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Un excandidato republicano de Nuevo México pagó para tirotear las casas de funcionarios demócratas

EL PAÍS

“Soy el rey MAGA”, escribió Solomon Peña en noviembre pasado. Con esta frase, el entonces aspirante a un asiento en el Congreso local de Nuevo México se adhería al movimiento de simpatizantes del Make America Great Again de Donald Trump. Mientras estuvo en campaña, este político republicano de raíces latinas prometía defender los valores conservadores que considera bajo amenaza, la libertad de expresión, el derecho a las armas y los valores familiares. Peña, de 39 años, fue detenido la tarde del lunes por un equipo especial de la policía de Albuquerque. Las autoridades lo consideran responsable de ordenar cuatro tiroteos a las casas de contrincantes demócratas después de recibir solo 2.000 votos y perder con una diferencia de 47 puntos en los comicios.

La policía ha afirmado que Peña, quien ha propagado varias mentiras sobre el proceso electoral, pagó a cuatro hombres para atacar a balazos la residencia de los funcionarios demócratas. Pagó 500 dólares en efectivo a cada uno de ellos. De acuerdo con las autoridades, el republicano habría participado al menos en uno de los ataques, que ocurrieron entre el 4 de diciembre y el 3 de enero. Entre los afectados se encuentran Adriann Barboa y Debbie O’Malley, dos comisionados del condado que tienen entre sus responsabilidades certificar los resultados de las elecciones locales. También fue atacada la residencia de Javier Martinez, el presidente de la cámara baja local, y la senadora Linda Lopez, cuya casa registró 12 impactos de bala a inicios de 2023. Tres de estos impactaron en la habitación de la hija de Lopez, de 10 años. Las balas perforaron las paredes y el techo, pero la menor resultó ilesa.

“Este radicalismo es una amenaza para nuestra ciudad, el Estado y nuestra nación. Seguiremos luchando contra el odio en todas sus formas para detener la violencia política”, señaló Tim Keller, el alcalde de Albuquerque, tras la detención de Peña.

Las autoridades creen tener un sólido caso contra Peña, a quien acusan de conspirar para cometer un delito y disparar contra una vivienda en un vehículo en movimiento. Lo basan en las evidencias que han recopilado en las últimas semanas. Estas incluyen el testimonio de testigos de los ataques, los registros obtenidos de los teléfonos móviles, los casquillos recuperados en las casas atacadas y varias imágenes capturadas por las cámaras de seguridad de las residencias de los políticos. La policía tiene en su poder, además, una selfie que Peña se tomó con uno de los tiradores, José Trujillo.

Trujillo participó al menos en el ataque a la casa de la senadora Lopez. El acusado posa en una de las imágenes en manos del tribunal dando una mordida a una hamburguesa. En la otra mano sostiene un revolver. El tirador está sentado en un escritorio sobre el que están desplegadas otras cuatro armas de fuego y varios cargadores. En otra fotografía, habla por teléfono en el interior de un coche mientras Peña está sentado a su lado sonriendo.

Solomon Peña, a la izquierda, posa para una selfie junto a José Trujillo, quien disparó contra la casa de una senadora local el pasado 3 de enero en Albuquerque, Nuevo México.Departamento de Policía de Albuquerque

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De acuerdo con los documentos del tribunal, Peña participó en el tiroteo del 3 de diciembre, pero no pudo disparar porque su arma semiautomática se atascó. Los 12 disparos hechos a la medianoche de aquel día salieron de la Glock empuñada por Trujillo, quien fue detenido a seis kilómetros del incidente y a quien le fue hallado en su coche las armas y unas 800 pastillas de fentanilo. “Solomon había pedido que se apuntara más bajo y alrededor de las 20.00 porque los habitantes no estarían recostados”, indica la denuncia, que no identifica quien cita la petición de Peña. En los primeros tres ataques los disparos se habían hecho a las partes altas de las residencias porque los hombres que dispararon temían matar a alguien.

Los incidentes que han sacudido a la política de Nuevo México, un Estado gobernado por demócratas, han sacado a relucir el turbulento pasado de Peña. El hoy detenido estuvo nueve años en prisión, donde cumplió una condena por 19 cargos de robo. Las autoridades lo habían identificado en el año 2007 como integrante de una banda dedicada a robar electrodomésticos y otros productos de varias tiendas y grandes almacenes. Abandonó la prisión en marzo de 2016 y recuperó sus derechos políticos en 2021 después de estar un lustro bajo libertad condicional.

Peña aparecerá este miércoles nuevamente frente a un tribunal. Su comparecencia dará inicio al proceso judicial en su contra, que es auxiliado por una garganta profunda que asegura haber sido testigo de los delitos y estar presente en algunos de los ataques. Este cómplice, ahora aliado de las autoridades, afirma que Peña también contrató a un padre y su hijo, ambos con antecedentes penales, y a una pareja de hermanos para perpetrar los otros tiroteos. El partido republicano, quien lo nominó para competir por un espacio en el distrito 14, ha pedido que sea juzgado con todo el peso de la ley.

El excandidato encaró como rival a Miguel Garcia, un veterano político demócrata que lleva en la Cámara de Representantes local desde 1997 y quien buscaba la reelección. García se impuso en las votaciones del 8 de noviembre con 5.600 votos, el 74% del total. Peña nunca aceptó el resultado de las elecciones y adujo un fraude que nunca pudo sustentar. La demanda señala que el político se presentó, sin anunciarse de por medio, en las casas de tres comisionados del condado y de un senador local para exponer su caso.

“Se quejó porque consideró que fue víctima de un fraude”, aseguró este lunes Gilbert Gallegos, un portavoz de la policía. “Es un negacionista electoral que no quiere aceptar los resultados”, añadió el vocero. Una de las visitas a las residencias de los funcionarios se convirtió en una agria discusión. Poco tiempo después comenzaron los tiroteos. Los investigadores aseguran que Peña mandó las direcciones de sus objetivos por mensajes de texto.

A mediados de noviembre, Peña acudió a las redes sociales. En lo que es hoy su último tuit, publicó una fotografía donde está rodeado de banderas pro Trump. Vestido con una sudadera roja que tiene escrito el lema del trumpismo, redobla su apuesta con orgullo. “Nunca acepté mi derrota en la carrera por el distrito 14. Ahora busco mis opciones”, escribió entonces. Su opción fue la violencia.

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