandonar Ucrania cuanto antes. “El Departamento de Estado tiene información de que Rusia está incrementando sus esfuerzos para atacar en los próximos días infraestructuras e instalaciones gubernamentales”, dice la nota. La embajada de Pakistán también pidió ayer a sus ciudadanos que abandonen el país.

El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, había ordenado ya que los funcionarios en Kiev y el personal de la Rada (el parlamento), teletrabajaran esta semana. También el servicio de metro se ha acortado una hora por la noche desde el pasado sábado para que sirva como refugio antiaéreo en caso de necesidad. En Járkov, la segunda ciudad de Ucrania, severamente afectada a diario por los bombardeos rusos, se ha impuesto un toque de queda de 36 horas.

Una fuente próxima al Ministerio de Defensa mostró ayer un mensaje que supuestamente se distribuyó entre los cuerpos diplomáticos desde los servicios de inteligencia de este ministerio. El mensaje estaba compuesto por una lista de una veintena de posibles objetivos rusos durante esta semana, la mayoría en la región de Kiev. Estos objetivos podrían ser infraestructuras energéticas y bases militares.

Volodymyr Zelensky y su esposa Olena asisten a una ceremonia de conmemoración, el Día de la Independencia de Ucrania, este miércoles. UKRAINE PRESIDENCY (AFP)

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SuscríbeteKiev, en máxima alerta

Una alarma similar ante un posible bombardeo a gran escala ruso en Ucrania ya se produjo el pasado 8 de mayo, fecha en la que Rusia celebra la victoria sobre la Alemania nazi. En aquella ocasión, el Kremlin no aprovechó el simbolismo de la jornada para castigar más al país invadido.

Las alarmas antiaéreas han sonado en dos ocasiones en Kiev desde esta madrugada, sin que se produjera el impacto de misiles sobre la ciudad. Las salidas por carretera de Kiev han aumentado el tráfico desde el lunes por un aumento de ciudadanos que optan estos días por alejarse de la metrópolis, por miedo a un ataque ruso. Esta salida está lejos de ser masiva como la que se produjo al inicio de la guerra, el pasado febrero, cuando las tropas de Moscú intentaron tomar la capital.

Ante el riesgo de una ofensiva con misiles de largo alcance, en este aniversario de independencia no habrá desfiles ni concentraciones de personas por prohibición expresa de la presidencia de Ucrania. Para celebrar la fecha sí se exponen desde la semana pasada en la principal avenida de Kiev una veintena de vehículos militares rusos destrozados, una exhibición que ha atraído a miles de visitantes. La liga de fútbol arrancó ayer tras ocho meses suspendida, una decisión que también se enmarca en la voluntad de las autoridades de transmitir confianza a la población. El campeonato se jugará a puerta cerrada y solo en cuatro ciudades.

Guerra hasta liberar Crimea

El 31º aniversario de la independencia de Ucrania ha servido a Zelenski para reiterar que la guerra solo terminará cuando Rusia haya abandonado todos los territorios ocupados, incluso la península de Crimea, anexionada en 2014. Los principales aliados internacionales de Ucrania dieron su visto bueno el martes en una conferencia telemática sobre Crimea a los planes para que Kiev tome la iniciativa y pase de la defensa al ataque, un cambio de tercio que amenaza con perpetuar la guerra durante un largo plazo imposible de prever.

El frente en el este está congelado, sin avances significativos de ninguna de las dos partes. En el sur, en la provincia de Jersón, donde las Fuerzas Armadas ucranias quieren llevar a cabo una contraofensiva para alejar al invasor de la costa del mar Negro, Rusia ha fortalecido sus posiciones con la incorporación de nuevas unidades. Para que las tropas ucranias ejecuten la esperada ofensiva necesitarían multiplicar el aprovisionamiento de armas y de soldados bien entrenados. El mayor general Vejko Vello-Palm, segundo en el Estado Mayor estonio, aseguró el pasado lunes en una entrevista para el medio ERR que Ucrania tiene menos de tres meses para lanzar la ofensiva: “El margen de tiempo es corto, de entre ocho y 10 semanas. A partir de mediados de octubre, será muy difícil organizar una ofensiva”. Las condiciones climatológicas en otoño son adversas para el necesario movimiento de blindados. El Gobierno ucranio de Jersón afirmó el pasado julio que esa ciudad, el enclave más occidental ocupado por los rusos, sería liberada en septiembre.

Valerii Zaluzhnii, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranias, ofreció el pasado lunes el primer recuento oficioso de soldados defensores fallecidos en medio año de combates, unos 9.000 militares. El Kremlin no aporta datos de sus bajas. Kiev calcula que son más de 45.000 soldados rusos muertos, aunque los servicios de inteligencia estadounidenses rebajan esa cifra a menos de la mitad.

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