Yumanos, los indios más olvidados de México

¿Por qué sólo se habla de los indígenas del centro y el sur del país como referentes de las culturas prehispánicas que aún sobreviven?

Por Daniela Pastrana / Pie de Página

De los 40 mil indios nómadas de la familia lingüística yumano-cochimí que habitaron la península de Baja California hoy quedan menos de 2 mil nativos de cinco pueblos originarios y, según las previsiones oficiales, habrán desaparecido en menos de 20 años.

Las cinco etnias: Cucapá, Kumiai, Kiliwa, Pa iPai y Cochimí, están en la lista de 14 pueblos con proceso de extinción acelerada de la exComisión de Desarrollo para los Pueblos Indígenas (ahora Instituto Nacional de Pueblos Indígenas). Y la Unesco considera esas lenguas en grave riesgo de desaparecer.

Un equipo de Pie de Página recorrió la península para buscar los rastros de esta historia que comenzó hace 12 mil años, cuando llegaron los primeros grupos nómadas a esas tierras.

La investigación implicó un año de trabajo, para la producción de un multimedia que tiene crónicas, mapas, videos, fotografías y podcast. En ese tiempo, tres de los entrevistados murieron, por lo que muy probablemente lo que se encuentre en este especial sea el registro gráfico y en audio de los últimos hablantes de tipai, ku’ahl y pa ipai.

Sin embargo, contrario al discurso oficial, la historia de estos pueblos no ha terminado: Cada año, los Cucapá se reúnen durante las seis semanas de pesca que marcan los tiempos de la luna; desde la inhóspita sierra, los kumiai hacen de la libertad su ideario de sobrevivencia; los kiliwa se transforman para jugar con las mismas reglas de los blancos; los pa ipai resisten al olvido (son, paradójicamente, los que más intervención de las instituciones del Estado han tenido) y las últimas hablantes de ku’ahl construyen su propio museo para cuando ya no existan. Alejados de todos, considerados extintos por la historia oficial, los Cochimí sostienen una batalla por el reconocimiento de su identidad.

“Los últimos cochimíes no se extinguieron hace 100 años; se transformaron”, sostiene la antropóloga Alejandra Velasco.

Los yumanos conservan idiomas con más de 8 mil años de antigüedad, mientras que el castellano apenas tendrá unos mil. También son protectores de las pinturas rupestres más antiguas del continente y que fueron pintadas por sus ancestros por toda la Baja California. ¿Por qué entonces, la historia oficial insiste en borrarlos? ¿Por qué sólo se habla de los indígenas del centro y el sur del país como referentes de las culturas prehispánicas que aún sobreviven?

Los colonizadores españoles justificaron la explotación de los yumanos con el argumento de que eran bárbaros que debían ser evangelizados para salvar su alma. 500 años después, la historia se repite: Los hombres más ricos del país (Carlos Slim, Germán Larrea, Ricardo Salinas Pliego, Alberto Baillères) tienen intereses mineros o energéticos en la península. Todo el subsuelo del Ejido Kiliwa, por poner un ejemplo, ha sido concesionado a las empresas de Slim. Igual sucede con empresas de energía como la española Iberdrola, que tenía como asesor al expresidente Felipe Calderón. A eso se agregan los proyectos, como los parques eólicos.

El multimedia forma parte de un proyecto mayor de Periodistas de a Pie: “El color de la pobreza”, una serie de reportajes sobre la cotidianeidad de los pueblos originarios que siguen vivos a pesar de siglos de colonialismo y exclusión, y que muestran la relación directa entre el racismo y la desigualdad y las condiciones de marginación a las que se ha destinado a los pueblos originarios.

El más grande error ha sido sólo verlos en el pasado, pensar que existieron, pues sólo si los pensamos en el futuro les damos la posibilidad de sobrevivir.

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