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En crisis, la OEA busca entrar al siglo XXI | Especial Connectas


Por Leonardo Oliva / CONNECTAS*

“La OEA ha servido más para dividir que para unir a los países americanos”. Esta frase, que parece actual, tiene más de medio siglo: la pronunció el entonces canciller canadiense Mitchell Sharp a principios de los años setenta, cuando su país se resistía a entrar a la Organización de los Estados Americanos, lo que solo hizo en 1990. 

Después de unos primeros años de apogeo tras su fundación en 1948, el principal organismo multilateral de las Américas ha vivido en las últimas décadas rodeado de cuestionamientos por su inacción ante los conflictos entre países. Pero sobre todo ante las decisiones unilaterales de Estados Unidos, la principal potencia regional, el país anfitrión (la sede está en Washington) y sostén económico de la OEA.    

Ese país celebra en estos días los 250 años de su independencia, justo en pleno segundo mandato de Donald Trump, el hombre que denosta el multilateralismo de instituciones como la propia OEA. Un presidente que además, según versiones periodísticas, está dinamitando la gestión del actual titular de la organización, el surinamés Albert Ramdin. 

Esto quedó en evidencia en la última semana de junio durante la Asamblea General, celebrada en Panamá, donde mientras Washington buscó cambiar la agenda, la declaración final aprobada abundó en la defensa del multilateralismo. Lo dejó bien en claro la 

secretaria general adjunta, Laura Gil, en su mensaje de cierre. Con una dosis de autocrítica, consciente de los dardos que continuamente caen sobre la organización, ella dijo que “la importancia del multilateralismo no solo debemos declararla, sino también demostrarla. Y a eso estamos abocados, lo que implica no jugar al avestruz escondiendo la cabeza en la arena sino confrontando las críticas, viendo qué hemos hecho bien en el pasado, qué hemos hecho mal, y corrigiendo con espíritu constructivo”.

🌎 José Raúl Mulino recordó ante la OEA la crisis política y de derechos humanos en Nicaragua, Cuba, Venezuela y Bolivia, y llamó a fortalecer la democracia y el respeto a las libertades en la región.https://t.co/xyZfqlJR7p

— Forbes Centroamérica (@Forbes_CA) June 23, 2026

Qué está mal

“La OEA se ha convertido en una organización intrascendente”, afirma a CONNECTAS Carlos Sánchez Berzaín, director del Interamerican Institute for Democracy en Washington. Para este catedrático y político boliviano (fue dos veces ministro en su país), la organización “ha perdido toda capacidad de dirigir las cuestiones fundamentales, sobre todo relativas a la democracia”. 

Sánchez Berzaín cuestiona a Ramdin porque —sostiene— ha ignorado los principios de la Carta Democrática Interamericana al negarse a calificar como dictaduras a los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua, a diferencia de su antecesor, el uruguayo Luis Almagro. “La OEA debería recuperar su papel de promover y defender la democracia. Mientras eso no sea claro, vamos a tener una OEA intrascendente y a Estados Unidos formando otro tipo de bloques, como el Escudo de las Américas. Y utilizando la Organización de Estados Americanos simplemente para asistir a eventos, porque obviamente la política de Washington es principalmente bilateral, pero tiene efectos multilaterales. La formación de nuevos bloques así lo demuestra”, argumenta este experto.

En la misma línea opina Juliano Cortinhas, profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia. Para él, la OEA fue más importante en el contexto de la Guerra Fría, para mantener a la Unión Soviética lejos de la zona de influencia americana. Pero hoy, “ha perdido importancia en la región”, sobre todo —dice— a nivel sudamericano. 

En efecto, desde su creación, los críticos de la OEA señalaron su supuesto pecado original. 

Como dice Cortinhas, “la OEA fue siempre un instrumento para mantener la presencia de los Estados Unidos en Latinoamérica, no fue nunca una institución verdaderamente multilateral. En ese contexto, tiene futuro si cambia su estructura, su burocracia, pero para que eso ocurra los Estados Unidos tendrían que cambiar su forma de mirar el continente y su forma de mirar a la propia OEA”.

