Del matadero ilegal para vender su carne a la adopción en Canadá: la nueva vida de 45 perros


YAKARTA – Un programa de adopción permitirá encontrar una nueva vida en Canadá a 45 perros que fueron rescatados el año pasado cuando iban camino de mataderos ilegales en Indonesia, un país en el que la carne canina no está prohibida y sigue siendo habitual en algunas zonas del país, donde se sacrifican 13,700 perros al mes.

“En noviembre del año pasado cerramos un matadero con la Policía de Sukaharjo, en Java Central, y los 53 perros rescatados fueron enviados a Yakarta. Estaban en unas condiciones horribles. De hecho, temíamos que no sobrevivieran, pero por suerte la mayor parte lo hizo”, explicó este martes Karin Franken, coordinadora de la asociación Dog Meat Free Indonesia (DMFI, Indonesia sin carne de perro).

Los 45 animales viajan desde el lunes y hasta este miércoles en tres grupos de 15 desde la capital indonesia hasta la ciudad canadiense de Montreal, donde serán acogidos por familias canadienses, ya que “en Indonesia es difícil encontrar un hogar para perros de raza mezclada”.

“Nuestros socios en Canadá pueden encontrar buenos hogares para ellos, por eso les dejamos ir”, dijo Franken, quien también es cofundadora de la Red de Ayuda a Animales de Yakarta (JAAN, en inglés).

Para los 45 perros es el comienzo de una nueva vida opuesta a la pesadilla que terminó hace casi un año, cuando fueron rescatados del camión en el que viajaban atados y metidos en sacos.

Los perros restantes (murieron tres de los 53 rescatados, pero también nacieron 16 de algunas de las perras que estaban preñadas) se quedan por el momento en un refugio de JAAN.

CAMBIO DE LAS AUTORIDADES

Este rescate fue uno de los más mediáticos de Indonesia por el impacto de las malas condiciones en que eran transportados los animales y porque parecían marcar un cambio de actitud de las autoridades del país: la persona que los transportaba y el dueño del matadero ilegal tuvieron condenas de prisión.

El consumo de carne de perro no está explícitamente prohibido en Indonesia, salvo en algunas provincias y ciudades, pero a menudo el tráfico de animales es realizado de manera opaca y en contra de leyes como las de salud animal o seguridad alimentaria, lo que permite la actuación de las autoridades.

Max se convirtió en un perro de servicio y apoyo emocional.

DMFI calcula que el 7% de la población indonesia come carne de perro, un porcentaje bajo, pero que en un país de 270 millones de habitantes equivale a casi 19 millones de personas, aunque no todas la ingieren de forma cotidiana.

La cifra coincide con una encuesta realizada por la consultora Nielsen hace dos años, en la que el 93% de los indonesios se mostraban favorables a una ley que prohíba comer carne de perro.

SALUD PÚBLICA

Uno de los epicentros del consumo de este animal es la ciudad de Solo, en Java Central, cerca de donde fueron rescatados los perros y donde, según DMFI, se sacrifican 13,700 perros para consumo humano todos los meses, lo que supone, además de las consideraciones morales, un problema de salud pública.

La mayoría de los perros, explica Franken, vienen de Java Oriental, donde hay muchos casos de rabia, y otra parte importante de Bali, donde tampoco está erradicada esta enfermedad, lo que convierte el comercio de estos animales de una región a otra del país en ilegal.

Los funcionarios de salud en Michigan están investigando la muerte de más de 20 perros que exhibieron síntomas similares a los del parvovirus, incluidos vómitos y heces con sangre.

Aunque la carne de perro está vetada para los musulmanes, religión mayoritaria de Indonesia y también de Solo, en esa región el consumo de estos animales se considera una costumbre local de la que muchos lugareños están orgullosos.

Esto podría cambiar poco a poco con la ayuda del alcalde de la ciudad, Gibran Rakabuming Raka -primogénito del presidente del país, Joko Widodo-, quien, pese a las dificultades, se plantea prohibir el comercio de carne de perro o al menos imponer una regulación más estricta.

“Somos conscientes de que no es fácil para él, pero está tomando una buena decisión al comenzar a regularlo”, afirma Franken.


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