Courtois y Benzema lideran la Liga de los 16

Courtois, Vinicius y Benzema, esta temporada.
Courtois, Vinicius y Benzema, esta temporada.MIGUEL MEDINA (AFP)

Los principios más elementales siguen rigiendo el fútbol. Quien domina las áreas se sitúa muy cerca del éxito, como lo demostró este Madrid campeón de Liga. En el equipo de Carlo Ancelotti, casi todo empezó por Courtois y terminó en Benzema (más Vinicius). En medio hubo muchas cosas que explican su campeonato, pero ninguna más indiscutible como tener el portero y el delantero más en gracia, y que además florezca un extremo que colgaba el cartel de sospechoso ante gol. Por encima de todos, el belga y el francés lideraron un selecto club de 16 jugadores (10 muy titulares y seis aguadores), argumentos casi únicos para un técnico italiano que desoyó todas las advertencias que le reclamaban rotaciones. A la espera del desenlace en la Champions, este es un análisis de todas las asociaciones de la plantilla.

Courtois

Sin el reconocimiento político todavía de los premios internacionales, sus actuaciones en el campo resultaron decisivas, su auto reivindicación ante la opinión pública constante y su voz ha ido cogiendo cada vez más peso en el mensaje del club. Difícil encontrar un partido en el que no haya dejado, al menos, una gran intervención, casi siempre decisiva. Imposible entender el título sin sus estiradas y golpes de pecho. Su porcentaje de paradas en Liga (75,2%) es ahora el mejor de la Liga.

Carvajal-Mendy

Probablemente, el punto más inestable. La apuesta por Carvajal y Mendy para los laterales derecho e izquierdo, respectivamente, fue inequívoca, aunque la aportación de ambos, a veces por lesiones y otras por rendimiento, se situó por debajo de lo esperado. Señalado por el zarandeo al que le sometió Mbappé, lo mejor del canterano no llegó hasta el final del curso. En el Pizjuán, donde el Madrid ató la Liga, salió de lateral zurdo y dio una asistencia con cada pierna.

Lucas Vázquez

La información oficial del club lo continúa presentando como medio ofensivo, pero hace tiempo que su oficio cambió. Hasta que la estructura de la plantilla diga otra cosa, el gallego es, sobre todo, lateral derecho. Cubrió las ausencias por lesión de Carvajal y en las últimas semanas en Liga alternó la titularidad con él. Siguió tapando los agujeros que le pidieron y, además, metió tres goles.

Alaba y Militão, tras ganar al Granada en el Bernabéu.
Alaba y Militão, tras ganar al Granada en el Bernabéu.AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press)

Alaba-Militão

Este fue uno de los saltos al vacío después de una década de Sergio Ramos y Varane, cuyas salidas no inquietaron al club. Al contrario, incluso. Militão acabó el curso anterior al alza y Alaba venía con el callo del Bayern, pero su engrase como pareja resultaba una incógnita. La respuesta fue notable -salvo algunos apagones al final-, los dos se entendieron dentro y fuera del campo, y Ancelotti no quiso saber más.

Nacho

A él le dedicó Carletto su primera frase del año, en Vitoria: “Hay dos tipos de defensas: el optimista y el pesimista. Nacho es pesimista porque siempre piensa que algo puede pasar y, por eso, está concentrado”. El elogio, sin embargo, no le procuró más minutos que los de socorrista. Después de su gran campaña anterior, la primera en la que vio satisfecha su aspiración de disponer de 30 partidos con continuidad, el canterano regresó a su papel de siempre.

Casemiro-Kroos-Modric

La segunda sentencia del curso de Ancelotti fue, en Granada, para la fórmula indivisible del medio: “Me sorprenden, hacen cosas que no les pido”, les alabó en pleno despegue blanco al dictado de ellos tres. Seis años después de su reunión, la ligazón del juego del Madrid siguió dependiendo de este triángulo. Primero en solitario y abrigados atrás para buscar las contras, y luego escoltados en muchos momentos por Valverde o Camavinga para tratar de empujar más arriba, su vieja combinación sumó un curso extra de vigencia. No fue el mejor Casemiro, pero resultó tan imprescindible como siempre. El Madrid de la racha previa a Navidades coincidió con el Kroos más decisivo. Luego perdió presencia. Y al infinito Modric (36 años) ya dejaron de preguntarle cuándo se retira. Le espera otra renovación. Tan necesario que fue el único titular de campo que no descansó contra el Espanyol.

