Los diputados canadienses aplaudían este martes a Zelenski tras su intervención telemática.

Zelenski acepta que la puerta de la OTAN está cerrada para Ucrania: “Así es y debemos admitirlo”

El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha ahondado este martes en la idea de que Ucrania nunca va a formar parte de la OTAN. Tras días de exigir, sin resultados, que la Alianza Atlántica imponga una zona de exclusión aérea sobre el país y “cierre los cielos” para evitar los ataques aéreos de las fuerzas invasoras de Rusia, el mandatario ha recalcado que la ciudadanía empieza a darse cuenta de que el país depende de sí mismo y de la ayuda de sus aliados, ha cargado contra la Alianza y ha advertido de que otros países pueden ser los siguientes en sufrir la agresión rusa. “Ucrania no es miembro de la OTAN. Lo entendemos”, ha dicho. “Durante años hemos oído hablar de la supuesta puerta abierta, pero ya hemos oído que no debemos entrar. Así es y debemos admitirlo”, ha recalcado Zelenski en una reunión por videoconferencia con los dirigentes de los países miembros de la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF, por sus siglas en inglés).

Con la neutralidad de Ucrania como uno de los puntos clave de las exigencias de Rusia para negociar un alto el fuego, el discurso de Zelenski profundiza en un mensaje que ya ha ido deslizando en las últimas semanas: que la OTAN “no está preparada” para su país.

Con ataques desde el cielo cada vez más feroces por parte de las fuerzas rusas, que han puesto en la diana la destrucción de las infraestructuras militares y civiles ucranias y también están atacando barrios y zonas residenciales, Zelenski ha criticado a la OTAN. “La alianza más poderosa del mundo parece hipnotizada por la agresión de Rusia”, ha dicho el presidente ucranio, que ha urgido a encontrar una solución para proteger el espacio aéreo de la antigua república soviética. “Hemos presentado una propuesta para que Ucrania pueda proteger por sí sola su espacio aéreo y a su gente. Aquellos países que tienen frontera común con Rusia deberían pensar en cómo protegerse, y estamos haciendo todo lo posible para obtener defensa aérea y aeronaves”, ha insistido Zelenski en la reunión, en la que participaban nueve dirigentes de los países bálticos y nórdicos, además de Países Bajos, y el primer ministro británico, Boris Johnson.

Ucrania recibió la invitación para adherirse a la Alianza Atlántica —de la que es miembro España— en 2008, pero desde entonces no ha avanzado en el proceso. El país necesita reformas y la etiqueta de socio no ha estado ni de cerca sobre la mesa. Sin embargo, en la retórica del Kremlin —que ha cuestionado la soberanía de Ucrania, un país que cree gobernado por “nazis y drogadictos” y también un “portaviones de la OTAN”—, esa membresía es una “amenaza para Rusia”.

Mientras arrecian los ataques contra Ucrania, Zelenski, en otro maratón diplomático por videoconferencia, imploró a los diputados canadienses que aumenten el apoyo militar y ayuden a crear una zona de exclusión aérea. “Por favor, cierren el cielo. Todos ustedes deben hacer más para detener a Rusia y proteger a Ucrania y a Europa. Están destruyendo todo”, dijo en un emotivo discurso ante el Parlamento de Canadá, en el que incidió en que 97 menores han muerto desde que el presidente ruso, Vladímir Putin, lanzó hace 20 días la invasión, a la que denomina “operación militar especial”.

Los diputados canadienses aplaudían este martes a Zelenski tras su intervención telemática.
Los diputados canadienses aplaudían este martes a Zelenski tras su intervención telemática.DPA vía Europa Press (Europa Press)

El éxodo de ucranios que huyen de la guerra no deja de aumentar. Ya han superado los tres millones de personas, según Naciones Unidas. Y conforme Rusia endurece sus ataques, sobre todo contra las ciudades y pueblos, la huida es mayor. Este martes, tras varios bombardeos en Kiev y en los alrededores de la capital, que las tropas de Putin quieren cercar, las autoridades ucranias han informado de que siete personas murieron el domingo en la ciudad meridional de Mikolaiv, durante el ataque a una escuela en la que se refugiaban en esta urbe objetivo prioritario para el Kremlin en su ofensiva al flanco sur.

