Doris Salcedo: “Iván Duque y su Gobierno han mancillado mi obra”

La artista Doris Salcedo, durante el montaje de la obra 'Palimpsesto',  en el Palacio de Cristal de Madrid, en septiembre de 2017.
La artista Doris Salcedo, durante el montaje de la obra ‘Palimpsesto’, en el Palacio de Cristal de Madrid, en septiembre de 2017.Jaime Villanueva

Cuando en diciembre de 2018 fue inaugurado en Bogotá el espacio Fragmentos, Iván Duque, presidente de Colombia, no acudió. Su autora, Doris Salcedo, calificó de “contramonumento” una obra en la que había fundido 37 toneladas de armas entregadas por las FARC, provenientes del conflicto que asoló el país durante más de 50 años. Con el arsenal de matar Salcedo diseñó el suelo. Fragmentos se convirtió así en un grito a favor del diálogo, un foro para debatir en el presente y el futuro cómo enmendar las heridas de Colombia. Todo lo contrario a lo que Duque defiende como opción: la negación del proceso de paz.

El pasado domingo 9 de mayo, el presidente pisó por primera vez ese simbólico suelo. Y a Doris Salcedo le pareció ni más ni menos que un sacrilegio. “Fue muy grave. Y no se le ha dado la importancia que este hecho merece”, asegura la artista colombiana a EL PAÍS. “Vivimos una situación de violencia extrema en nuestras ciudades con más de 200 desaparecidos, 50 asesinados, una estrategia de oprobio contra la población basada en el abuso y la violación de mujeres. La coacción es total y contiene todos los elementos de un Estado dirigido por gobernantes autoritarios”, afirma Salcedo.

Duque es la imagen de un hombre débil que necesita revestirse de fuerza para impresionar a lo que siempre más les ha molestado: el arte, el periodismo y las mujeres

Al menos esa es, según la artista, la imagen que Duque desea proyectar: “No había más que ver cómo se presentó en Cali, en plena crisis, con su chaqueta de aviador militar. Es la imagen de un hombre débil que necesita revestirse de fuerza para impresionar a lo que siempre más les ha molestado: el arte, el periodismo y las mujeres”.

Reunión de Iván Duque con la Iglesia el pasado 9 de mayo. Al fondo se observa cubierta la obra del artista belga Francis Alÿs.
Reunión de Iván Duque con la Iglesia el pasado 9 de mayo. Al fondo se observa cubierta la obra del artista belga Francis Alÿs.Presidencia de la República

Salcedo confiesa que le sorprendió el hecho de que Duque, en este contexto, decidiera utilizar para su propio beneficio Fragmentos: “Ya lo mancillaron. No creo que lo vuelva a hacer porque regresar implicaría que de una vez acepta lo que significa la obra: la consecuencia de un dolor sufrido por años de conflicto y un grito por la paz que él mismo niega”. Fragmentos fue un encargo del presidente anterior, Juan Manuel Santos, quien recibió el Premio Nobel de la Paz por alentar el proceso que puso fin al conflicto con la guerrilla.

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Cuando Iván Duque llegó al poder en agosto de 2018, todo cambió para la cultura, en opinión de Salcedo. “La narrativa de la paz se sustituyó por la de la economía naranja. El ministerio de nuestro ámbito se desfiguró y degradó a simple instrumento de dicho programa, bandera del Gobierno. De lo que se trata es de silenciar el arte y en su lugar imponer emprendimientos comerciales anuentes con la represión estatal”, afirma la creadora.

“El desprecio es continuo”, dice. Como tal califica el hecho de que Iván Duque y los miembros de su Gobierno no comunicaran al comité asesor, ni a ella ni a Francis Alÿs, el artista belga que expone actualmente allí, la intención de utilizar el espacio para celebrar una reunión con representantes religiosos. “Querían tratar la crisis que vivimos con grupos afines y contravinieron completamente todas las normas de seguridad para las obras de arte expuestas. La utilización de un espacio que posee una enorme carga simbólica para realizar allí un evento inane denota el desprecio que siente el Gobierno por el arte y la libertad de pensamiento”, denuncia la escultora.

'Fragmentos', el "contramonumento" de Doris Salcedo hecho con el metal fundido de las armas de las FARC, en el centro de Bogotá
‘Fragmentos’, el “contramonumento” de Doris Salcedo hecho con el metal fundido de las armas de las FARC, en el centro de BogotáCamilo Rozo

Salcedo se muestra muy enfadada y también beligerante: “Es hora de reconocer ese tufillo fascistoide, ese programa patriarcal y autoritario que es coherente con su mirada”. En consecuencia, teme un futuro negro respecto a la cultura: “Vendrán venganzas, reducirán los presupuestos con la excusa de que la pandemia les obliga a ello. Esto es solo el principio, pero la gente se ha rebelado. Estamos dentro de este gran paro, de esta protesta, en buena parte, porque se destruyeron los acuerdos de paz. Volvemos a ese escándalo en que hacen uso de la fuerza pública para lo que a bien tengan. Hemos visto tanquetas asesinar, imágenes violentas, testimonios de mujeres forzadas y lo terrible es que todo eso se va normalizando”, comenta.

Las señales de aviso son evidentes para ella y retrotraen a tiempos, memorias y estéticas reconocibles: “La genealogía de estos actos es clara desde que la iniciara Mussolini, son igualitos, nada más que les retoman el relevo. Todo está unido. Y en el caso de Duque más, necesita esa proyección porque es y se siente débil, de ahí también procede su deliberada ambigüedad, bajo una apariencia a veces amable, una voz fingida de tono conciliador trata de confundir a la opinión pública, pero en la traza de sus intenciones esconde cosas intolerables”.

Ella lo quiere hacer visible. “Es mi obligación como artista alzar la voz. No solo sobre lo que pasa en Colombia, también a nivel global respecto a este tipo de personajes, que son como los Orbán en Hungría, los Salvini en Italia, Trump en Estados Unidos y Vox en España. En América Latina los sufrimos también y de ahí los descontentos no solo en Colombia, también en Chile o Ecuador. Lo que fue un síntoma ha estallado”.


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