Doncic obtiene el perdón de la NBA y alivia "un poco" su frustración

Doncic obtiene el perdón de la NBA y alivia "un poco" su frustración

La NBA le concedió el perdón y a ello se agarró como la vida un tan genial como rebelde Luka Doncic para aliviar el estado crítico de Dallas y su frustración. El esloveno, sancionado en un principio al ver su 16a falta técnica contra los Hornets el domingo por blasfemar contra los árbitros, sacó máximo rédito de la condescendencia de la liga y se hizo cargo de la situación, de la crisis de su equipo agravada por las derrotas de Charlotte, del mermado físico de Kyrie Irving, para liquidar rápido con 25 puntos -8/17 en tiros de campo y 4/10 en triples-, 7 rebotes y 6 asistencias en 29 minutos a los Indiana Pacers (104-127).

Tan rápido, que hasta pudo permitirse el tan inusual lujo en esta época de acuciante necesidad para los Mavericks descansar en el último cuarto.

“Me gusta que mi frustración sea un poco menos de lo que se suponía en la pista. Ahora sólo me concentro en ganar, en ayudar a mis compañeros porque necesitamos ganar”, destacó el esloveno tras el encuentro. Por lo menos en el parqué, Doncic pareció recuperar esa chispa, esa alegría sin la que no se puede inspirar para escabullirse por arte de magia de un agobiante 2×1 en la esquina con una asistencia ante hasta la que se rindió LeBron James, que la calificó de “demencial”. 

Cuando fluye, el base es inmune a todo, hasta a las ‘tretas’ tácticas del posiblemente mejor entrenador que le conoce Rick Carlisle. Tras lo de Dennis Smith Jr, podía temer a que otro ‘ex’ se la jugara, aunque si acabó mal con Carisle en parte fue porque el veterano entrenador le sacó del vestuario casi a la fuerza a un gran amigo como Smith Jr con su salida de Dallas en 2019. 

El íntimo y comprensivo amigo que ha encontrado en Irving, fundamental apoyo humano con su profunda reflexión sobre la frustración de Luka, preciso con el balón el ex de los Nets como ante el micrófono, sólo 16 puntos pero quirúrgico en la selección de sus lanzamientos sabedor de cuánto le limita su fascitis plantar: 7/11 en tiros de campo y un 1/2 en triples para sumar también 3 rebotes, 6 asistencias, 2 robos y 3 sorprendentes tapones y acabar con el mejor más-menos del equipo junto a Josh Green con un +26. Así es el compromiso de Irving, con el que el conjunto de Texas está encantado por su competitividad y profesionalidad.

También encontró un importante soporte en quien no lo ha hallado en muchos momentos de la temporada: su mismo entrenador. Jason Kidd, recordando la esencia que le llevó a exprimir el rendimiento de los Mavericks el año pasado tanto como para llegar a las Finales de Conferencias tras una década sin superar una sola ronda de playoffs, quiere intervenir e intervino con decisión.

Con tal de tapar el ‘agujero’ interior, y ante también la baja de Maxi Kleber, decidió sacar del ‘trastero’ al defenestrado JaVale McGee -sólo minutos en 1 de los últimos 15 partidos-, y el veterano pívot de 35 años le brindó protección de aro a la par que puntos -10 con un 4/5 en tiros-, agregando 2 rebotes y 2 tapones en sólo 13 minutos. El damnificado, Christian Wood, sólo 12 minutos aunque aprovechados con 9 tantos, 1 captura y 2 asistencias.

Determinación por parte de Kidd a la par que una notable decisión de pizarra como la de seguir descargando de responsabilidad a Doncic. Se empieza a apreciar en el juego de los Mavericks lo que debía ganar el esloveno con Irving, más movimientos al margen del balón para alivio suyo pero también más imprevisibilidad y alternativas en el juego del conjunto de Texas, que logró bajar el uso de balón del esloveno al 31%, el segundo más bajo desde diciembre con un 37% hasta la llegada de Irving. Un ejemplo, los ‘pindowns’ (movimiento en rizo) que mencionaba el especialista Grant Afseth.

“Realmente me gustan. Puedo descansar un poco, también. Así que realmente me gustan los ‘pindowns’”, reconocía el base, bien acompañado por un Jaden Hardy que se está destapando como potencial estrella a su lado ya en su año de ‘rookie’, con 20 puntos en 24 minutos desde el banquillo con una exhibición de eficiencia, 8/12 en lanzamientos y 4/6 en triples.

Los Indiana Pacers a los que se enfrentaban los Mavericks aumentaban todavía más la presión sobre el cuadro de Kidd por sus condiciones, sin Tyrese Haliburton, Myles Turner ni Buddy Hield. Una obligación cumplida para, aunque fuera todavía incluso de las plazas de ‘play-in’, aplacar un poco la grave crisis que asola Dallas.




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