Arabia Saudí refuerza la posición del príncipe heredero al nombrarlo primer ministro

Arabia Saudí refuerza la posición del príncipe heredero al nombrarlo primer ministro

El rey de Arabia Saudí, Salmán Bin Abulaziz al Saud, ha sorprendido al mundo este martes al nombrar al poderoso príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed Bin Salmán, primer ministro del país, un cargo ocupado tradicionalmente por el monarca, como parte de una reorganización parcial del Gobierno anunciada a golpe de decreto. El inusual movimiento ha sido ampliamente interpretado como un gesto para reflejar legalmente una función que Bin Salmán ya lleva años desempeñando sin ocupar formalmente el cargo.

El rey Salmán, que sobre el papel había retenido hasta ahora el puesto, se mantiene a sus 86 años como jefe de Estado. Pero el decreto coloca a su hijo Bin Salmán, que desde el 2017 es el primero en la línea sucesoria, al frente del Ejecutivo de forma oficial, a la vez que le deja en una posición aún más sólida para asumir el trono cuando fallezca su padre.

“Es un acontecimiento realmente significativo: su poder de facto dentro de la esfera administrativa [del reino], que deriva de su rango real de príncipe heredero, se ha formalizado ahora en poder de iure como jefe de Gobierno”, sostiene Umer Karim, experto en política saudí de la Universidad de Birmingham. “Esto también regulariza aún más su autoridad como rostro del Estado saudí”, agrega.

Cinzia Bianco, investigadora del Golfo en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, coincide en que el nombramiento permite normalizar una anomalía administrativa. “El nombramiento supone una desviación de la ortodoxia en la política saudí, dado que el rey suele ocupar ese puesto. [Se trata de] una formalización de un papel que Bin Salmán ya venía desempeñando, [y le] convierte ahora de iure en lo que ya era de facto”, señala.

Bin Salmán, que cumplió 37 años en agosto, fue nombrado ministro de Defensa en 2015, un cargo de enorme peso en el reino y desde el que ha supervisado la operación militar que dirigió su país en Yemen al frente de una coalición internacional responsable de graves crímenes de guerra. Desde que se afianzó en el poder dos años más tarde, ya como príncipe heredero y tras una purga de la élite del Estado, Bin Salmán ha impulsado una agenda de moderadas reformas económicas y sociales en el país, muy conservador y dependiente de los ingresos del petróleo, pero ha gobernado con puño de hierro y sin tolerar ninguna oposición. Bin Salmán fue también responsabilizado por Estados Unidos por el asesinato del periodista saudí crítico Jamal Khashoggi en Estambul en 2018.

De hecho, el momento de elevar a Bin Salmán a primer ministro ha levantado recelos entre activistas y grupos de derechos humanos porque está previsto que la semana que viene el Departamento de Estado de Estados Unidos emita su opinión sobre si el príncipe heredero, que tiene allí algunos procesos abiertos en su contra, incluido un juicio por el asesinato de Khashoggi, goza de inmunidad soberana. Tradicionalmente, Washington ha limitado la inmunidad a los jefes de Estado, de Gobierno y a los ministros de exteriores, según un informe publicado recientemente por el experto en derecho internacional William S. Dodge, de modo que ahora el saudí estaría sin duda cubierto.

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“El nombramiento también tiene una razón práctica”, apunta Bianco. “Como jefe de Gobierno, ahora no debería haber ninguna ambigüedad para que el Departamento de Estado estadounidense declare que, efectivamente, Bin Salmán goza de inmunidad soberana y no puede ser juzgado. Este nombramiento podría ser el preludio de un esperado viaje [suyo] a Estados Unidos”, anticipa.

Varios analistas saudíes han descartado que la decisión guarde relación con el estado de salud del rey Salmán, que este año ha tenido que ser hospitalizado dos veces. Y en este sentido, el nombramiento representa un movimiento inusual que no se producía desde los años cincuenta, cuando el entonces príncipe heredero Faisal Al Saud ocupó el cargo de primer ministro durante el reinado de su hermano el rey Saud, a quien más tarde sucedió.

A nivel político, no se espera que la reconfiguración del Gobierno conlleve ningún cambio en el reino, pero la formalización de Bin Salmán como primer ministro va a permitir solucionar algunos problemas de protocolo con los que se había encontrado previamente. “Esto le permite estar en igualdad de condiciones administrativas con otros jefes de Gobierno en sus visitas al extranjero y en las plataformas internacionales. Anteriormente, era solo el ministro de Defensa, lo que a veces creaba problemas”, nota Karim.

Por otra parte, la reorganización del Gobierno no ha afectado a la mayoría de los ministerios más importantes del país, como los de Exteriores, Interior, Finanzas y Energía, este último ocupado por Abdulaziz Bin Salmán, hermano del príncipe heredero. Sin embargo, la reconfiguración ha colocado a otro de sus hermanos, el príncipe Khalid Bin Salmán, que era embajador en Washington cuando Khashoggi fue asesinado, al frente del poderoso Ministerio de Defensa, donde hasta ahora ocupaba el cargo de viceministro.

El nuevo ministro de Defensa saudí, el príncipe Khalid Bin Salmán, este martes en una reunión en la sede del ministerio que ahora lidera.SAUDI PRESS AGENCY (VIA REUTERS)

“El nombramiento de Khalid Bin Salmán es definitivamente muy importante”, nota Karim. “[En el pasado], tres ministros de Defensa han pasado a ser príncipes herederos y viceprimeros ministros del reino, por lo que el hecho de que se convierta en ministro de Defensa es una señal muy significativa, ya que probablemente sea el miembro de la realeza más importante del actual gabinete después del príncipe heredero”, considera.

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