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Y Florentino regresó al palco de San Mamés

La anormalidad competitiva propiciada por la brutal irrupción del coronavirus engloba, curiosamente, una normalidad que con relativa frecuencia se repite en los campos de fútbol de la Liga española. Este caluroso domingo de julio tocó en San
Mamés. Una doble acción envuelta en polémica y resuelta de una manera en un caso y de otra totalmente distinta en otro. Con el Madrid de por medio no hace falta dar muchos detalles más para saber a quién le benefició las decisiones arbitrales en cuestión.



Muniain no se anduvo con pelos en la lengua nada más concluir el clásico. Dijo en voz alta lo que muchos otros de sus compañeros de vestuario pensaban. El capitán del Athletic, que poco antes había estado a punto de ser devorado por varios jugadores merengues tras una carga con caída espectacular del rival de turno, tuvo a bien intercambiar su camiseta con Sergio
Ramos tras el pitido final.

Hubo bronca, cómo no, a la entrada del túnel de vestuarios al término del choque. También en el
descanso. Chendo, el delegado del Madrid, anduvo inmerso en el primer rifirrafe con Raúl
García y después con Williams. Yuri, por su parte, acabó muy alterado el partido a raíz del incidente con Muniain.

Florentino
Pérez, mientras tanto, asistió en directo al triunfo que da prácticamente la Liga a su club. El presidente merengue, salvo una anterior visita de incógnito suya o fallo de memoria, no había estado nunca en el palco del nuevo
San
Mamés. Su último recuerdo en el campo del Athletic se remontaba a la vieja Catedral.

Foto para la posteridad

Quizás por ese motivo Elizegi quiso agasajarle antes del inicio del choque con un detalle en forma de imagen de aquel duelo entre merengues y leones. Una foto para el recuerdo añadida a la que posteriormente se hicieron ambos presidentes posando con la instantánea en cuestión. Lo de la negativa de Florentino a prestar el Bernabéu para la final de Copa de 2011-2012 ante el Barça, al encontrarse en obras los baños, quedó relegado así al olvido. El mal rollo con Urrutia, también.

Elizegi y Florentino aplauden en el palcoFoto: Juan Echeverría

Esta estancia en San
Mamés ya resultaba plácida por sí misma para el máximo responsable de la entidad merengue al tener que disputarse el encuentro a puerta cerrada. Cualquier parecido entre un Athletic-Real Madrid de toda la vida con el de este domingo fue mera coincidencia. El fútbol sin la pasión de los aficionados en las gradas no es fútbol. Es una especie de simulacro que, visto lo visto en lo que va de competición post pandemia, viene muy bien a los árbitros.

El habitual protocolo de seguridad impuesto a la prensa en los tres partidos anteriores de San
Mamés tras la vuelta a la competición se intensificó esta vez en algunas medidas concretas y se suavizó en otras. Hasta los ‘plumillas’ tuvimos que llevar peto en la tribuna de prensa. Tribuna que se vació con mayor margen de tiempo que el que suele ser habitual. El Madrid es el Madrid a muchos niveles.


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