Bolsonaro redobla sus ataques a la justicia electoral en la recta final de las presidenciales

Bolsonaro redobla sus ataques a la justicia electoral en la recta final de las presidenciales

Jair Bolsonaro ha vuelto a la carga contra el Tribunal Superior Electoral de Brasil. A cuatro días de la segunda vuelta que disputará contra Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente ha denunciado una presunta maniobra para perjudicar su campaña por la reelección. Su argumento es que las radios del nordeste del país, bastión electoral de la izquierda, dejaron de transmitir 154.000 horas de la propaganda gratuita a la que tiene derecho como candidato. Pidió entonces que sean retirados todos los anuncios de Lula para compensar el daño sufrido. El TSE desestimó la presentación y lo acusó de intentar desordenar las elecciones con demandas sin fundamento.

No es la primera vez que Bolsonaro esparce dudas sobre la transparencia del proceso electoral. Cuando las encuestas lo tenían muy atrás en la primera vuelta del 2 de octubre, dijo que el sistema de urnas electrónicas que Brasil utiliza desde hace casi 25 años no era seguro. Llevó su denuncia incluso ante embajadores de todo el mundo acreditados en Brasilia. Luego presionó para que las Fuerzas Armadas tuvieran un papel preponderante en el control del voto. La embestida del presidente se concentró en la figura del ministro Alexandre de Moraes, presidente del TSE. Fue el mismo De Moraes quien este miércoles lo acusó de desestabilizar el proceso con datos de difusión de anuncios registrados por una “empresa no especializada en auditorias”. “Lo que presentaron es una petición inicial totalmente inepta, porque ni siquiera identifica los días, los horarios o los canales de radio en que se habría violado la norma electoral mediante la no transmisión de la publicidad”, afirmó el ministro.

Además de rechazar la petición, De Moraes pidió que se investigue si la denuncia había sido “un crimen electoral destinado a alterar la segunda vuelta de las elecciones en la última semana de campaña”. Y exigió que el caso sea incluido en un proceso de la Corte Suprema que investiga a Bolsonaro y a sus aliados por divulgar noticias falsas.

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Bolsonaro dio especial importancia a este nuevo ida y vuelta con De Moraes. Anticipó su regreso a Brasilia desde Río de Janeiro, donde había viajado para una recorrida de campaña, y convocó a su ministro de Justicia, Anderson Torres, y del ministro del Gabinete de Seguridad Institucional, Augusto Heleno. En la noche del miércoles, hizo declaraciones desde el Palacio de la Alvorada. Dijo que “decenas de miles” de radios omitieron su propaganda electoral, algo que “desequilibra” la campaña e “interfiere en el resultado de la elección”. “Iremos hasta las últimas consecuencias, dentro de la Constitución, para hacer valer lo que nuestras auditorías constataron, un enorme desequilibrio. Eso, obviamente, interfiere en el resultado final”, dijo. Los sondeos dan a Bolsonaro detrás de Lula para la contienda de este domingo, aunque por un margen estrecho. Cada voto vale y los últimos días de campaña son claves.

El ministro De Moraes contestó este jueves a Bolsonaro y lo acusó sin sutileza de tener mala fe. “Como sabemos, no es, nunca fue y no será responsabilidad del TSE distribuir medios publicitarios televisivos y radiales y monitorear radio por radio en el país. Todos los partidos de buena fe lo saben. Todos los candidatos de buena fe lo saben”, dijo.

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Lula da Silva, el favorito, también trajo agua para su molino. Dijo que “el asunto de las radios es cosa de la incompetencia” del equipo de campaña de Bolsonaro. “No tenemos nada que ver con eso”, aseguró, “tratar de crear un alboroto es porque él, desde el punto de vista psicológico, está un poco desestructurado. La campaña se acerca y se da cuenta de que, finalmente, tiene la posibilidad de perder estas elecciones”.

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