
La Corte Suprema de Estados Unidos, de mayoría conservadora, decidió el lunes examinar una ley de 1868 que prohíbe destilar alcohol en casa, una cuestión que enfrenta la libertad individual con la potestad de recaudar impuestos del Gobierno.
Esta ley, aprobada a mediados del siglo XIX para impedir que los grandes destiladores de la época evadieran al fisco, contempla la imposición de multas, la confiscación de la casa e incluso penas prisión.
Dos tribunales federales de apelación de los estados de Ohio y Texas han dictado sentencias opuestas sobre la constitucionalidad de esta ley.
Foto: Reuters
“El Congreso prohibió la destilación casera porque un destilador puede ocultar más fácilmente sus operaciones o eludir las inspecciones necesarias, evadiendo así el impuesto correspondiente, si el alambique se encuentra en una vivienda o en una estructura anexa”, subraya el asesor jurídico del Gobierno, John Sauer.
En el lado contrario, una asociación de destiladores artesanales de Texas solicita a los nuevos magistrados de la Corte —seis conservadores y tres progresistas— que declaren inconstitucional esta ley, porque la prohibición excede la competencias del Congreso.
Si, por el contrario, se valida esta ley, “no habrá límite a las competencias que reclama el Gobierno para reprimir penalmente una actividad local que, en teoría, pueda encubrir una actividad sujeta a impuestos”, argumentan.
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