Y si esa crítica era válida en sus mejores momentos, la Organización se enfrenta a una situación nueva y quizás más grave. En el actual contexto geopolítico, la administración Trump, como se dijo, no la prioriza como instrumento para sus relaciones con la región, pues se mueve más cómodamente con el bilateralismo, es decir, de gobierno a gobierno. Una estrategia que se ha visto favorecida tras las recientes elecciones presidenciales, en las que han triunfado candidatos afines a su prédica en Perú y en Colombia, que se suman a otros que ya gobiernan en El Salvador, Argentina, Chile y Ecuador, entre otros.

Sin embargo, Sánchez Berzaín no ve en Trump un factor puntual anti-OEA. Lo atribuye más bien a la estrategia de seguridad nacional difundida en noviembre pasado, donde la Casa Blanca hace explícita su necesidad de reafirmar a Latinoamérica como su legítima esfera de influencia en este nuevo orden mundial. 

En la reunión anual de @CommunityofDem en #Panamá, destaqué que preservar la democracia requiere mucho más que defender las instituciones democráticas: exige generar un progreso económico y social tangible para nuestros ciudadanos.

Debemos invertir en una mejor gobernanza,… pic.twitter.com/fDH2KNvete

— Albert R. Ramdin – OAS Secretary General (@SG_OEA_OAS) June 26, 2026

Nadie puede ocultar que hay una crisis en la Organización de los Estados Americanos. Lo mismo ocurre, a nivel global, con la ONU. Las dos organizaciones, nacidas a mediados del siglo XX bajo el consenso de la posguerra, enfrentan hoy desafíos que trascienden las razones por las que fueron creadas. En el caso de la OEA, que siempre reivindicó los valores de Occidente debido a la fuerte influencia de Estados Unidos, hoy enfrenta un escenario geopolítico disruptivo, no solo por la figura de Trump. También influyen en esta reconfiguración la emergencia de China como potencia global y la crisis de la democracia en la propia región americana. 

Como afirma Guadalupe González Chávez, académica y asesora en política exterior en México, hay que preguntarse por la OEA que queremos para este segundo cuarto del siglo XXI, “porque a veces hablamos como si todavía estuviéramos en el siglo pasado ”. Su mirada sobre el organismo es optimista e incluso respalda la gestión de Ramdin, alejada del ojo omnipresente de Washington: “Ha estado en varios países del Caribe y de América Latina, por ejemplo al tema de Haití se le está dando más énfasis”. También destaca lo que se ha hecho en temas culturales como la afrodescendencia, los pueblos indígenas y la diversidad producto de las nuevas migraciones.

Sin embargo, reconoce que en otros aspectos hay menos consenso, como los que había priorizado el anterior secretario general Almagro: “Uno de ellos es el tema de derechos, donde hay propuestas que van en la línea de reducir algunos que ya se habían logrado. O intentos de que la agenda se centre en temas importantes para la región, pero que no solo la región los sufre, como el de la delincuencia organizada y la violencia asociada a eso”.

González Chávez minimiza además las desavenencias entre gobiernos de izquierda y derecha que, en principio, atentarían contra la idea de una política regional consensuada. “Si se analiza el último año, ha habido más consensos que en periodos anteriores”, argumenta. “Y por otro lado, no percibo que ningún país esté en plan de ‘me quiero salir’. En cambio todos quieren impulsar sus agendas”, completa.

Mientras enfrenta la ofensiva de Washington, Ramdin pareció salir fortalecido de la reciente Asamblea en Panamá. “La fortaleza del multilateralismo siempre dependerá de la voluntad política de los líderes para defenderlo y fortalecerlo. La reforma es necesaria, no para desmantelar el sistema, sino para adaptarlo”, declaró en el cierre del encuentro de una OEA diseñada hace 80 años, en pleno siglo XX, y que debate ahora cómo sobrevivir a un siglo XXI tan reacio a los organismos multilaterales.

* Cada semana, la plataforma latinoamericana de periodismo CONNECTAS publica análisis sobre hechos de coyuntura de las Américas. Si le interesa leer más información como esta puede ingresar a este enlace.





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