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Un inicio para soñar


La Real está sembrando el mayor estado de ilusión que se recuerda en mucho tiempo. La tercera victoria consecutiva del campeonato, cuarta en seis jornadas, ha disparado una incontenible borrachera de felices esperanzas en torno a un equipo que suma 13 puntos de los 18 que se han puesto en litigio. Una marca que no encuentra excesivos precedentes en el vademécum txuri urdin.



Un inicio de Liga que, sin duda, invita a cerrar los ojos, mirar al cielo y soñar. Las credenciales de la Real en este arranque de ejercicio sobresalen con respecto a la media de los últimos años, premisa por la que cabe imaginarse que lo mejor está por llegar. De momento, no hay motivos para pensar en pinchazos. Apenas existen fisuras en un equipo que aspira a ser líder al término de esta séptima jornada.

Sólo se ha cumplido un mes de competición oficial y es pronto. Los síntomas, de la misma manera, permiten apuntar las aspiraciones del equipo hacia las cotas más elevadas. A la altura de la fiabilidad que están exhibiendo los de Imanol para ganar. Y de su capacidad para imponerse a los adversarios con un fútbol espléndido, por armónico, agresivo y dinámico. Esta Real de los Odegaard, Oyarzabal, Portu o Willian
José, entre otros, promete.

Sólo el Real Madrid mejora los números de la Real en la clasificación. Los txuri urdin firman su segundo mejor comienzo de Liga en 25 años. Únicamente los subcampeones de 2003 superan el actual registro transcurridas los seis primeros partidos ligueros. Los héroes de principios de siglo eran líderes a estas alturas, con 14 puntos en su haber, uno más que la tropa de Alguacil.

Anoeta toma la palabra

Esta Real también es la segunda mejor desde que las victorias se obtienen por un valor de tres puntos. Esta modificación de la regla se produjo hace 24 años, a partir de la temporada 1995/1996. Con anterioridad, ganar equivalía a sumar dos unidades.

De modo que la prometedora escuadra de Imanol se codea con las versiones más punteras que jamás haya dado la Real. No sólo con la subcampeona de hace 16 años, sino con aquella gloriosa que ganó las dos Ligas.

Siempre salvando las distancias y sin querer caer en símiles que no vienen a cuento, los campeones de los 80 se manejaban en postulados numéricos similares a los vigentes. Sobre todo en el año de la reedición del título. Eran líderes con 11 puntos, uno más que el Barcelona (1981/1982).

Las demostraciones avalan la esperanza. Máxime si se tiene en cuenta que Anoeta toma la palabra a partir de ahora, una vez dejado atrás el inicio con mayoría de encuentros a domicilio.

La Real jugará ante su público la mitad de los seis próximos encuentros y la identidad de los rivales no es la más temible. La visita de mañana al Sevilla dará paso a recibir al Getafe el próximo domingo. Luego hay parón y después, los guipuzcoanos jugarán ante Betis y Levante en casa y frente a Celta y Granada lejos de Anoeta.


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