El Ejército ruso prosigue también su campaña de destrucción de infraestructuras. La madrugada de este martes ha causado “daños masivos” al bombardear el aeropuerto de la ciudad de Dnipró, ha señalado el gobernador de la región, Valentin Reznichenko, que no ha informado de víctimas.

Pese a los bombardeos, Moscú sigue sin lograr avances rápidos. Las tropas rusas han llevado a cabo varios ataques limitados al noroeste de Kiev, intentando sin éxito cruzar el río Irpin, de acuerdo con Instituto para el Estudio de la Guerra. Están concentrándose a unos 25 kilómetros de la capital sin lanzar una ofensiva desde ese flanco, de acuerdo con la consultora de seguridad y defensa Rochan Consulting, que lo atribuye a una posible falta de tropas.

Oleksii Arestovich, asesor del presidente de Ucrania, ha publicado un vídeo en el que calcula que las hostilidades terminarán “a principios de mayo”. Es, ha pronosticado, el momento en el que “Rusia se quedará sin recursos [humanos] para mantener la invasión”. “Creo que a más tardar a principios de mayo deberíamos tener un acuerdo de paz, tal vez mucho antes, ya veremos, estoy hablando de las últimas fechas posibles”, ha señalado en la grabación, informa la agencia Reuters. Arestovich, considerado la mano derecha de Zelenski, ha aludido también a otro escenario “completamente loco”: que Rusia “envíe nuevos reclutas [a Ucrania] tras un mes de entrenamiento”.

En el sur, los rusos retomaron el lunes su ofensiva desde Jersón hacia Mikolaiv. En su último informe, el Ministerio de Defensa del Reino Unido alerta de la posibilidad de que Rusia esté organizando un referéndum en Jersón, de unos 300.000 habitantes, para justificar la proclamación de una “república separatista”. Es lo que sucedió en 2014, con la anexión de la península ucrania de Crimea, y posteriormente en la región del Donbás, con la autoproclamación de las “repúblicas populares” de Donetsk y Lugansk. El Kremlin reconoció como Estados independientes a estas dos entidades separatistas el 21 de febrero, lo que sirvió de antesala a la guerra, que se inició tres días más tarde.

El presidente checheno, un brutal aliado de Putin

El presidente de la región rusa de Chechenia, Razmán Kadirov, asegura en un vídeo que está en Ucrania. Kadirov ―considerado uno de los aliados más brutales de Putin― afirma encontrarse en Gostomel, un aeropuerto cercano a Kiev tomado por los rusos en los primeros días de la invasión.

En una grabación difundida a través de Telegram, el presidente checheno aparece con uniforme militar supervisando mapas y planos alrededor de una mesa junto a varios soldados. “El otro día estábamos a unos 20 kilómetros de ustedes, los nazis de Kiev, y ahora estamos aún más cerca”, escribió en un mensaje en el que retoma la retórica de Putin de que la ofensiva rusa persigue “desnazificar” Ucrania. El dirigente de la República de Chechenia, miembro de la Federación Rusa, hace a su vez un llamamiento a los soldados ucranios a que se rindan. “O estarán acabados”, advierte. “Les mostraremos que la práctica rusa enseña la guerra mejor que la teoría extranjera y las recomendaciones de los asesores militares”.

Este martes, unas 29.000 personas salieron de localidades sitiadas a través de corredores humanitarios, según las autoridades ucranias. La mayoría salieron de la ciudad portuaria de Mariupol (sudeste), uno de los lugares donde la situación humana era ya “apocalíptica” la semana pasada, de acuerdo con Cruz Roja. Desde hace 11 días, 200.000 de su casi medio millón de habitantes subsisten sin agua corriente, electricidad y sin apenas comida. Unos 2.000 coches particulares lograron abandonar la localidad este martes, ha informado el Ayuntamiento. Unas 150.000 personas han salido ya por corredores humanitarios de ciudades asediadas en Ucrania.

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