Kroos, Casemiro, Messi y Modric, durante el PSG-Madrid.
Kroos, Casemiro, Messi y Modric, durante el PSG-Madrid.Shaun Botterill (Getty Images)

Valverde

El Pajarito, ahora apodado el Halcón, salió de su sala de espera permanente y ha sido reclutado en el último tercio del curso para aportar eso que el técnico italiano pronuncia como “eneryía” (energía). Sus piernas de veinteañero (tiene 23) sirvieron para buscar momentos de presión más arriba y, desde Stamford Bridge, también para abandonar el 4-3-3 que Ancelotti había declarado inmutable y que el uruguayo ayudara en todas las esquinas. Él ha sido la gran variante de las últimas semanas gracias a su depósito casi ilimitado.

Camavinga

¿Mediocentro o volante? El francés de 19 años es el nuevo intento de construir un doble de Casemiro. Le sobra despliegue, tiene buen pie y le falta lo único que no puede comprar: años de oficio para saber moverse en una posición tan sensible. En un lugar u otro, su temporada ha rebrotado en las últimas semanas tras un tramo central muy gris. Como buen adolescente, ha alternado actuaciones inquietantes para Ancelotti con otras de mérito en momentos de gran tensión (en octavos y cuartos de Champions, sobre todo).

Rodrygo-Asensio

En un once donde diez papeletas han estado entregadas de antemano, el desborde del brasileño y el disparo del balear se han turnado durante meses la única vacante, hasta el reciente ascenso de Valverde, especialmente en partidos duros. Asensio, que empezó sin hueco arriba y de prácticas en el medio, se abrió paso con goles (12, 10 en Liga; supera su mejor marca personal), varios de ellos de peso en el campeonato. Y Rodrygo, más punzante en Champions, ganó protagonismo en el tramo final.

Vinicius-Benzema

La pareja de la Liga y, seguramente, una de las más inesperadas tras años de incomprensión. Hasta esta campaña, el francés no le había dado ninguna asistencia al brasileño. En total, 5.200 minutos y 103 encuentros viviendo de espaldas. La primera conexión se produjo en la segunda jornada, ante el Levante, la noche precisamente que explotó el nuevo Vinicius, y ya lleva cinco (nueve en total de uno a otro). Un alumbramiento que, lejos de restarle foco a Karim, lo multiplicó hasta forzar la pregunta retórica del millón: ¿es ahora el mejor delantero del mundo? Suma 42 goles en 42 partidos en todo el curso y sus 26 en Liga lo colocan a un paso del Pichichi. Vini, por su parte, acumulaba 14 tantos en tres años y solo en este lleva 18 (14 en el torneo doméstico). Un extremo famoso por los memes que generaban sus fallos ante el portero rival y un delantero que hasta hace cuatro años no parecía muy preocupado por la estadística anotadora han mutado en una pareja liquidadora de primer nivel. La solución al gran problema del gol de las últimas campañas estaba en casa, aunque nadie lo hubiera imaginado en agosto.

Hazard y Bale, en el campo del Levante esta temporada.
Hazard y Bale, en el campo del Levante esta temporada.DeFodi Images (DeFodi Images via Getty Images)

Detrás de estos 16 actores principales, hubo mucho silencio en el campo y, en todo caso, ruido ambiental. En el lejano agosto, la primera apuesta para acompañar a Benzema fueron Hazard y Bale, que apenas duraron tres partidos. El primero fue devorado por la irrupción de Vinicius y terminó lastrado por su continua incomodidad física (hace un mes se quitó la placa en el tobillo derecho) e intrascendencia sobre el césped. Y el segundo, pitado por el Bernabéu, porque entre lesiones y una muy larga desconexión del Madrid, solo aspiró a cumplir el trámite de su último año de contrato. A los dos fichajes más caros del club (115 millones el belga y 101 el galés) nadie les echó de menos.

Jovic y Mariano eran los suplentes de Benzema, pero desde enero Ancelotti prueba sin ningún éxito con el falso nueve por las muy escasas prestaciones de ambos. Uno de esos intentos para aliviar una de las ausencias del francés fue Isco, que continuó con su pronunciado descenso con apenas 30 años antes de desvincularse del club en verano. Le tomó la delantera Ceballos, lesionado hasta enero y el único de este furgón de cola que fue capaz de salir en el último mes de esa zona gris con dos actuaciones más que estimables en Pamplona y ante el Espanyol. Marcelo, uno de los capitanes, cumple sin interferencias su último curso de contrato en una decisión mitad deportiva, mitad institucional. Vallejo y Lunin completaron convocatorias, y los canteranos Miguel Gutiérrez y Antonio Blanco desaparecieron en octubre.

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