Un tribunal de Jordania condena a 15 años de prisión a dos acusados por una supuesta intentona golpista contra el rey


Un tribunal de seguridad del Estado de Jordania ha condenado la mañana de este lunes, tras un polémico juicio, a dos figuras cercanas al antiguo príncipe heredero, Hamzah bin Hussein, hermanastro del rey Abdalá II, por un supuesto compló contra la monarquía del país destapado el pasado mes de abril, según ha informado la agencia estatal de noticias Petra. El litigio y las acusaciones de intentona golpista han entrañado una inusual muestra de fricción en los más altos niveles del Estado jordano, y han dejado al descubierto tanto fisuras en el seno de la estable familia real como el profundo malestar entre amplios sectores de la sociedad por la situación económica y la mala gobernanza en el país.

Los dos condenados son Bassem Awadallah, un antiguo destacado asesor del rey Abdalá II, y Sharif Hassan bin Zaid, un miembro de la familia real. Ambos han sido declarados culpables por incitación para desestabilizar el reino y por sedición, según Petra. Se trata de dos delitos que conllevan largas penas de prisión y que los dos han negado. El tribunal que los ha juzgado les ha acusado de sostener ideas contrarias al Estado y de pretender causar el caos y la discordia. Un abogado de la defensa ha asegurado a la agencia Associated Press (AP) que apelarán el veredicto.

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El llamado caso de sedición se remonta a abril, cuando se produjo una ola de detenciones que se llevó por delante a Awadallah y Sharif, y durante la que Hamzah, el antiguo príncipe heredero en el corazón de la trama, fue puesto bajo arresto domiciliario. Las autoridades jordanas acusaron a los detenidos de socavar la estabilidad de Jordania y de tramar actividades contra su seguridad, aprovechando el descontento popular causado por la mala situación económica del país y por las críticas por corrupción contra su élite. A los dos primeros, en concreto, se les acusó de haber participado de esta conspiración junto al príncipe Hamzah, al que el rey Abdalá II apartó de la línea sucesoria en 2004, y de haber buscado ayuda exterior. Las autoridades jornadas, sin embargo, no han ofrecido pruebas contundentes que demuestren la existencia de un plan para llevar a cabo un golpe contra la monarquía, según han señalado los analistas.

Hamzah, por su parte, ha negado las acusaciones y aseguró que se le estaba silenciando por denunciar la incompetencia y la corrupción de los líderes del país en un vídeo de abril difundido por la cadena británica BBC. La situación actual del antiguo príncipe heredero se desconoce, aunque él nunca fue acusado de ningún delito formalmente. En este sentido, la realeza jordana pareció dar por zanjada la disputa con Hamzah después de que este declarase su lealtad al rey Abdalá II en una carta difundida el 5 de abril. Dos días después, el monarca publicó otra misiva en la que aseguró haber tomado las “medidas necesarias” para proteger la seguridad y estabilidad de Jordania ante un desafío de sedición que calificó como “el más doloroso” que le ha tocado vivir.

Torturas y confesiones

El proceso judicial contra Awadallah y Sharif, de solo seis audiencias y que se ha celebrado a puerta cerrada, ha sido ampliamente criticado, y uno de los abogados del primero lo ha llegado a calificar de completamente injusto, según AP. Awadallah ha denunciado haber sufrido torturas mientras se encontraba detenido y haber sido forzado a confesar los delitos presentados contra él. Además, el tribunal que ha llevado el caso no aceptó las demandas de los abogados de la defensa de presentar testigos propios, y Hamzah, pese a encontrarse en el centro de la trama, tampoco ha declarado. Asimismo, las acusaciones se han fundamentado en esencia en mensajes interceptados –y filtrados en las redes sociales–, y los fiscales no han presentado audios de los dispositivos de comunicación de los acusados que fueron puestos bajo vigilancia. El tribunal de seguridad del Estado jordano es considerado una pieza fundamental del aparato represor del reino por activistas y grupos de derechos humanos.

El caso que ha recibido mayor atención de los dos ha sido el de Awadallah, que cuenta con la nacionalidad saudí y estadounidense además de la jordana, ya que mantiene una estrecha relación con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman (MBS), y con altos funcionarios de Estados Unidos. De hecho, su familia ha pedido a la Administración de Joe Biden que presione para que sea puesto en libertad. Está previsto que el rey Abdalá II visite la Casa Blanca la próxima semana.


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