Un Orgullo que reivindica la valentía de las ‘drag queen’ y transformistas


Se venden banderitas con el arcoiris y pulseras a un euro en la plaza de Pedro Zerolo, en el corazón del barrio de Chueca. El calor de la tarde invita a beber latas de cerveza, que la gente compra en los supermercados que bordean esta fiesta que arranca con el pregón del Orgullo. No hay música, pero los altavoces manuales amenizan los corrillos que bailan de pie animados por el ambiente veraniego, pero flanqueados por patrullas de policía que vigilan que no haya incidentes. Este año se homenajea a aquellos que se expusieron públicamente en locales, en ocasiones clandestinos, luchando contra una sociedad que muchas veces no entendía su forma de expresarse. Y que tuvieron que soportar “maltratos policiales”, reza el comunicado de Mado 2021. Son los transformistas, travestis, drag queens y drag kings que con su carácter explosivo han reivindicado la diversidad y la alegría del colectivo LGTBI+.

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Dos amigos echan la tarde alrededor de la fuente de la plaza. Son Jaime Fernández y Brian Sánchez, de 36 años. Para ellos las drag queens son iconos que han sabido batallar contra todos los prejuicios y se declaran fan de esa personalidad que cada vez atrae a un público más amplio con sus espectáculos. “La gente no se da cuenta de que en todo conflicto están presentes. Marsha P. Johnson fue una transexual que reivindicó esa figura. No es exagerar lo que eres si no que te manifiestas con lo que a ti te gusta y estás incomprendida con esa normalidad de ser hombre o una mujer cuando es una estructura social”, opinan. Para ellos han representado al colectivo desde su arte, con conocimientos acerca de maquillaje, moda, cante que han sabido exponer al mundo. “Todos las disfrutamos porque reivindican 24 horas a nuestro colectivo”, afirman.

El pregón se grabó para ser difundido online y así evitar aglomeraciones por la pandemia. Ha sido presentado como en otras ocasiones por La Plexy, que ha recordado la dificultad de allanar el camino hacia la aceptación del mundo drag. Chumina Power también ha estado presente y ha señalado que ya había artistas travestis hace un siglo y en la II República española, pero su presencia se invisibilizó durante el franquismo. “Este Orgullo va por ello. Seguimos aquí para que no se nos olvide”, declaró la artista. Nacha la Macha dedicó su intervención a los travestis de los años setenta, que tuvieron que lidiar con un público “a veces cómplice y otras veces agresivo”, pero que conquistaron la revolución “a golpe de ser ellos mismos”. En esa misma línea, la drag Sandra Love recordó que antes eran “bufones y objeto de burlas”, pero que poco a poco fueron cambiando las cosas. La Terremoto de Alcorcón puso el foco en la época en la que mucha gente iba a los locales de travestis “por curiosidad y morbo” y que eso fue normalizando al colectivo.

Un grupo de mujeres trans sigue disfrutando del orgullo antes de que caiga la noche. Para ellas reivindicar a este colectivo tiene que pasar por la premisa de que “en la diversidad son personas”. No quieren que se encasille a las drag queen. “Se nos ve, se nos nota que somos chicas trans. Los gays van sin prejuicios y tabúes y nosotras, por nuestra manera de manifestarnos con plumas y lentejuelas, parecemos inmorales cuando todo el mundo admira los carnavales de Brasil”, comenta Fabiola, que piensa que todavía existen motivos para marcar en los colegios a las personas con una orientación sexual que se sale de lo común.

Raiza Rodríguez, mujer trans que lleva 17 años en Madrid, pero es de Perú, piensa que faltan muchas cosas más por hacer y que el colectivo drag ha sido la representación de todos. “En Perú sigue siendo tabú y siempre agradeceré a España que nos haya dado una libertad tan grande a todas las chicas para seguir avanzando”, concluye esta maquilladora.

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