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La orilla sur del pantano de Sierra Brava alberga desde hace semanas una nueva inquilina. A las ovejas que pastan por sus laderas y a las aves que sobrevuelan sus aguas se ha sumado una isla de energía verde: la primera planta fotovoltaica flotante de España conectada a la red. En el embalse, situado principalmente en el municipio de Zorita (Cáceres), se han instalado 3.000 paneles solares cuya producción es de 1,1 megavatios, lo que se traduce en electricidad para 1.000 viviendas durante todo un año. Pero el objetivo de la instalación es además funcionar como un centro de investigación para la proyección de futuras plantas flotantes.

La instalación ocupa 12.000 metros cuadrados dentro de las más de 1.600 hectáreas del pantano, lo que supone en torno al 0,08% de su superficie. Daniel García, gerente Seguridad y Salud I&C en Acciona, desciende la larga pasarela que da acceso a la instalación: “Se ha diseñado como un centro de I+D. Nos permite coger la experiencia y conocimiento para desarrollar proyectos comerciales en otros países donde haya escasez de terreno firme. Es una alternativa con la misma eficiencia que una instalación convencional, incluso tiene un poquito más de rendimiento, entre un 11 y un 20%”. La planta se divide en cinco campos en los que se prueban distintos grados de inclinación de los paneles y sistemas de flotación sobre el agua. Y los datos que se recaben serán utilizados para futuras instalaciones.

Hay otros países en lo que ya se está aplicando esta tecnología, como Reino Unido, Alemania, Japón o China, donde se encuentra la instalación de mayor envergadura del mundo, de 70 megavatios. En España, hay alguna experiencia previa como en el municipio de Lorca, en Murcia, pero la de Zorita es la primera conectada a la red. La demanda energética caerá este 2020 un 5% respecto a 2019 por la crisis del coronavirus y las inversiones se desplomarán un 18%, según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicadas este martes, que resalta que solo las renovables aguantarán el tirón y seguirán creciendo este año.

El sistema de sujeción al fondo del pantano consiste en un entramado de 74 cabos que anclan la plataforma al suelo sujetos a bloques de hormigón. “Es uno de los retos más grandes que hemos tenido y se ha podido conseguir gracias al trabajo de los buzos”, explica Javier Tomás Galina, jefe de Obra de Sierra Brava. La pandemia paralizó la instalación de la planta, que comenzó a principios de año, y fue inaugurada a finales de julio con la visita del presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara. “Tenemos suelo, agua y paz social, una política que suma y no resta y una gran capacidad de investigación con la que frenar el cambio climático”, manifestó el dirigente socialista en la visita.

La planta supone también un impacto medioambiental en el entorno de la zona, rica en especies de ave como la avutarda, el sisón o el cernícalo. Por eso el proyecto llamó la atención de la organización ecologista SEO BirdLife, que se puso en contacto con Acciona para trabajar como organismo independiente y hará un seguimiento para analizar su compatibilidad con el hábitat de las aves. “Este tipo de nuevas estructuras flotantes en zonas húmedas puede tener un impacto significativo. Esta planta es pequeña, pero de cara a proyectos de producción de mayor envergadura es necesario hacer una evaluación caso por caso que sea muy rigurosa”, subraya Marcelino Cardalliaguet, delegado de SEO BirdLife en Extremadura, en videollamada. Acciona se ha comprometido a construir soportes para la nidación de las aves y desde la empresa se afirma que el impacto es menor que en tierra firme porque no se necesita de excavación o movimientos de tierra.

En la localidad de Zorita, de unos 1.300 habitantes, la instalación de la planta suscitó voces discordantes de algunos residentes por su impacto, pero según su alcalde, Juan Francisco Ciudad (PP), la mayoría la ha acogido con los brazos abiertos porque supone situarles “en el mapa como referencia de energía verde”. Además de una importante inyección de dinero en las arcas municipales gracias a las tasas del uso del suelo, Acciona empleó a algunos vecinos durante la instalación, aunque la mayor parte de los empleos son trabajadores de la propia empresa que ya vienen con una alta cualificación.

“Lo que nosotros apostamos sobre todo es por el impacto social que puede causar en Zorita. El Ayuntamiento y Acciona estamos hablando para construir un centro de interpretación de energías renovables. Lo que conllevaría visitas de estudiantes de Primaria, Secundaria o Bachillerato, o estudiantes más cualificados en el campo tecnológico”, detalla Juan Francisco Ciudad delante de la puerta del Consistorio, rodeado de casas con carteles de Se vende. Como otros municipios de la zona, Zorita ha perdido más del doble de la población en las últimas décadas y sus residentes se dedican en gran parte a la agricultura y la ganadería. De momento no hay planteadas más plantas de este tipo en España.


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