El Real Madrid, de vocación: irregular


La irregularidad. El mayor de los males del Real Madrid que dura ya más de una temporada y que está llevando al equipo blanco a dejarse puntos en plazas que antes conquistaba por decreto. Hoy, Mallorca.



Hay voluntad pero no premio y eso le está costando mil disgustos a un equipo que no encadena un mes tranquilo. Y es que si Zidane, que se ha cansado de decir que la Liga es el título más importante, quiere luchar por ella, es consciente de que no puede moverse tan ligero entre los márgenes de la derrota, el empate y la victoria. A los blancos les pide el escudo una regularidad que no traducen en resultados y cada rival es una incógnita para ellos.

Fiel reflejo de todo lo escrito es Vinicius. El brasileño, que volvió al once de la mano de Zidane, lo intentó por todos los medios. Tierra, mar y aire. Regateó. Se equivocó. Volvió a regatear. Se marchó. Disparó. Hizo de todo y de todas las formas habidas y por haber pero siempre pasado de revoluciones. El carioca vive un segundo por delante del resto y las piernas le responden antes que la cabeza. Un defecto que, cuando lo pula, será diferencial.

Hasta entonces, el Madrid seguirá padeciendo de impotencia excepto cuando aparezca un Benzema que en Son
Moix se estrelló con el larguero. También porque Jovic, completamente irrelevante en el césped, volvió a demostrar que el delantero vive del gol y que, cuando no lo consigue (no marca desde el pasado mes de junio), sufre.

Y si a la falta de lucidez en ataque, se le suma la fragilidad defensiva, la mezcla es letal. A los rivales blancos les resulta muy barato marcar al Real
Madrid . De ahí que en los primeros 30 minutos del partido, el Mallorca superara a los de Zidane como un cuchillo entrando en un bloque de mantequilla. Los bermellones se empeñaron en conservar el resultado hasta el final y todo quedó en un nuevo capítulo de esta historia que escribe el Real
Madrid con Zidane. La de no saber que va a pasar cuando ruede el balón cada semana.


Source link