América Latina, España y EE UU tienden puentes en Nueva York



En tiempos de incertidumbre global, guerras comerciales y constantes e interminables discrepancias sobre el rumbo a seguir a escala global, los puentes tendidos para el diálogo son más importantes que nunca. En ese intento por dinamizar los cauces de comunicación entre los diferentes actores políticos y económicos a ambas orillas del Atlántico, la Cámara de Comercio España-EE UU y EL PAÍS celebran este martes en Nueva York, coincidiendo con el inicio de la 74ª Asamblea General de la ONU, una jornada anual de debate —con el patrocinio de Abertis, Baker McKenzie, BBVA, PwC y Telefónica y con la colaboración de Iberia, la Cámara de Comercio de España y el ICEX— que contará con la presencia de jefes de Estado y de Gobierno, ministros y empresarios de ambos lados del Atlántico.
La cuarta edición del encuentro en suelo estadounidense servirá como carta de presentación en EE UU de tres Gobiernos que acaban de cumplir un año en el poder —el español, representado por su presidente, Pedro Sánchez, que cerrará el foro; el colombiano, que contará con la presencia del titular de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo; y el chileno, con el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, al frente— y de un cuarto el mexicano, que cumplirá su primer ejercicio en poco más de dos meses y que en el Paley Center tendrá como embajador al hombre fuerte de Andrés Manuel López Obrador en el ámbito económico, Arturo Herrera. También para un presidente que cumple ya año y medio en el cargo y que apura los días para que el Congreso dé su brazo a torcer y acepte la convocatoria de elecciones anticipadas en 2020, el peruano Martín Vizcarra.
El primer puente para el diálogo es entre EE UU y México. A la espera aún de la ratificación del nuevo acuerdo de libre comercio de América del Norte (T-MEC, un paraguas que rige las relaciones económicas entre la primera, tercera y cuarta economía de América Latina) en Washington y en Ottawa, el entendimiento a ambas orillas del río Bravo es hoy sensiblemente mejor que 12 meses atrás. Entonces, las negociaciones para el nuevo tratado estaban aún abiertas, con la misma pátina de incertidumbre que marcó el proceso desde el primer día de Donald Trump en la Casa Blanca. Paradójicamente, en plena diatriba comercial entre las dos mayores potencias mundiales —EE UU y China—, por primera vez desde que este foro se celebra en Nueva York, el horizonte bilateral luce mucho más despejado: al acuerdo del 30 de septiembre se suma el pacto migratorio alcanzado en mayo pasado, tras la nueva batería de amenazas arancelarias lanzada por la Casa Blanca.
Con los tambores de recesión sonando desde hace meses en el horizonte, la macroeconomía centrará buena parte de las miradas en Manhattan. Una mesa de diálogo en la que participarán el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos; el responsable de Economía Global y Asuntos Públicos de BBVA y ex miembro del Comité Ejecutivo y del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) José Manuel González-Páramo; y la jefa de calificaciones soberanas de la agencia Standard & Poor’s, Lisa Schineller, tratará de desentrañar las claves de la enmarañada agenda global. También tendrá espacio propio uno de los temas que más temor suscita en el mundo sindical: los efectos de la tecnología, la posible sustitución de mano de obra por soluciones tecnificadas y, en general, el futuro del trabajo, un asunto sobre el que ofrecerá una valoración la secretaria de Estado de Empleo española, Yolanda Valdeolivas.
Pero todo no será, ni mucho menos, productividad, comercio, trabajo o crecimiento económico. En la capital financiera de Occidente, la semana será prácticamente monotemática en torno a la necesidad de hacer frente al cambio climático: en plena 74ª Asamblea General de Naciones Unidas, la ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, plasmará su visión sobre la necesidad de poner en marcha un Green New Deal (un juego de palabras con el New Deal, el instrumento de inversiones públicas utilizado por Franklin Delano Roosevelt para sacar a EE UU de la Gran Depresión y rebrota una economía que se encontraba sumida en su primera gran crisis), esta vez para redirigir el rumbo de la expansión global hacia una drástica reducción de las emisiones. El presidente del mayor grupo eléctrico por facturación Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, expondrá, por su parte, su visión sobre el papel que deben jugar las grandes empresas frente al desafío medioambiental. La emergencia climática también toca a la puerta de las empresas: por primera vez, casi 90 compañías con un valor conjunto de mercado de 2,3 billones de dólares y unas emisiones que equivalen a la polución anual de más de 70 centrales eléctricas de carbón acaban de comprometerse en Nueva York a cumplir con los objetivos del acuerdo de París contra el cambio climático. Un primer paso de muchos a dar para afrontar el mayor riesgo que afronta hoy la humanidad.


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