Una búsqueda incansable en la inmensidad del Mediterráneo

A última hora del día, cuando la tripulación de Médicos Sin Fronteras (MSF) disfruta de un poco de tiempo libre después de cenar para salir a la cubierta, hablar con sus familias o ver una película en la sala común, la jefa del equipo de rescate Ani Montes recibe una llamada desde el puente de mando. Poco después hay un cambio en el sonido de los motores. El Geo Barents, que se encuentra a 30 millas de la costa de Libia, cambia de rumbo. Sobre las 22.30 de la noche el barco de MSF recibe un correo electrónico de la ONG Alarm Phone, una organización que dispone de un teléfono atendido por voluntarios al que pueden llamar las embarcaciones de migrantes que tengan algún problema en el mar y se encargan de notificarlo. Avisa de que dos botes con unas 100 personas a bordo se encuentran en peligro. Alarm Phone informa a todos los barcos de la zona y a las autoridades de Libia, Malta e Italia de la hora de la llamada y de la posición, si la tienen. Cuantos más detalles reciban desde el bote mejor se puede hacer una estimación de su posición, por ejemplo, si se han cruzado con algún pesquero o han visto alguna plataforma petrolífera durante su travesía. En este caso apenas han dicho más que la hora a la que recibieron el aviso y el lugar de partida: a las 18.30 estaban 35 millas al norte de la ciudad libia de Homs.

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El puente de mando está ya a oscuras. La única iluminación es la luz de las pantallas del radar, el navegador, el GPS de posicionamiento y otros instrumentos dispuestos en un mostrador azul oscuro en forma de U alrededor de dos grandes asientos de cuero negro donde se sienta el oficial de guardia del Geo Barents. Ani Montes camina de un lado a otro comprobando a qué se corresponden las luces que se ven a lo lejos, haciendo cálculos para modificar el rumbo hacia donde pueden estar las lanchas y controlando las otras embarcaciones que puedan estar en la zona, pesqueros, cargueros o la Guardia Costera libia. Se aproxima a las ventanas, coge los prismáticos y comenta la situación con quienes están haciendo la guardia de vigilancia. Ángel Lizama, miembro del equipo de rescate, que empezó su turno a la 1.00, mueve el cañón de luz haciendo un barrido iluminando el mar. Montes toma anotaciones minuto a minuto de lo que va pasando. Lleva una luz roja en el cuello que le permite tener algo de visibilidad, aunque poco a poco los ojos se van acostumbrando a la oscuridad.

Radar en el puente de mando del 'Geo Barents'
Radar en el puente de mando del ‘Geo Barents’

En torno a la 1.50 el Geo Barents llega a la posición donde creen que podrían estar los botes y comienza el rastreo a una velocidad media de siete nudos, algo superior a la que se suelen hacer estas operaciones. Montes explica que “para hacer la búsqueda es mejor ir más despacio, pero como no tenemos más información de las coordenadas y es un patrón gigante, si vamos a una velocidad más despacio tardaríamos 13 horas” en peinar la zona.

Teniendo en cuenta la poca información disponible, Montes decide trazar un recorrido de calles rectangulares este-oeste con un radio de unas 15 millas (27 kilómetros), mientras el barco avanza sur-norte. “Como la única información era que estaba a 35 millas al norte de Homs, el norte es el medio del patrón y luego se extiende 5 o 6 millas a cada lado”. Montes explica otro detalle que afecta al cálculo de la búsqueda: “El patrón está hecho [teniendo en cuenta que van] con motor porque si el motor se para cambiaría completamente [su ubicación] porque las olas empujan hacia el oeste. Si está sin motor puede estar en cualquier lado”.

Haz de luz de estribor del 'Geo Barents'.
Haz de luz de estribor del ‘Geo Barents’.

Las condiciones meteorológicas empeoran cuanto más se aproxima al sur. Hay olas de metro y medio cerca del litoral, lo que hace todavía más difícil que las embarcaciones hayan podido salir de la costa y haber avanzado 35 millas náuticas (64,82 kilómetros). Montes tiene que tomar muchas decisiones y muy rápido. Lo hace con la seguridad que le da tener años de experiencia en misiones de búsqueda y rescate; sin perder la calma. “Cuando haces un patrón de búsqueda sin datos tienes dos opciones y tienes que elegir una de ellas”.

El equipo de MSF detecta una pequeña embarcación a unas 3,5 millas en el radar, pero al comprobar sus características en el sistema AIS (Automatic Identification System) lo identifica como un pesquero. En el horizonte se puede ver a simple vista otras dos luces que mantienen su posición. También pesqueros. En varios momentos de la noche, por la radio VHF para banda marina en abierto se escuchan mensajes de la Guardia Costera libia. En este momento sube también al puente de mando la jefa de la misión, Barbara Deck, atenta a las comunicaciones. La batida continúa.

El periodista Sergio Scandura, que sigue exhaustivamente los radares donde se ve reflejada la actividad de los aviones de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) y de las embarcaciones que operan en la zona de salvamento (SAR, Search and Rescue), avisa de que hay un avión Osprey siguiendo un patrón de búsqueda sobre la zona SAR libia, desde la zona este de Trípoli, Homs y Zliten, en la misma zona donde está el Geo Barents. Esto puede ser una pista.

A las 3.00 sube Thomas Olufson para el relevo de la vigilancia con prismáticos. Recibe la información de sus compañeros de lo que han detectado hasta el momento y comienza a buscar en el horizonte de un lado al otro. Montes sigue en el puente de mando, a partir de las 6.00 volverá a tener ojos en el cielo con la inspección aérea que llevará a cabo el Colibrí de Pilotes Volontaires.

A las 7.12 Alarm Phone envía un correo electrónico en el que indica que un familiar de las personas que viajaban en las barcas que salieron de Homs les ha contactado para decirles que las dos embarcaciones volvieron de forma independiente al punto de origen. La misión, al menos de momento, ha concluido.


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