Un hombre se gasta más de 70.000 euros para transformarse en un dragón

En más de una ocasión hemos hablado de cirugías estéticas extremas, como el caso del tatuador brasileño Michel Faro do Prado, que ha dedicado 25 años de su vida a hacerse todo tipo de transformaciones para convertirse en el «satán humano». Ahora el protagonista es un hombre de 60 años de Texas (Estados Unidos) que se hace llamar Tiamat Legión Medusa. Se ha gastado la friolera de 70.000 euros en cumplir su sueño: convertirse en un dragón. Sólo le queda una operación para completar la transformación, quitarse el pene.

Según recoge «Mirror», el amor por las modificaciones corporales extremas de Richard Hernandez, su nombre de nacimiento, empezó después de un sueño que tuvo en los años 80 acerca de una mordedura de serpiente. En el sueño, la serpiente no podía hacerle daño y su miedo por los reptiles poco a poco empezó a remitir. Entonces se despertó.

Fue así como sintió que él era un reptil. A día de hoy está convencido de que la serpiente que le mordía en el sueño le estaba inyectando su veneno como una forma de hacerle como ella. Por esta razón, actualmente es un dragón que escupe veneno, no uno que escupe fuego como muchas personas creen de manera incorrecta.

Tiamat Legión Medusa acaba de solicitar a un tribunal que en su certificado de nacimiento el marcador de género sea «no binario». Según él mismo explica, está eliminando los atributos físicos que le ofenden, y cada día su vida es un poco más reptil y menos humana.

«Habiendo estado en el infierno y de regreso, habiendo soportado tanta crueldad a manos de los humanos, convertirme en algo de otra especie es mi propia forma de lidiar con el dolor y la angustia espiritual, emocional y psicológica que sigue atormentándome a lo largo de mi vida»

Se considera «mitad humano mitad reptil», aunque asegura que dejar de ser «solo humano» le ha otorgado una paz que sobrepasa cualquier entendimiento. Acerca de cuándo terminará su transformación, todo apunta a que en el año 2025 verá cumplido su sueño de forma definitiva. Ahora lo que quiere es conocer a un compañero «reptoide» para vivir una vida feliz y plena en pareja




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