Aquel gol con épica de San José al Celta

De vez en cuando San Mamés, como otros estadios, asiste a momentos especialmente emotivos, en los que se produce una distorsión de la realidad vivida durante casi todo un encuentro. Quizá fuera porque los recientemente fallecidos Fidel Uriarte y José Antonio Narváez -utillero histórico del club- echaran un cable desde el cielo; quizá fuera porque el sello del Athletic pesa mucho, lo cierto es que los leones terminaron ganando al Celta en el último suspiro gracias a un gol que se cantó de modo enloquecido en la grada tanto por su belleza como por su oportunismo.



Corría el 19 de diciembre de 2016 y el equipo de Valverde se las veía con el de Berizzo. El repaso que dieron los celestes a los bilbaínos fue sobresaliente. Alguna meiga se debió cruzar en el camino de los gallegos, que enseguida empezaron a crear la incertidumbre. Solo así se explica un lanzamiento en vaselina de Aspas a la madera con Kepa vencido.

Olía a catástrofe

El mismo delantero gallego tuvo otra ocasión, pero su disparo lo conjuró el palo izquierdo del meta bilbaíno, en cuyo rostro impactó el rechace. Se venía venir la tragedia, porque el Celta estaba dale que te pego acercándose a la portería local.


Dicho y hecho, porque un centro desde la izquierda de Rafinha fue parar de nuevo a pies de Aspas que empujó con maestría el cuero para establecer el 0-1. Era el minuto 54 y el marcador tenía que haber sido más severo con los leones. Olía a catástrofe. Con el desconcierto generalizado, Kepa sacó una mano reparadora, extraordinaria, que evitó seguramente la puntilla. Minutos después el cancerbero de Ondarroa hizo otro milagro con un espectacular despeje.

Y sonó la flauta

Pero aquella noche el Celta fue el ‘pupas’ y en una jugada evitable Williams fue objeto de penalti. Roncaglia le hizo un favor al Athletic, ya que además tuvo que ver la segunda amarilla. La pena máxima la lanzó Aduriz para lograr el 1-1 en el minuto ¡82! Y el Celta, con diez.

Para dar más carácter épico al partido, un envío en largo de Balenziaga al área para ver si sonaba la flauta, lo cabeceó Williams para que cayera a pies de San José, que empalmó un disparo de cine, oiga. Se fue al palo izquierdo de Rubén Blanco. ¡Golazo! ¡Y qué oportuno! Un milagro del destino.

Aduriz y San José se muestran eufóricos tras el segundo gol
Aduriz y San José se muestran eufóricos tras el segundo gol

Tres años y pico después, parece complicado que el navarro pueda siquiera jugar este domingo, habida cuenta de que ha estado excluido de las convocatorias.


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