Bruselas anuncia represalias después de que EE UU imponga nuevos aranceles a Europa



La Comisión Europea tomará represalias después de que Estados Unidos haya decidido seguir adelante e imponer aranceles a importaciones de la Unión Europea por 7.500 millones de dólares (6.900 millones de euros) por las ayudas a Airbus. La comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, ha advertido de que este paso deja a la UE “sin otra alternativa” que imponer “en su debido momento” sus aranceles por el contencioso derivado también de las ayudas ilegales que la Administración norteamericana concedió a Boeing. La Comisión Europea pidió a la Organización Mundial del Comercio (OMC) poder gravar productos estadounidenses por valor de 12.000 millones de dólares (10.760 millones de euros).
Estados Unidos ha ignorado todas las demandas de la UE para frenar la escalada que puede suponer la imposición mutua de nuevos aranceles. Desde hace 15 años, ambas partes arrastran un conflicto por las ayudas que se han concedido a la industria aeronáutica. Y en ambos casos, la OMC consideró que esos subsidios eran ilegales. El organismo con sede en Ginebra ya autorizó el lunes a Estados Unidos a fijar nuevos impuestos sobre productos europeos, que afectan sobre todo al Reino Unido, Francia, Alemania y España. La UE está pendiente de que, en los próximos meses, haga lo propio con su petición.

La Comisión Europea era partidaria de enterrar el hacha de guerra para evitar que ambos bloques se castigaran mutuamente con nuevos gravámenes. Máxime en un contexto de guerra comercial y con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, guardándose en la manga la posibilidad de dar otro golpe a Europa imponiendo aranceles al sector automovilístico por “razones de seguridad nacional”. Los países más afectados por las nuevas medidas, entre ellos España, han presionado a Bruselas para que no aflojara ante Washington.
La entrada en vigor, este viernes, de las sanciones estadounidenses no deja otra opción que responder. “Este paso no nos deja otra alternativa que seguir, en su debido momento, con nuestros propios aranceles en el caso Boeing, en el que se determinó que Estados Unidos infringe las normas de la OMC”, ha apuntado Malmström en un comunicado. La comisaria sueca ha añadido que a partir de ahora se monitorizará el impacto de las medidas sobre los productos afectados, especialmente en el sector agrícola. “La Comisión Europea está comprometida con la defensa de las compañías europeas, los agricultores y los consumidores”, ha añadido.
En el caso español, los aranceles afectan a productos como el vino, el queso o el aceite de oliva. En total, a unas ventas que el ministerio de Comercio valora en 1.000 millones de euros. Malmström recordó que la la imposición de aranceles perjudica a ambas partes a largo plazo, en especial a la industria aeronáutica y al resto de sectores de su entorno que resultarán perjudicados bajo “las actuales tensiones comerciales”.
Bruselas, de hecho, aspiraba a cerrar un acuerdo con Estados Unidos que fijará las bases de un nuevo sistema de subsidios a nivel mundial, que incluyera también a las emergentes industrias de la aviación de Rusia o China. “Como los mayores fabricantes de aviones, la Unión Europea y los Estados Unidos tienen la responsabilidad conjunta de sentarse y negociar un acuerdo que sea equilibrado y cumpla con la OMC”, agregó Malmström.
El pasado mes de julio, la Comisión Europea entregó a la Administración de Trump una propuesta para reformular esas ayudas, a la que EE UU nunca respondió. La decisión de gravar nuevos productos europeos hace más difícil alcanzar ese acuerdo, sobre todo por el malestar de algunos socios de la UE, que han pedido una respuesta contundente a Malsmtröm. Aun así, la comisaria concluyó: “Esa oferta sigue encima de la mesa”.
Después de que la OMC diera la razón a la UE en el contencioso por las ayudas a Boeing, la Comisión Europea preparó una lista de importaciones que suman 20.000 millones de dólares (18.000 millones de euros) a las que podría imponer aranceles. Esa cifra es superior a lo solicitado al organismo con sede en Ginebra (12.000 millones), pero este tiene la última palabra en cuanto a la cifra final. Entre los bienes estadounidenses que podrían ser gravados hay productos agrícolas e industriales, vinos, bebidas alcohólicas (ron, vodka), videoconsolas, juegos electrónicos y vehículos (helicópteros y otras aeronaves).


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