Conamp: Lobo mexicano dejó de considerarse “probablemente extinto en el medio silvestre”

Aunque sigue estando en peligro de extinción, el lobo mexicano dejó esa clasificación, gracias a las acciones de conservación iniciadas en 2007.

Como resultado del esfuerzo realizado por el gobierno de México para recuperar al lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi), la especie ha dejado la categoría de “Probablemente extinta en el medio silvestre”, para quedar incluida en la categoría de “En Peligro de Extinción”.

Los trabajos de conservación de la especie endémica comenzaron en 2007, como parte de un programa coordinado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conamp), dentro del Programa de Conservación de Especies en Riesgo (Procer).

El Lobo mexicano es una subespecie del Lobo gris, nativo de América del Norte. Su territorio abarcaba los bosques y desiertos de Sonora y Chihuahua hasta el oeste de Texas, sur de Nuevo México y centro de Arizona. Su tamaño es similar al de un perro pastor alemán, puede llegar a medir entre 130 y 180 centímetros.  Su color varía entre café amarillento y café grisáceo.

En 2011 se realizó la primer liberación en vida silvestre de ejemplares de esta especie en Sonora. Debido a que los ejemplares se desplazaron a Chihuahua a través de la Sierra Madre Occidental, las 11 liberaciones subsecuentes se realizaron en Chihuahua entre la Reserva de la Biósfera Janos, y las Áreas de Protección de Flora y Fauna Campo Verde y Tutuaca y Papigochic.

La Conamp informó que la primera pareja reproductivamente exitosa se liberó en diciembre de 2013 y para la primavera de 2014 se registró la primera camada de lobos mexicanos en vida libre del programa, siendo también la primera registrada después de más de 30 años de ausencia de lobos en México.

A la fecha, se ha documentado el nacimiento de al menos 9 camadas en su medio natural con al menos 30 cachorros en total, la última registrada en septiembre de 2019.

“Las acciones de conservación de la especie consisten en la rehabilitación, liberación de ejemplares, y monitoreo de la población en vida silvestre, así como la mitigación de los riesgos que enfrentan los ejemplares. Para esto, se trabaja con los pobladores locales en cuestiones de educación ambiental, mejoramiento de hábitat, promoción de pago por servicios ambientales y otros esquemas de protección de la tierra”, manifestó la Conamp en su comunicado.

La dependencia federal informó que, desde 2016, se ha contado con el apoyo y financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) a través del cual se han fortalecido las acciones sociales y de mitigación de impactos que requiere el proyecto logrando un mayor acercamiento a las comunidades involucradas.

“Si bien esto representa un gran logro para el programa, aún hay mucho trabajo por hacer antes de considerar a la especie como recuperada. Se requiere de la participación de todos los sectores de la sociedad, incluyendo a las comunidades ubicadas dentro del área de distribución, quienes al ser los dueños de los predios representan un eslabón fundamental para lograr la armonización entre el uso sustentable de los recursos naturales y la conservación de los mismos”.




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