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Anoeta: la gran joya de la corona


Anoeta: la gran joya de la corona 2

La ocasión lo merecía. Las decimoquintas semifinales de la Real desde su fundación concentraron a una marea de gente en Anoeta. 35.194 espectadores que llenaron las gradas y establecieron un récord absoluto desde que el campo donostiarra alberga partidos de Copa del Rey. Juntos, sin que nadie se separara del de al lado, atravesaron por todos los estados de ánimo que a cualquier aficionado al fútbol se le pueda ocurrir. Siempre con la intención de un impulso histórico: llevar en volandas a su equipo a una final.



Anoeta, con su flamante vida propia, empujó de lo lindo. Por supuesto. También vibró con los goles de la Real, el éxtasis supremo. Y sufrió, sí, con las inclemencias de la semifinal. Sabiendo en cada minuto, como buenos conocedores de este juego, que el Mirandés no fue una perita en dulce, que la Real no era la de sus grandes festines y que la noche se complicó en muchos momentos.

Sólo en el reciente derbi contra el Athletic (36.730) y en el encuentro estrella frente al Barcelona (36.639) se ha reunido más gente que anoche en Anoeta. Se trata, en consecuencia, de la tercera mejor entrada del campo desde que existe en su actual versión. Es, a la espera de que la Real se pueda clasificar a la final de la Copa, la gran joya de la corona del club. La jornada de ayer, memorable, fue otra demostración de poderío desde la grada.

Hasta la victoria

Fue como si la Real hubiera empezado la velada ganando 1-0. La metáfora se explica con el hervidero de pasión surgido en los aledaños de Anoeta, la bombonera itinerante que recibió en masa a la Real a su llegada. El anuncio de una noche para el recuerdo, aunque fuera desde el prisma ambiental.

En líneas generales, el seguidor de la Real ha dejado de ir a Anoeta sólo para contemplar el paisaje. Entra en juego, como si fuera Merino desde el corazón de la medular, para vivir cada combinación, celebrar los regates, desatarse con los goles, protestar al árbitro desde cerca o abuchear al rival que inquieta más de la cuenta. La consigna irrenunciable declarada desde el gol sur minutos antes de que empezara el partido: hasta la victoria.

La Grada Zabaleta, inagotable alentando desde el fondo, exhibió un mosaico blanco y azul cuando Real y Mirandés saltaron al campo. Al mismo tiempo se extendía por el costado una pancarta con el lema ‘Garaipenerarte’. Hasta la victoria en euskera. Un mensaje con alma de inconformismo. No se dejaron nada en el intento de llevar en voladas a los semifinalistas txuri urdin.

Los 1.500 incondicionales del Mirandés de marcharon más felices. El 2-1 alimenta su legítima aspiración a un sueño. Y cuando Anoeta se vació, se entregaron al “¡sí, se puede!”


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Neto

Soy Neto, creador de LaNetaNeta.com Me apasiona leer y aprender, disfruto escribir y compartir publicaciones interesantes con el publico.

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